Historia

La República martiana: estación de destino


El uso reiterado del pensamiento martiano con fines egoístas y utilitarios ha provocado el rechazo de algunos cubanos a ese Martí desnaturalizado; mientras otros, empleando la metodología deconstructiva de Jacques Derrida, se han propuesto desmontarlo. Pero deconstruir no es desconocer, sino aproximarse a la verdad quitando lo tergiversado o añadido y reincorporando lo omitido.

 

Al final de ese proceso, en el caso del pensamiento político de José Martí, quedamos frente a una verdad: sus ideas viven. Y como los pueblos que desconocen su historia están condenados a repetir los errores, repitiendo a Fabio Hurtado, lo que Cuba nunca podría hacer, a menos que quiera suicidarse como nación, es cancelar ese pensamiento.

 

En la etapa colonial el pensamiento político cubano evolucionó desde los reclamos enarbolados por Félix de Arrate hasta las ideas de José de la Luz y Caballero. Un caudal de pensamiento que fue retomado y enriquecido por Martí para conformar el proyecto de la república moderna "con todos y para el bien de todos", basada en la dignidad plena del hombre, un objetivo pendiente de realización en la Cuba de hoy.

 

La Guerra de Independencia de 1895 terminó en la República de 1902, con independencia incompleta y soberanía limitada. La ausencia de igualdad de oportunidades para negros y blancos y la concentración de la propiedad se conservaron en el nuevo escenario.

 

La Constitución de 1940, cuatro décadas más tarde, sentó nuevamente las bases para el fomento de una sociedad democrática, que por nuestras carencias cívicas desembocó en el golpe militar de 1952 y, seguidamente, en la respuesta insurreccional que triunfó en 1959. Este último proceso, aparte de algún que otro avance en sectores como la salud y la educación, el único mérito que puede exhibir es medio siglo de resistencia y la pérdida de libertades y derechos que nos retrotraen a la Colonia.

 

José Martí, precursor en la Isla de la política como proceso, durante su periplo por el exterior conoció la revolución española, los golpes de Estado en México y en Guatemala y la vida en Estados Unidos, y se propuso fundar "un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud".

 

Para ello estableció una relación genética entre partido, guerra, independencia y república. En 1893, expresó: "La grandeza es esa del Partido Revolucionario: que para fundar una república, ha empezado con la república. Su fuerza es esa: que en la obra de todos, da derecho a todos".

 

Con ese fin fundó un partido para "aunar voluntades, organizar, controlar, crear conciencia, sustituir la inmediatez y dirigir la guerra que habría de traer la República. No para dominar y prohibir la existencia de partidos diferentes, no para trabajar por el predominio de clase alguna; sino para la agrupación, conforme métodos democráticos, de todas las fuerzas vivas de la patria".

 

Ni feudo ni capellanía

 

En las bases del Partido Revolucionario Cubano planteó que el mismo "no se propone perpetuar en la República Cubana, con formas nuevas o alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud".

 

Organizó la guerra necesaria como forma de hacer política. Reconoció los méritos de Carlos Marx, pero señaló sus limitaciones en relación con la lucha de clases como partera de la historia. Al respecto, dijo: "anduvo de prisa sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de la mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa. Suenan músicas; resuenan coros, pero se nota que no son los de la paz".

 

Por ello delimitó las funciones de la guerra, de modo que en la conquista de la independencia fueran los gérmenes de la república de mañana, pues consideraba que "en la hora de la victoria sólo fructifican las semillas que se siembran en la hora de la guerra".

 

Por eso, al apartarse del Plan Gómez-Maceo, le escribió al Generalísimo: "Pero hay algo que está por encima de toda la simpatía personal que usted pueda inspirarme, y hasta de toda razón de oportunidad aparente: y es mi determinación de no contribuir en un ápice, por amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta".

 

Consideraba a la república como igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba; espacio de libertad para la expresión del pensamiento; economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios; edificada sin mano ajena ni tiranía, para que cada cubano fuera hombre político enteramente libre. Mientras concebía a la patria como "dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie". Definiciones que remató con aquel ideal tan lejano aún: "Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".

 

Los peligros del socialismo de Estado no escaparon a su olfato político. En
La futura esclavitud compartió la crítica realizada por Herbert Spencer, donde se plantea, entre otras cosas, que si "los pobres se habitúan a pedirlo todo al Estado, cesarán a poco de hacer esfuerzo alguno por su subsistencia. De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, irá a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo".

 

En Cuba, los cambios realizados después de 1959 no responden a las necesidades actuales. Se requieren nuevas transformaciones. La coincidencia entre el fracaso del socialismo totalitario, manifestada en que los de abajo no quieren y los de arriba no pueden, y un ambiente externo favorable con la suspensión de las sanciones por parte de la Unión Europea, la reinserción en los mecanismos políticos de la región, el cambio de presidente en Estados Unidos, convierten el momento actual en una excelente oportunidad para iniciar, sin más retraso, los cambios estructurales que el país necesita.

 

Pero sin olvidar a Martí, porque ese cambio requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos. Su realización, ahora o después, será el mejor homenaje en este 28 de enero y en los futuros aniversarios del Maestro.

© cubaencuentro

11 Comentarios


11 by negrobembon (Usuario no autenticado) 17/02/2009 16:40

Vaya la falta de seriedad y de respeto de este sitio al llamar Apostol Pepe a José Martí. A quienes nos enseñaron de niños a amar a Martí no podemos estar de acuerdo con ello.

10 by cubanito (Usuario no autenticado) 30/01/2009 12:40

Es evidente que sólo se pone la propaganda que conviene. ¿Por qué no ponen también otros pensamientos de Martí como el que se cita: "...La patria debe ser dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie.." o "..Cuando un pueblo emigra es porque sobra su gobernate.." entre otros, pero bien grande, que se vea a la legua y que inviten a pensar al cubano de a pie. La respuesta es ovia: porque no son tontos, porque sólo se muestra lo que conviene....y que alguien se atreva por su cuenta a ponerlo, vaya lío en que se mete..y por qué?, si también pertenecen al pensamiento martiano, a nuestro apostol????? No more coment

9 by El Jigue del Marañon (Usuario no autenticado) 29/01/2009 9:20

Gracias por su excelente articulo es digno de leerlo con mucha calma ,pues tiene olor a tesis de doctorado , por suerte para Cuba existen personas inteligentes como usted con ese poder de analisis que contrarresta tanta tergiversacion y oportunismo de la obra martiana y su mensaje .Nuevamente gracias

8 by Rodolfo Monteblanco (Usuario no autenticado) 29/01/2009 1:00

Pienso que éste artículo está bien fundamentado y sus conclusiones se basan en premisas válidas, por tanto es un argumento sólido. Nada mas apartado de la mente de Martí que el despotismo. Lo rechazaba categóricamente y validó el uso de la espada para lograr la libertad, pero jamás para gobernar. Magistralmente se dió cuenta de que el totalitarismo de estado era un fracaso, aún cuando era un embrión en la mente de algunos. La historia le ha dado la razón. Todo déspota y todo seguidor de un estado totalitario no puede llamarse martiano.

7 by joseluis sito (Usuario no autenticado) 28/01/2009 15:20

Gran articulo de Dimas Castellanos. En el se demuestra con claridad y limpieza el mensaje de Marti en todo su vislumbrante humanismo y fuerza de afirmación para el presente y el futuro. Necesitamos rescatar de las manipulaciones, mentiras y propagandas del castrismo todo un mundo histórico hundido en la falsificación socialo-castrista. El castrismo, ayudado por sus cómplices y colaboradores, fabricó una Historia falsificada para apoyar su régimen propagandista. Todo un conjunto adulterado donde la supuesta revolución castrista era la heredera de Marti, el Dictador Máximo un clono de José Marti y los “revolucionarios” socialo-castristas los hijos de los revolucionarios martianos. Toda una enorme mitología y mitomanía destinada a reescribir la Historia en función de intereses vulgarmente ideológicos, donde la Historia es utilizada y manipulada a antojo. Rescatar la historia y nuestros hombres y mujeres históricos del fango político-ideológico donde los metieron los socialo-castristas es un trabajo de salud pública nacional y el primer paso para recuperar la verdad adulterada y falsificada por el régimen. Algunos historiadores siguen enfrentándose sobre cuestiones “reformistas” y “revolucionarias” cuando se trata de volver a la investigación científica de la Historia con sus ejemplos del pasado tan importantes siempre para el presente y el futuro. Volver a hablar de Historia en Cuba pasa por la necesidad imperiosa de sacar el pasado y su memoria de las garras mentirosas, falsificadoras y propagandísticas de la dictadura. Todas las dictaduras se construyeron sobre mentiras históricas mitificadas y mistificadoras, el castrismo necesita para legitimar su régimen totalitario construir mitos, leyendas, ficciones y fabulas. Desenmascarar estas fabulaciones históricas y dar a la Historia de Cuba su autenticidad y realidad histórica constituye una labor vital para el presente y el futuro de la isla. Gracias Dimas Castellanos por su articulo. RESISTENCIA !! UNION !! VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!

6 by guajirai (Usuario no autenticado) 28/01/2009 15:20

Buen articulo. Desenmascara la utilizacion de Marti como guia intelectual del ataque al Cuartel Moncada y del comunismo que impuso por la fuerza violenta Fidel Castro sobre la poblacion cubana en 1961. El sistema comunista en Cuba no es legitimo pues no proviene de la voluntad libre del pueblo cubano expresada en elecciones libres, frecuentes y pluripastidista, compromiso que Fidel Castro firmo' en Villas del Mar en el documento final de la Cumbre Iberoamerica en Chile pero como mucho de lo que promete, inescrupulosamente no cumplio'. La gran estafa. Lo de alegarle legitimidad al sistema comunista implanta do en Cuba, es baba, como la que escribe aqui en este foro el camarada Herrera

5 by Orestes Sandoval López (Usuario no autenticado) 28/01/2009 15:00

Comparto tanto las ideas del artículo como el apoyo manifestado por los comentarios 1 y 2. Martí fue sin dudas un ser excepcional y pienso que lo mejor que le sucedió fue caer gloriosamente en Dos Ríos. Esa acción de Martí me hace sospechar que ni él mismo creía del todo en la factibilidad de su proyecto republicano en aquellas circunstancias. Personalmente creo que si no hubiera muerto entonces, la Historia de Cuba se habría manchado con su asesinato por parte de algún testaferro a sueldo de alguien. Su proyecto sigue tan inconcluso ahora como entonces y debería ser la brújula de todo cubano que ame a su patria sinceramente.

4 by la verdad os hara libres (Usuario no autenticado) 28/01/2009 15:00

Le felicito y si estudiamos la obra martiana 27 tomos si no recuerdo mal se dara cuenta que usar a Marti en la Revolucion fue un acto oportunista o travesti del pensamiento martiano, lease el articulo sobre Carlos Marx, o la Oda al Niagara, llegue a odiar al Marti que uso la revolucion, pero luego vi al hombre que el regimen siempre oculto. Y los que quisieron desvelar ese pensamiento fueron llamados agentes de la Cia. Pero siguiendo al Maestro, todo el que lleva luz se queda solo, y asi se a quedado Marti, pero guardado en el corazon de todo hombre libre para que le de fuerza a luchar dia a dia. Yoanis en sus soliloquios me recuerda la pureza cristalina de ese pensamiento social.

3 by martiano (Usuario no autenticado) 28/01/2009 15:00

Es cierto: cada uno ha usado a Marti como mejor le ha parecido. Fijate en la foto que tu mismo usas para ilustrar tu articulo. Enterate: es una foto FALSA. Marti nunca se retrato con Maximo Gomez. Es puro "fotoshop". Pero es una muestra elocuente de la manipulacion politica de su figura. La foto lo dice todo.

2 by Eugenia Corría (Usuario no autenticado) 28/01/2009 12:00

Excelente artículo. Bien estructurado y con base y conocimiento. Pero creo que los sueños martianos se quedaran aparcados por mucho tiempo. Como dices al principio, cada uno usa a Marti para su propio interés, haciendo que la deseada e imprescindible unidad de los cubanos esté lejos, infelizmente.

1 by Esopo de Cuba (Usuario no autenticado) 28/01/2009 10:00

Muy buen articulo Dimas,a eso aspiramos a la Republica Martiana.

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