GENERACIÓNY: “Estado de encono”, por Yoani Sánchez.
“En la Piragua apuñalaron a tres muchachos la otra noche”; “no pases por Zapata y G, que están asaltando”; “un ex policía mató a un menor de edad por robarle unos mamoncillos”; “a Centro Habana, ni se te ocurra entrar después de las diez”. Éstas son algunas de la frases que componen nuestra propia y alternativa crónica roja, parte del flujo informativo sobre la violencia que los medios oficiales no reflejan. Hay una crispación latente que no estalla en una protesta frente a la Plaza de la Revolución ni en una acampada ante el Consejo de Estado, sino que se canaliza en el punzón que entra en la piel durante los carnavales y en la cabilla que se hunde en el hombro en una bronca tumultuaria. Esta irritación permanente –imputable no sólo al calor– hace saltar las navajas en los sitios más impredecibles y hasta levantar los puños a los chiquitines que deberían estar jugando pacíficamente. Un estado de encono que los turistas apenas si notan, rodeados de las fingidas sonrisas de los que quieren alguna propina.