INFOLATAM: “Brasil, los inmigrantes y el precio del desarrollo”, por Carlos Malamud
Brasil está creciendo rápidamente y ya es la sexta potencia económica mundial. Como todo en la vida tiene un precio, el crecimiento económico y el desarrollo también. Brasil ya no será el país que fue y deberá adaptarse a nuevos cambios, tanto en el modo de relacionarse con su entorno y el resto del mundo, como en lo que pasa puertas adentro de sus fronteras. La subida del PIB en los últimos años ha convertido a la sociedad brasileña en un codiciado destino para numerosas personas. Si antes emigraban los brasileños, ahora son ellos los que reciben inmigrantes (como a fines del siglo XIX y comienzos del XX).
La inmigración, por su impacto en la opinión pública y las tensiones sociales que produce, permite evaluar la forma en que las autoridades brasileñas afrontan los nuevos problemas. Ahora oscilan entre la llegada de miles de trabajadores haitianos (un porcentaje pequeño en proporción a su caudal demográfico) y la necesidad de importar mano de obra cualificada para sostener su crecimiento.
Las respuestas gubernamentales recuerdan a las vistas en otras partes con problemas semejantes, aunque el discurso remite al otrora país subdesarrollado que pugna por encontrar su lugar. Tras regularizar a 2.400 haitianos indocumentados y cerrar el grifo a 100 visados laborales mensuales, se dice que la política oficial no es de cierre de fronteras: “Brasil no tiene esa postura, ni la de hacer deportaciones masivas. No cerramos nada, sólo estamos regularizando la entrada de estas personas”.