LIBROSDELCREPÚSCULO: “Martí y los anarquistas de Chicago”, por Rafael Rojas
Casi siempre que discutimos las relaciones del pensamiento de José Martí con el marxismo, remitimos a la nota necrológica sobre Marx enviada a La Nación de Buenos Aires, en 1883, y al ensayo sobre La futura esclavitud de Herbert Spencer, que Martí escribió en 1884 para La América de Nueva York. Sin embargo, las más completas reflexiones de Martí sobre el movimiento obrero, que nunca entendió desde una perspectiva sectariamente marxista, se encuentran en la serie de artículos sobre las huelgas de 1886 en Estados Unidos, impulsadas por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, una logia creada por Terence Powderly y otros republicanos católicos irlandeses en las principales ciudades del norte de la costa Este.
Llama la atención el escaso interés que los marxistas cubanos han mostrado por esos artículos de Martí para La Nación de Buenos Aires, que culminan con las crónicas sobre el proceso a los anarquistas de Chicago, entre septiembre de 1886 y noviembre de 1887. En el libro Siete enfoques marxistas sobre José Martí (1978), por ejemplo, que reunió textos sobre Martí de Julio Antonio Mella, Juan Marinello, Raúl Roa, Blas Roca, Ernesto Guevara, Carlos Rafael Rodríguez y Armando Hart, apenas se mencionan y de pasada, en el artículo de Roca, la serie de más de cinco crónicas que el revolucionario cubano dedicó a este importante tema.
Lo primero que atrae a Martí de esa intensificación del movimiento obrero en Estados Unidos, en la primavera de 1886, es el espectáculo de la huelga. Martí describe fascinado cómo miles de obreros de Filadelfia, Nueva York, Boston y Chicago se ponen de acuerdo para dejar de trabajar y demandar, pacíficamente, aumentos salariales, jornadas de ocho horas y mejoras en las condiciones de vida de los trabajadores. Martí defiende las huelgas, resueltamente, pero piensa que las mismas son sólo un mecanismo, entre otros, dentro de una metodología de lucha pacífica impulsada por la orden de los Caballeros del Trabajo.