PORELOJODELAAGUJA: “¿De qué unidad hablan?”, por Rebeca Monzó
En mi planeta, los medios se la pasan hablando de la unidad del pueblo, de un partido único (como el de Martí), el voto unido, etcétera, etcétera.
Ante todo, quiero aclarar que el tan utilizado término de partido único (cuando se refiere al que fundó el Apóstol), es una tremenda falacia. Martí, claro está que creó un partido para unir a los cubanos que deseaban la independencia de la isla, ese fue el objetivo. ¿Por qué habría de crear más de uno? Una vez terminada la guerra, este partido fue disuelto y se crearon otros, según las diferentes tendencias y opiniones, como era de esperar, en un sistema que proclamaba la libertad y la democracia.
En cuanto a la tan cacareada unidad del pueblo, señores, permítanme expresar mi humilde opinión: nunca antes este pueblo estuvo tan dividido, o mejor dicho, se comportó de manera tan individualista. La revolución lo primero que hizo fue justamente dividir: enfrentar a padres e hijos y viceversa; enfrentar y separar a matrimonios de muchos años, por contradicciones políticas nunca antes experimentadas; enfrentar a los vecinos, que aprendieron rápidamente, inducidos por el miedo, a señalarse y vigilarse unos a otros. En dos palabras: se incrementó la envidia y la mezquindad y, por ende, la división. Esta es justamente la Cuba que no muestran a los invitados del gobierno, incluyendo claro está al Papa.