ELTONODELAVOZ: “La extraña visita de Jafar Panahi a La Habana”, por Jorge Ferrer
Anoche comenzó en La Habana una muestra de cine iraní. Asghar Farhadi, con su Oscar todavía rutilante, viajó a presentarla y ha concitado la atención que merece. Pero no es él el “visitante” que llamó mi atención.
Ideologías aparte, la idea me parece estupenda. Y me lo parece porque la filmografía iraní cuenta con perlas magníficas. (También con un público de una cultura cinemátografica enorme, como tuve ocasión de comprobar en un viaje a Irán en noviembre pasado.) Y porque me felicito de que los espectadores, y los cineastas, cubanos puedan acceder de primera mano a esas películas.
Un país, Cuba, donde vimos mucho cine siempre y gozamos de una suerte que no tuvieron muchos durante la Guerra Fría. Entonces, en La Habana se podía ver el mejor cine polaco, soviético o de cualquier otro país del llamado Bloque del Este. Y también el mejor cine francés e italiano o el mejor cine norteamericano y británico. Y, por si fuera poco, la mejor cinematografía de América Latina y Brasil. Por escaso que fuera el circuito de proyecciones, lo cierto es que la cultura cinematográfica de la que podíamos proveernos los cinéfilos en La Habana era de un nivel de actualidad y de una amplitud al alcance de pocas ciudades del mundo.
Pero otro es el asunto que me interesa. A saber, que el programa de proyección de esta Semana de Cine Iraní en La Habana contiene un elemento desasosegante. Quien repase la nómina de películas descubrirá ahí El globo blanco, el espléndido debut cinematográfico de Jafar Panahi.