GASPARELLUGAREÑO: “(Desde el estudio de Viera) Sesenta años de dictadura”
Se cumplen este 10 de marzo de 2012. Yo tenía siete años de edad cuando allá, en el barrio —marginal—de mi infancia mi mamá me dio la orden de salir a la acera y gritar “¡Viva Batista!”. Así lo hice, sin saber por qué. “Hay que estar al día”, me explicó mi mamá luego. Recuerdo que un tiempo después leí en la revista Bohemia algunos reportajes que llamaban a Fulgencio Batista y sus acólitos “marzistas”; qué cábala.
A Batista, buena parte de lo que siete años después sería un pueblo trabajador, entusiasta, revolucionario y miliciano, le decía, con cariño, el Indio y lo preveía con el lema “Ese es el hombre”. Por aquellos años ya había llegado la televisión al barrio—Emelina, la dueña del único aparato que había cobraba dos centavos por tanda. Vi a Batista por televisión entonces y luego. Muchas veces. El otrora sargento taquígrafo, bien recuerdo, gustaba vestirse con traje de dril 100. Dicen los que saben que aquel dictador Fulgencio Batista y Zaldívar mantuvo la economía cubana enhiesta, pero le dio mucho poder a los militares y cometió otras venalidades.
Todavía no he encontrado quien me aclare, al ciento por ciento, si la condición de asesinos de Batista y su clan hubiera aflorado si el otro, el “marxista”, no lo hubiera emplazado mediante el asalto al Cuartel y Moncada y lo que siguió.