Lo que dice el señor Cires Dib es la pura verdad, en lo que respecta a la obra pastoral y humanitaria de la iglesia católica en Cuba.
Lo que yo voy a decir es la puta verdad, en lo que respecta al guabineo y culipandeo de la alta jerarquía eclesial.
Los Ortega y los Céspedes son la cara visible de la Iglesia. Una cara dura de pragmatismo relativista de quien se preocupa más por la convivencia con el régimen que con los intereses supremos de la nación. Su postura y equilibrismo son, como mínimo, criticables.
Pero la verdadera responsabilidad de la connivencia con el régimen hay que buscarla más arriba: en la Santa Sede.
Comoquiera que se ponga, Su Eminencia (gris) el cardenal o el Monseñor (con sus apellidos de ringorrango pero sin Bola de Nieve) no son más que correas de transmisión del verdadero capo de tutti i capi, el cardenal Tarcisio Bertone, Number Two del Papa, el que diseña la estrategia de la política exterior vaticana.
Bertone es un Secretario de Estado papal que ya no cita las Sagradas Escrituras, sino las guanajadas de Raúl Castro. A Bertone le encantó la propuesta medio fascista de Raúl de que los jóvenes de hoy necesitan 'ideas fuertes'. Horror que me recuerda al che, a Stalin y a Hitler.
Y ahora sabemos bien, por un pitazo de Moratinos, que fue el mismo Bertone, metido a cabildero, quien bendijo el levantamiento de las sanciones europeas al régimen castrista.
Después de esto, los guabineos de la jerarquía eclesial cubana no son más que peccata minuta.
Dicho lo anterior, recalco que el punto del artículo de Yaxys es válido e incluso conveniente. Yo nunca confundiría a un obispo alienado del pueblo con el joven cura que visita en Cuba a mi madre enferma, le da aliento y hasta le canta misa en la casa junto a otras ancianas vecinas.
Gracias, Yax, por mostrar la cura luminosa de la luna en momentos en que uno tiene la tendencia a ver solamente el lado oscuro.
Comentario de Anonymous User (Part Time)
Modificado: 02/07/2008 17:40
Lo que dice el señor Cires Dib es la pura verdad, en lo que respecta a la obra pastoral y humanitaria de la iglesia católica en Cuba.
Lo que yo voy a decir es la puta verdad, en lo que respecta al guabineo y culipandeo de la alta jerarquía eclesial.
Los Ortega y los Céspedes son la cara visible de la Iglesia. Una cara dura de pragmatismo relativista de quien se preocupa más por la convivencia con el régimen que con los intereses supremos de la nación. Su postura y equilibrismo son, como mínimo, criticables.
Pero la verdadera responsabilidad de la connivencia con el régimen hay que buscarla más arriba: en la Santa Sede.
Comoquiera que se ponga, Su Eminencia (gris) el cardenal o el Monseñor (con sus apellidos de ringorrango pero sin Bola de Nieve) no son más que correas de transmisión del verdadero capo de tutti i capi, el cardenal Tarcisio Bertone, Number Two del Papa, el que diseña la estrategia de la política exterior vaticana.
Bertone es un Secretario de Estado papal que ya no cita las Sagradas Escrituras, sino las guanajadas de Raúl Castro. A Bertone le encantó la propuesta medio fascista de Raúl de que los jóvenes de hoy necesitan 'ideas fuertes'. Horror que me recuerda al che, a Stalin y a Hitler.
Y ahora sabemos bien, por un pitazo de Moratinos, que fue el mismo Bertone, metido a cabildero, quien bendijo el levantamiento de las sanciones europeas al régimen castrista.
Después de esto, los guabineos de la jerarquía eclesial cubana no son más que peccata minuta.
Dicho lo anterior, recalco que el punto del artículo de Yaxys es válido e incluso conveniente. Yo nunca confundiría a un obispo alienado del pueblo con el joven cura que visita en Cuba a mi madre enferma, le da aliento y hasta le canta misa en la casa junto a otras ancianas vecinas.
Gracias, Yax, por mostrar la cura luminosa de la luna en momentos en que uno tiene la tendencia a ver solamente el lado oscuro.