Puesto a escoger, me quedo con la mitad del GUAJIRO y la otra mitad de ROBAINA.
Creo que la religión (?) afrocubana en ninguna etapa castrista ha sido reprimida. En la primera mitad del quinquenio revolucionario se dejó en plena libertad, como a los evangelistas, para poder enfrentarse la dictadura al más poderoso enemigo, que fue la Iglesia Católica. Evadir de este modo las acusaciones de represión religiosa. Ellos SI, pero miren, estos NO. La santería, al no presentar rasgos institucionales, sino ser más bien obra de entes aislados, --además del bajo nivel de sus practicantes-- permitió el fácil control y la infiltración por parte del gobierno, mientras que por otra parte brindaba total apoyo a los grupos evangelistas afines al gobierno.
Como bien dice Robaina, después de la caida del Muro de Berlín sale de nuevo a la luz (porque nunca destruída) la Iglesia Católica. Con otro disfraz, más zorruna si cabe, aparentemente plegada, esperando con su infinita paciencia, lo que ellos saben tiene que llegar.
¿Las consecuencias de todo este juego? Una casi total africanización de la sociedad cubana. Lo que temía Arango y Parreño en XVIII, se cumplió en el XX y a través de vericuetos inesperados.
Comentario de Anonymous User (Max de Rob)
Modificado: 19/06/2008 17:20
Puesto a escoger, me quedo con la mitad del GUAJIRO y la otra mitad de ROBAINA.
Creo que la religión (?) afrocubana en ninguna etapa castrista ha sido reprimida. En la primera mitad del quinquenio revolucionario se dejó en plena libertad, como a los evangelistas, para poder enfrentarse la dictadura al más poderoso enemigo, que fue la Iglesia Católica. Evadir de este modo las acusaciones de represión religiosa. Ellos SI, pero miren, estos NO. La santería, al no presentar rasgos institucionales, sino ser más bien obra de entes aislados, --además del bajo nivel de sus practicantes-- permitió el fácil control y la infiltración por parte del gobierno, mientras que por otra parte brindaba total apoyo a los grupos evangelistas afines al gobierno.
Como bien dice Robaina, después de la caida del Muro de Berlín sale de nuevo a la luz (porque nunca destruída) la Iglesia Católica. Con otro disfraz, más zorruna si cabe, aparentemente plegada, esperando con su infinita paciencia, lo que ellos saben tiene que llegar.
¿Las consecuencias de todo este juego? Una casi total africanización de la sociedad cubana. Lo que temía Arango y Parreño en XVIII, se cumplió en el XX y a través de vericuetos inesperados.
Saludos