ESTADODESATS: “La Generación de cierta esperanza versus la Generación de la esperanza cierta (I)”, por Ana María Socarrás.
Resulta evidente en los medios oficiales cubanos la persistencia de los artistas representativos de la Generación del setenta, conocidos también como «Generación de la esperanza cierta». Tales creadores suelen ser presentados a título de «artistas contemporáneos», en tanto se pasan por alto las obras de la nueva hornada de creadores del siglo XXI. En este último caso ¿estaremos ante una vanguardia desconocida que se refugia en los proyectos alternativos, ya sea por voluntad propia o a causa de continuos destierros institucionales? ¿Será posible o al menos pertinente en nuestro contexto otra Antibienal o algún Antisalón?
UNA MIRADA HISTORIOGRÁFICA A LA PLÁSTICA CUBANA CONTEMPORÁNEA. La denominación «Generación de la esperanza cierta» fue acuñada por el intelectual marxista Juan Marinello desde sus Palabras en una exposición de plástica juvenil (1977), dedicada al Salón Permanente de Jóvenes (espacio hoy inexistente) que tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes (donde actualmente el arte contemporáneo cubano abarca sólo tres salas: los años 60, los 70 y los 80/90). En el mencionado texto el autor predijo ―con increíble acierto― la «larga vigencia victoriosa» de los artistas protagonistas de aquellos años (Ever Fonseca, Manuel Mendive, Ruperto Jay Matamoros, Flora Fong, Cosme Proenza, Roberto Fabelo, Nelson Domínguez, Pedro Pablo Oliva, Zaida del Río y Eduardo Roca Choco, entre otros). Dicha vigencia se ha debido, en gran medida, a que muchos de ellos han continuado creando sobre las pautas que ofrece la política cultural cubana desde el año 1961, cuando Fidel Castro sentenció en Palabras a los intelectuales: «Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada».