Comentario de Anonymous User ("no puede ser, no estoy muerto")
Modificado: 01/07/2008 0:20
Buen artículo, como mucho de este autor. Ahora un comentario a propósito de los pueblerinos emigrantes económicos. “Emigración económica” es uno de los términos que en los últimos tiempos más ganancia le ha dado a la retórica política del sistema cubano, y una de las primeras personas en usarlo dentro de Cuba fue Fidel Castro, cuando la crisis de los balseros del 94. Ahora, después de décadas de encierro, deliran de emoción cada vez que pueden comparar a los cubanos con los emigrantes de México, Perú, o República Dominicana, equiparar la emigración de la isla a cualquier otra, que dicho sea paso, ni siquiera conocen. Sin embargo, no es demasiado difícil hacer una revisión de los vínculos entre economía y política, especialmente en un país como Cuba, donde la cuestión económica ha tenido (y tiene) un marcado eje político. También podría hacerse un análisis de la particular condición política del cubano: elemento de una sociedad politizada de punta a cabo, pero sin individualidad o singularidad política, vaciado de biografía política en virtud de la masa y de los actos y raseros colectivos. Incluso al opositor tratará de convertírsele en un delincuente común, o descentrarlo de la vida política nacional, desplazarlo hacia los márgenes como el mercenario, el que sirve a los intereses de un extranjero. El cubano no tiene identidad política de la misma manera que el Partido Comunista de Cuba ha tratado de pasar por este mundo sin ninguna oposición. Toda verdadera identidad encierra una posible discordia.
Pero si no queremos gastarnos en argumentos tan largos y trabajosos, miremos a los controles políticos que el gobierno cubano emplea con su presunta emigración económica, lo mismo a la salida que a la entrada. Miremos a los comentarios en esta revista, algunos con nombre otros sin nombre. Una emigración que habla o se siente forzada a hablar así, está en medio de una pelea. Y eso, guste o no, es política. E, incluso, exilio.
Comentario de Anonymous User ("no puede ser, no estoy muerto")
Modificado: 01/07/2008 0:20
Buen artículo, como mucho de este autor. Ahora un comentario a propósito de los pueblerinos emigrantes económicos. “Emigración económica” es uno de los términos que en los últimos tiempos más ganancia le ha dado a la retórica política del sistema cubano, y una de las primeras personas en usarlo dentro de Cuba fue Fidel Castro, cuando la crisis de los balseros del 94. Ahora, después de décadas de encierro, deliran de emoción cada vez que pueden comparar a los cubanos con los emigrantes de México, Perú, o República Dominicana, equiparar la emigración de la isla a cualquier otra, que dicho sea paso, ni siquiera conocen. Sin embargo, no es demasiado difícil hacer una revisión de los vínculos entre economía y política, especialmente en un país como Cuba, donde la cuestión económica ha tenido (y tiene) un marcado eje político. También podría hacerse un análisis de la particular condición política del cubano: elemento de una sociedad politizada de punta a cabo, pero sin individualidad o singularidad política, vaciado de biografía política en virtud de la masa y de los actos y raseros colectivos. Incluso al opositor tratará de convertírsele en un delincuente común, o descentrarlo de la vida política nacional, desplazarlo hacia los márgenes como el mercenario, el que sirve a los intereses de un extranjero. El cubano no tiene identidad política de la misma manera que el Partido Comunista de Cuba ha tratado de pasar por este mundo sin ninguna oposición. Toda verdadera identidad encierra una posible discordia.
Pero si no queremos gastarnos en argumentos tan largos y trabajosos, miremos a los controles políticos que el gobierno cubano emplea con su presunta emigración económica, lo mismo a la salida que a la entrada. Miremos a los comentarios en esta revista, algunos con nombre otros sin nombre. Una emigración que habla o se siente forzada a hablar así, está en medio de una pelea. Y eso, guste o no, es política. E, incluso, exilio.