LAVANGUARDIA: “Cuba aún espera las reformas raulistas”
Ni la mata de santeros más clarividentes de la isla pudo anticiparse. La sorpresa fue total, y el tiempo, ralentizado por el anacronismo revolucionario, se detuvo entonces por completo. Cuba quedó paralizada mientras la televisión oficial, la única existente, anunciaba que Fidel Castro era una criatura mortal. El líder del régimen, que en los días previos había desplegado como de costumbre una intensa agenda, acababa de ser sometido a una intervención quirúrgica de emergencia, y su hermano menor, Raúl, asumía las riendas del poder.
Aquella noche del 31 de julio del 2006 en la que el control del país fue cedido por vía sanguínea, los cubanos se fueron a dormir con sentimientos encontrados, temerosos y a la vez ilusionados ante la posibilidad de un cambio. Cinco años después, los interrogantes sobre una futura transición siguen abiertos, Fidel Castro sigue vivo y el sistema socialista que instauró hace más de medio siglo sigue gobernando una nación al borde del precipicio.