HAVANATIMES: “¿A qué se ha relegado la imagen de José Martí?”, por Dariela Aquique
Pero más allá de ser un revolucionario, fue un ser humano con todas las innegables circunstancias que esto implica. Tuvo una vida como hijo, hermano, amigo, padre, hombre, artista, ciudadano. Sin embargo el Martí que nos hacen llegar es solo al individuo perfecto, él icónico, la imagen sublimada del héroe antimperialista a ultranza.
Y Martí fue más que eso y también menos. Fue más, porque no podemos circunscribirlo solo al rebelde, se tiene una vida más allá de las ideologías y fue menos, porque vivió quizás; como deja ver en algunos de sus escritos, con el presentimiento de que su estancia en la tierra no iba a ser demasiado larga, por eso sintió miedos y por eso tuvo una vida amorosa muy intensa y por eso padeció de alcoholismo y por eso amó las artes y la filosofía.
A Martí lo han disminuido a una profusión de rincones kitschs en las aulas de las escuelas, a un montón de reproducciones de su rostro lacónico, a un sinfín de bustos de yeso por doquier o a atribuirle cuanto texto convenga, al punto que ya no se sabe bien que dijo o no dijo el poeta.
Ha sido su figura y su legado usado como pretexto para esa gran cruzada política, que llevamos los cubanos hace ya mucho tiempo.