HABÁNAME: “La verdad rondando en un carro nuevo (Carros nuevos en la vieja Habana)”, por Wendy Guerra.
En un reciente viaje a España, a propósito del lanzamiento de mi última novela 'Posar desnuda en La Habana' (Alfaguara, 2011), he tenido la suerte de ser entrevistada por periodistas agudos, cultos, lectores de toda la vida. No siempre ha ocurrido lo mismo. Años atrás algunos periodistas, preocupados por la falta de información sobre esta isla, me preguntaban por asuntos tales como la venta de celulares en Cuba, las enfermedades de Fidel y sus tratamientos o el destino de presos y esposas de presos, líderes que, dentro de mi país, la mayoría de los ciudadanos desconocíamos.
Hoy, gracias a que el mundo cada vez se va dilatando, iluminando, desvistiendo ante las pupilas de muchos observadores externos, se hace obvio que los autores podemos valorar, pero en verdad, no conocemos los intrincados y profundos detalles de la vida oficial e interior de Cuba. Entre otras razones, porque autores como yo no pertenecemos a la oficialidad. Para tener y dar una noticia oficial debes ser citado y enterado oficialmente por la fuente. Decir lo contrario sería mentir e improvisar ante una cámara o micrófono.
Antes esto era pan comido y muchos de los que se ocupaban de escribir sobre el poder habían participado de él. Antiguos diplomáticos, hombres y mujeres relacionados con la alta clase militar cubana, y especialmente, personas encantadas con temas que hoy ya no son el centro de lo que se sostiene: una verdadera carrera por la supervivencia.