GENERACIÓNY: El humor en los tiempos del miedo
De vez en cuando lo invitan a algún programa humorístico de la televisión, pero no vive de eso. Prefiere que lo contraten en uno de los exclusivos restaurantes que han comenzado a brotar por toda La Habana. Salario en pesos convertibles, un plato de comida y la libertad de reírse de todo lo que quiera, están garantizados en esos espacios por cuenta propia. Con el micrófono en la mano y ante un selecto público de gente pudiente, hace aquellos chistes prohibidos frente a las cámaras nacionales, se burla de lo que nunca le permitirían en un estudio del ICRT. Arremete desde el sarcasmo contra las regulaciones migratorias internas y comenta –con sorna– que ha hecho “tres intentos de entrada ilegal a la Capital”.