GENERACIÓNY: “La planta, nuestra planta”, por Yoani Sánchez
Llegó en marzo de 2006, a pocos días de que abril lanzara sobre nosotros sus chaparrones frenéticos. Vino en un camión, impecablemente nueva, relucientemente útil. Era nuestra planta eléctrica, nuestro propio grupo electrógeno, que haría funcionar el ascensor y la luz de los pasillos cuando el apagón ensombreciera la zona. Estábamos salvados. La Revolución Energética nos beneficiaba con aquel aparato que tenía la forma de una locomotora detenida. Para reforzar el parecido ferroviario, su imponente estructura culminaba en una chimenea de la que nunca veríamos salir ni una sola voluta de humo.