PENÚLTIMOSDÍAS: “Dolores políticos”, por Ernesto Hernández Busto.
Tras leer con cuidado el artículo con el que Erasmo Calzadilla quiere polemizar con Alexis Jardines me quedo bastante preocupado por el futuro de la izquierda cubana. Calzadilla insiste, como varios mentores de Observatorio Crítico, en defender un comunismo abstracto, separado de su experiencia histórica y de la correspondiente dosis de fracaso asociada, pero para ello tiene que remontarse a un contrapunto que está filosóficamente al nivel de un niño de 10 años: “dos extremos (comunismo e individualismo) [como]… ideales inalcanzables por una sociedad real, y por eso mismo todas las sociedades realmente existentes son una combinación de esos dos polos”. Poner a funcionar esta dialéctica en el vacío es un ejercicio tan primario —y tan alejado del pensamiento real sobre el comunismo hoy día— que uno siente ganas de regañar a los profesores que le impartieron materialismo histórico al polemista.
El nivel de desinformación de este amago de debate queda perfectamente en evidencia en otra frase de su artículo: “¿La clase obrera desapareció? ¿Y quién construye todo, quién brinda los servicios, quién trabaja? ¿las máquinas?”