Comentario de Anonymous User (verdades que espantan)
Modificado: 05/07/2008 12:20
Reflexione sin comandante.
Me siento “realizado”, de no haber nacido en Cuba no habría tenido la oportunidad de “disfrutar” el vaivén melodramático de la política y la socioeconomía cubana. Vivir como se desarrolla la comedia con cada giro de los acontecimientos ha sido un verdadero “privilegio”. Es fácil darse cuenta de nuestra “dicha”, sólo hay que prender la televisión y ver como el gobierno, en paradójico enfoque y sin una disculpa para los damnificados o cadáveres de una eventual y tambaleante estrategia, asume la inversa a la venerada esgrimiendo progreso como motivo del cambio en lugar del rotundo fracaso de la primera.
Así transcurre la economía de nuestra gloriosa era revolucionaria, entre la intangible centralización del universo y la fugaz descentralización de lo ridículo, entre lo absurdo del monopólico control de lo incontrolable y los juicios sumarísimos por corrupción o traición; todo en nombre de “los sagrados valores y principios conquistados por la revolución”.
Si estas oscilaciones de la política económica no fueran tan frecuentes, los índices de suicidios nacionales no serían tan elevados, y menos tiburones del estrecho de la Florida podrían dar crédito de la sabrosa carne cubana. Razón de sobra para sentirse “privilegiado”.
Nada es desconocido o nuevo en este relato, estas verdades tienen milenios de antigüedad, pero literalmente aún actuamos como comunistas fundamentalistas en defensa del imperialismo socialista, enfatizo actuamos, ya que con certeza, chispa de Fe no trasciende de las “sagradas escrituras de Marx” al pueblo cubano.
¿No crees que sea la hora de ponerle el cascabel al gato?
Comentario de Anonymous User (verdades que espantan)
Modificado: 05/07/2008 12:20
Reflexione sin comandante.
Me siento “realizado”, de no haber nacido en Cuba no habría tenido la oportunidad de “disfrutar” el vaivén melodramático de la política y la socioeconomía cubana. Vivir como se desarrolla la comedia con cada giro de los acontecimientos ha sido un verdadero “privilegio”. Es fácil darse cuenta de nuestra “dicha”, sólo hay que prender la televisión y ver como el gobierno, en paradójico enfoque y sin una disculpa para los damnificados o cadáveres de una eventual y tambaleante estrategia, asume la inversa a la venerada esgrimiendo progreso como motivo del cambio en lugar del rotundo fracaso de la primera.
Así transcurre la economía de nuestra gloriosa era revolucionaria, entre la intangible centralización del universo y la fugaz descentralización de lo ridículo, entre lo absurdo del monopólico control de lo incontrolable y los juicios sumarísimos por corrupción o traición; todo en nombre de “los sagrados valores y principios conquistados por la revolución”.
Si estas oscilaciones de la política económica no fueran tan frecuentes, los índices de suicidios nacionales no serían tan elevados, y menos tiburones del estrecho de la Florida podrían dar crédito de la sabrosa carne cubana. Razón de sobra para sentirse “privilegiado”.
Nada es desconocido o nuevo en este relato, estas verdades tienen milenios de antigüedad, pero literalmente aún actuamos como comunistas fundamentalistas en defensa del imperialismo socialista, enfatizo actuamos, ya que con certeza, chispa de Fe no trasciende de las “sagradas escrituras de Marx” al pueblo cubano.
¿No crees que sea la hora de ponerle el cascabel al gato?