Así de sencillo

José Kozer

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A mí no me convocan ya la noria, el eje y la yegua.
Esa araña forjando repite una geometría: yo no poseo
hilo ni forcejeo, nada segrego.
La mariposa de luz anoche va y viene contra y contra
el bombillo, su sobrevivencia
depende de que yo apague:
me rasco la cabeza y me río
mandíbula batiente sólo de
pensar en el sitio que me
pertenece en la clase de
estudios de la naturaleza:
¿naturaleza yo? Ni hablar.
Me he vuelto a base de rezar en una sustancia inerte: de palo,
por así decir. Los movimientos
mecánicos, nunca en redondo; la
luz artificial en reconocimiento
de la luz natural en cuanto artificio
de la oscuridad, base de la Madre
Naturaleza.
Voz grave de unos monjes tibetanos, sutras en hilera azafrán
entonando: la noria se detuvo
hace un mes, una vuelta más
y me moría: dejó de segregar
la araña, era para mí cuestión
de vida o muerte, yegua y
araña en incesantes secuencias
día y noche (noche, maldita
seas): apagué la luz, se escindió
la polilla, polilla y sombra,
sombra del artificio: se quedó
la polilla en la postura de la
mantis religiosa, se escindió
su sombra, sombra y postura
contemplativas de lo carnal
que se escindiera en un mano
a mano al yo apagar la
lámpara de noche: dejé de
escuchar el coro azafrán, me
acuclillé a medias, hoy ya
soy capaz de permanecer en
esa (estable) posición, calculo
que un cuarto de hora.
Lo voy diciendo, repitiendo, durante un cuarto de hora, ya
yegua correteando por los
prados, ya araña retozando
con la mosca, ya mariposa
de luz tragando luz natural
más luz artificial, reina y
dueña de una sola vida,
menor el esfuerzo, mayor
la precariedad. Vivo más
concentrado en lo visible
(palpo) y cuando escucho,
resulta ser más fiable la
apariencia.
Nada gravita: no siento temor ni resquemor.
Las formas no me perturban, están ahí, no las ausculto.
Rezo, vuelve el hambre, una papa hervida partida en dos
se transfigura a la primera
vuelta del Universo en la
alargada figura de un pan,
segrega humus, y mientras
rezo, las secuencias (de la
mesa a los campos) se
eslabonan, hacen girar el
hambre.

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Revista Encuentro de la Cultura Cubana, 48/49, primavera/ verano de 2008