HAVANATIMES: “Nuestra responsabilidad en Cuba”, por Yusimí Rodríguez
Apenas acabo de escribir la última línea de “En Cuba, el Partido no necesita ir a elecciones“, y estoy comenzando un segundo post. Así, casi sin respirar. Pero lejos de sentirme particularmente productiva, me siento avergonzada.
No he escatimado palabras, e ironía, para cuestionar la existencia de un solo partido político en mi país, de una constitución que solo nos permite la libertad de expresión y de prensa de acuerdo a los fines de la sociedad socialista, de un sistema electoral diseñado para que no elijamos.
Siempre que me atrevo a criticar el sistema político cubano, recuerdo que diez años atrás, estuve entre los millones que firmaron la reforma constitucional que establecía la irrevocabilidad del socialismo en Cuba.
La cuestión no era si consideraba el socialismo como la mejor opción para el país. Seguro lo pensaba así en aquel momento; a veces, lo pienso aún, sobre todo porque cada día me convenzo de que el sistema que impera en el país, poco tiene que ver con el socialismo.
Pero la cuestión era más profunda: el derecho de decidir abandonar el camino del socialismo cuando lo deseáramos. El derecho de las futuras generaciones a abandonar el camino del socialismo (o a tomar el verdadero camino del socialismo) si lo desean.