HAVANATIMES: Muerte por silenciador a la cubana
Nadie cree realmente que una persona puede desaparecer con un chasquear de dedos, ni aunque el sonido lo produzca David Copperfield. Todo el mundo espera que al siguiente chasquido el desaparecido resurja aunque sea con otra ropa y en otro lugar del escenario.
Pero yo he sido testigo de desapariciones misteriosas que a veces me atormentan. Especialmente porque no tengo acceso al tablado mágico y plural del internet, donde por maravilla de la tecnología uno descubre que las estrellas ausentes no se apagaron sino que ahora se proyectan “afuera.” exactamente como el astro sol que cuando deja de verse aquí es sólo para alumbrar otro lugar de la tierra.