LANZARLAFLECHABIENLEJOS: “Un personaje llamado Vladimir”, por Rosa Ileana Boudet
Un reportaje acerca de las docenas de imitadores de Lenin que se retratan para los turistas en la Plaza Roja de Moscú por unos dólares -cien rublos- dice la crónica del LA Times, me trae recuerdos de las dos o tres ocasiones en que las que vi a Lenin-personaje en obras teatrales de la era soviética. Si en los años treinta, según Anatoli Smaliansky, su imagen aludía al terror y al bolchevismo, después de Stalin, según nos traducían, el personaje, que no la estatua, servía a los dramaturgos para explicar por qué el país había sido sumido en la catástrofe. Lenin se adaptó a muchas circunstancias y los dramaturgos se lo apropiaban. Según la crítica, el mejor en lograrlo fue Mijail Shatrov con Caballos azules en la hierba roja, que vi representar en los ochenta con Oleg Yankovsky. En esos tiempos el teatro era una ceremonia dentro y fuera del recinto y el público lo amaba tanto y los actores rusos son tan buenos que la peor representación me interesaba, a pesar de que Vidas Siliunas, un hispanista muy reconocido que amó las puestas lorquianas de Berta Martínez, me dijo una vez, en broma, si algún agente de la CIA programaba mis visitas al teatro.