HAVANATIMES: “Ser macrobiótico en Cuba”, por Alfredo Fernández.
La dieta macrobiótica está cumpliendo los diez años de haber arribado a Cuba. Auspiciada desde el Instituto Finlay, por la eminente científico, Dra. Concepción Campa, ya hoy comienza a existir una cultura de alimentación sana en Cuba, aunque también junto a esta incipiente comunidad nacieron los insoslayables avatares de ese que requiere comer tal como exige la dieta.
Bethania, es la única tienda en Cuba que de manera oficial expende productos macrobióticos, sólo que lo hace a precios inalcanzables. Productos imprescindibles a la dieta macrobiótica como el arroz integral y el té bancha, cuestan 4. 80 y 5. 80 cuc respectivamente, un paquete de 500g del primero y el otro con 50g de la infusión.
Esto, éticamente se agrava cuando el paciente se entera, por uno de los médicos del proyecto “Un punto macrobiótico para Cuba,” que Mario Pianesi, el creador de la dieta, cede al gobierno cubano los productos a precio de costo. Sin embargo, no sé si el gobierno, o la oficina del Historiador de la Ciudad, cargan a estos con precios superiores hasta 6 veces su valor original.