HAVANATIMES: “Hipocresía en los medios de difusión cubanos”, por Osmel Almaguer.
Desde bien temprano fui testigo de la falsedad característica de los medios de difusión de mi país, de cuya influencia hemos estado desprotegidos desde hace más de medio siglo.
Cuando encontré aquel reportaje en el periódico Trabajadores, en el cual se destacaba la labor del esposo de una de mis primas, no pude menos que echarme a reír, pues toda la familia conocía a Ramón como un tramposo que llevaba años engañando a mi prima con una mujer con la que incluso había llegado a tener hijos.
El personaje diseñado por los periodistas era poco menos que un santo. Un “sencillo Mayor de las FAR” que “con esfuerzo y dedicación” había convertido lo que antaño era un páramo, en una “finca productiva de cuyos frutos se podrían beneficiar en lo adelante varias unidades militares”.
Meses después Ramón fue expulsado “deshonrosamente” de las FAR, cuando se descubrieron sus “desvíos de recursos”. El periódico no asistió a este otro capitulo en la historia de Ramón.