PENÚLTIMOSDÍAS: “Virus oportunista: el gobierno investiga la delegación cubana de la SGAE”, por Nuestro hombre en La Habana
Los odios, rencores y venganzas son parte del diario acontecer de las instituciones cubanas. Una vulgar y constante degollina, a punta de lengua y pasillo, que a menudo adopta los disfraces de críticas, rectificaciones o defensas de la Revolución. Muchas veces cuesta distinguir el celo anticorrupción de las venganzas personales o del ajuste de viejas cuentas. Y dentro de este oportunismo deleznable es el Ministerio de Cultura el que destaca por sus pasiones más bajas.
El actual viceministro Abel Acosta es el mejor ejemplo de la proclividad de los “cuadros de Cultura” a este tejemaneje de odios, intrigas y acusaciones. Los odios de Acosta son indelebles y el dirigente goza de la suficiente paciencia para esperar el momento oportuno. Un ejemplo de ello es el caso de la representación del SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) en Cuba, donde trabajan media docena de personas gestionando los derechos de más de 200 artistas de la isla.
El viceministro no les soporta. Ya cargó contra ellos desde sus inicios de operaciones en la década de los 90, acusándolos de piratas y ladrones, y desde entonces ha intentado por todos los medios cerrar la delegación y excluirlos del mundo cultural.