PENÚLTIMOSDÍAS: “Hacia una resistencia inteligente”, por Alexis Jardines
Algunos colegas me han sugerido que modere el tono, que abogue por la unidad de la oposición, que suprima cualquier expresión descalificadora y, créanme, lo he intentado. Sin embargo, debo reconocer que —aun tratándose de un artículo de corte periodístico— yo soy un académico. Como tal me encuentro en un conflicto entre la objetividad del texto y la probabilidad que vaya a resultar “políticamente incorrecto”. Opté por lo primero: no escribo para los anti intelectuales, sea cual fuere el lado en que se encuentren; tampoco para esos blasfemos paranoicos que ven en todo cubano de la Isla, por el mero hecho de tener empleo o ir a la universidad, un potencial agente de la Seguridad del Estado. No me interesa hacer llamado alguno a la unidad, antes bien apuesto por la diversidad; no soy un opositor del régimen porque no estoy interesado en el poder ni persigo causa alguna; soy un disidente, en el caso dado, alguien que no sólo rechaza las políticas y la ideología revolucionarias —como la abrumadora mayoría de los cubanos— sino que es refractario a la mentalidad revolucionaria. Dixi et salvavi animan meam.