PUNTDEVISTA: “Garrincha: 'En Cuba siempre hay algo que está generando cuotas de absurdo”, por Joan Antoni Guerrero (Entrevista)
¿Cuál ha sido según tu punto de vista el impacto de la evolución política del régimen castrista en el humorismo gráfico cubano?
Por una parte lo ha perjudicado y por otra lo ha beneficiado. Primero déjame aclarar una cosa. Por lo general, cuando se habla de humorismo gráfico, hay una tendencia casi inevitable en pensar en humor político y, dentro del humor político, el humor que se hace para la prensa. Desde principios de la Revolución se extendió el precepto, la teoría o la intención de que se podía hacer humor desde el poder. El humor no puede estar nunca con el poder, no hay manera de que el humor pueda estarlo, porque estar con el poder significa alguna limitación. El humor tiene que tomar distancia para lo que sea, para criticar, reflexionar, olvidarse, hacer reír o pensar, y eso no es posible hacerlo desde el poder y se nota. Los intentos por intentar justificar o argumentar de que sí hay un quehacer humorístico considerable son intentos patéticos por tratar de justificar el hecho de que tú puedes hacer humor con toda libertad. Puedes hacer humor, humor erótico, general, puedes hacer un humor costumbrista siempre y cuando no utilices un símbolo o hagas alguna referencia al gobierno cubano o a alguna de sus figuras. O a lo mejor ni siquiera estás haciendo la referencia, pero en ese momento pasa algo y entonces eso que has hecho, de buenas a primeras, no es conveniente publicarlo o te lo editan. O sea que el hecho de que la Revolución cubana haya dado muy poco espacio real para la crítica y el pluralismo significa que solamente vas a poder hacer un sólo tipo de humor, de humor político quiero decir.
Y Fidel intocable...
Hacer una crítica, aunque no te estés burlando, de algo que haya dicho un ministro o Fidel o Raúl eso en Cuba era impensable. Entonces no hay manera de que me puedas decir a mí de que sí, de que tenemos espacios para la crítica. En realidad no los hay. El otro argumento que han usado siempre algunos caricaturistas cubanos que han defendido esa postura desde el punto de vista revolucionario, es asegurar que en otros países es peor. Pero no dicen que "problema de muchos consuelo de bobos". A mí no me importa que en China haya censura o que en el otro lugar metieran preso al otro. Yo quiero tener mi espacio, eso nunca ha existido en Cuba. Ojo, otro aspecto que ha influido mucho en el humor de la prensa en Cuba es que en la Isla es muy común que las personas que tienen responsabilidad editorial no siempre son periodistas o no tienen una formación periodística. Ellos son ante todo miembros del Partido [Comunista de Cuba], la gran mayoría. Eso condiciona a la persona cuando tiene que editar o evaluar tu material. Por eso yo pienso que, viendo las cosas desde un punto de vista tradicional, el humorismo gráfico cubano se ha afectado. Es curioso porque a los mismos caricaturistas les cuesta un poco de trabajo reconocer que en Cuba no tienen su espacio, la gente se va acostumbrando. A mí una de las cosas más patéticas, y con la que yo disfrutaba mucho cuando estaba en Cuba, es que a veces nos reuníamos dos o tres caricaturistas que teníamos confianza entre nosotros y nos poníamos a hablar de las caricaturas que hubiéramos querido hacer pero no podíamos.