Duanel, en el arranque de este artículo hay una imagen muy sugestiva de la quinta criolla como cifra de una Cuba que contrasta claramente con la que hemos ido forjando en nuestra trayectoria política. Si la quinta es una suma de nuestros momentos históricos, nuestra historia es una resta, una continua negación del pasado y un recomienzo —ese sí arcádico— que nos lleva al progresivo empobrecimiento del país.
Creo que es posible separar el innecesario arcadismo de esa imagen de la quinta, sin perder de vista que la riqueza, en todos los órdenes, es una acumulación. Una acumulación con criterio, se entiende. Como en la quinta. Como en La Habana. La destrucción de una y otra han sido actos revolucionarios perfectamente deliberados. Ahí estaba, escrito en piedra, nuestro destino mejor.
Comentario de Anonymous User (Jorge Salcedo)
Modificado: 18/06/2008 21:40
Duanel, en el arranque de este artículo hay una imagen muy sugestiva de la quinta criolla como cifra de una Cuba que contrasta claramente con la que hemos ido forjando en nuestra trayectoria política. Si la quinta es una suma de nuestros momentos históricos, nuestra historia es una resta, una continua negación del pasado y un recomienzo —ese sí arcádico— que nos lleva al progresivo empobrecimiento del país.
Creo que es posible separar el innecesario arcadismo de esa imagen de la quinta, sin perder de vista que la riqueza, en todos los órdenes, es una acumulación. Una acumulación con criterio, se entiende. Como en la quinta. Como en La Habana. La destrucción de una y otra han sido actos revolucionarios perfectamente deliberados. Ahí estaba, escrito en piedra, nuestro destino mejor.
Sólo que no era un texto revolucionario.