ESTADODESATS: “A Dios rogando y con el mazo dando”, por Ailer González
Confieso que de niña existió en mi una dualidad con respecto a la religión, conformada, de un lado, por la visión de mi padre, médico ateo y marxista, del otro, por la influencia que sobre mi ejercían las tardes en casa de Borita, mi abuela católica, lugar en el que encontraba por cualquier rinconcito, vestigios de sus creencias: imágenes del Sagrado corazón; crucifijos de plata; deslumbrantes piedritas del Cobre que me seducían y un librito grueso, de papel sedoso que relataba sucesos, incomprensibles para mi edad, que me hacían dudar de la inexistencia de un ser supremo depositada en mi educación temprana.