NEOCLUBPRESS: “Cuba, espejismos y cicatrices: Delio Regueral” (Entrevista)
Delio Regueral tuvo la gentileza de responder a las preguntas de nuestra encuesta-entrevista:
NCP. Dicen que en Cuba hay más tiempo para crear. Dicen que en el exilio hay más libertad para crear. ¿Dónde se es más creativo, dentro o fuera de Cuba?
DR. El tiempo se desperdicia tanto en Cuba que algún día estas últimas generaciones confundirán la falta de recuerdos con la falta de memoria. No de igual modo se desperdicia la libertad en Estados Unidos, ya canjean estas generaciones la libertad por protección y seguridad, abono para un futuro guión de teatro o cine de pacotilla.
La creatividad es el fruto de mentes libres independientemente de la libertad corporal. La prohibición es abono de protesta que se puede manifestar con acciones sociales en forma de lucha pacífica, o armada, o en forma de arte, plástico, literario, dramático, cinematográfico, etcétera, que a su vez, por el carácter represivo de su entorno, se hace muy notable, y muchas veces más por las condiciones en las que se generó que por su contenido en sí. El Nueva York del pasado perfecto y el del presente incierto son prueba irrefutable de que la creación es más propia del espíritu libre de los hombres que de las cadenas que lo condenan; la diferencia radica en que dentro de la injusticia represiva protestan los afectados que no tienen nada que perder, y fuera de ella, en el mundo libre, protestan los que no tienen más que ganar.
Otro fenómeno a señalar es que el valor de una obra, mientras el autor vive en Cuba, tiene respaldo entre coleccionistas y compradores casuales, pero cuando éste decide emigrar, ya sea por convicción o por conveniencia, sin distinción, desaparece como por arte de magia su mercado. Pablo Milanés es despreciado ahora tanto en Cuba como en Miami. Las pasiones son verdaderas cuando no resultan irracionales, y en este ejemplo triangular de convergencia discursiva la incoherencia se la llevan las dos masas de pueblo que en polos opuestos lapidan virtualmente a Pablo. Judas tiene mucho que aprender de la era digital.