PENÚLTIMOSDÍAS: “A propósito de los 'cubañoles': una estadística especulativa”, por Ernesto Hernández Busto
Antes de la Ley de la Memoria Histórica, más conocida como “Ley de Nietos”, la comunidad de españoles en Cuba era de 28.000 personas. En diciembre del 2011 el consulado español en La Habana ya había otorgado 65.000 nuevas nacionalidades y contabilizaba más de 110.000 expedientes pendientes de resolución. Teniendo en cuenta que el proceso de denegación por falsedades o falta de apoyo documental oscila alrededor del 4 por ciento, el propio cónsul Tomás Rodríguez Pantoja asegura en una reciente entrevista que “al final de la vigencia de la Ley, en Cuba estarán en el orden de las 180.000 nuevos cubanos españoles. Eso va a provocar que la colonia española estará en torno a los 210.000 miembros, lo que tendrá su importancia desde un punto de vista sociológico”.
¡Vaya si tiene importancia sociológica! No creo que haya ninguna otra nacionalidad en el mundo que en unos meses haya visto crecer el números de sus residentes en el extranjero en un 750%.
Para que tengamos una idea más precisa: si otros 62 países con representación consular en Cuba abrieran la misma posibilidad que el Consulado español y los cubanos respondieran con el mismo entusiasmo, la población —¡total!— de la isla, calculada aproximadamente en 11 millones 241 mil personas, pasaría a tener otro pasaporte, además del cubano. Se trata de un escenario más que improbable, pero que da pie a algunas reflexiones sobre el exacerbado nacionalismo del discurso oficial.