GENERACIÓNY: “Delitos de cuello verde”, por Yoani Sánchez.
Trabaja en una corporación de nuevo tipo, de esas que ocupan una lujosa mansión en el barrio de Miramar e importan mercancías desde el extranjero. Para lograr tal empleo, le bastó con apelar a la influencia de su padre teniente coronel, tirar levemente del árbol genealógico. Pertenece a una nueva generación de empresarios sin ideología, aunque para mantener su puesto grite de vez en cuando una consigna, finja fidelidad a algún líder. Este pícaro “hombre nuevo” busca las ofertas más baratas –y de peor calidad– que hay en el mercado internacional y las hace pasar por la opción que sus jefes le han asignado comprar. Por esa diferencia, miles y miles de dólares van a parar a su bolsillo cada año. Como él, toda una camada de lobeznos ávidos de dinero defalcan en las empresas cubanas, apertrechándose financieramente para el cambio que viene.
El más reciente episodio de la podredumbre moral en el sector empresarial, está relacionado con el publicitado cable de fibra óptica que nos enlaza con Venezuela.