Opinión

Los balseros virtuales

Una 'internet a la cubana', pero sin perder el control. ¿Es ese el 'potro salvaje' que pretende domar Ramiro Valdés?

La pasada semana se realizó en La Habana el XII Congreso Informática 2007 bajo el lema "Las tecnologías de la información y las comunicaciones y su contribución a un mundo mejor". Este evento, que se celebra cada dos años, recibió amplia cobertura a nivel internacional, no por su contenido científico-técnico o comercial (que no dudo haya tenido, por los nombres de algunos de sus participantes), sino porque su discurso inaugural estuvo a cargo del flamante ministro de Informática y Comunicaciones, "Comandante de la Revolución" Ramiro Valdés Menéndez.

El interés de los observadores internacionales surge básicamente por las expectativas que despierta el actual interregno cubano despierta, y el enigma que ha despertado la resurrección del ex ministro del Interior y aficionado al tema de la informática, desde la época en que fue condenado al ostracismo dentro de las estructuras de poder en la Isla.

Jinete con fusta y sin compasión

Una primera lectura de dicha pieza oratoria revela, ante todo, una reiteración del discurso oficial con referencia a su visión del tema de las tecnologías de información y comunicaciones (TICs), y su expresión más visible y concreta: internet.

El ministro de Informática no ha brindado una visión innovadora que explique por qué fue designado en dicho cargo. En su presentación ante la comunidad nacional e internacional de la informática y las telecomunicaciones, se hubiera esperado una proyección más sustanciosa. El tono de su discurso podría caracterizarse si se tiene en cuenta que la palabra "informática" aparece en ocho oportunidades, descontando las dos en que se utiliza para referirse al nombre del evento y al del ministerio que lo organiza. Por otra parte, el término "seguridad" registra también otras ocho ocurrencias.

Del texto se infiere que la estrategia del ministro de Informática será "dominar" las TICs, como un jinete que las someterá a "obediencia" con fusta y sin compasión. Falta por ver de qué medios se valdrá para lograrlo. Desde principios de los años noventa la simple aproximación a la red de redes provocó pavor en determinados círculos de poder en Cuba.

En 1991, en un documento interno sometido por un funcionario del Comité Central al otrora todopoderoso Carlos Aldana, se mencionaban los "riesgos" que implicaba conectarse a internet, pero que no quedaba otro remedio que hacerlo, ya que, de lo contrario, les pasaría por encima. Conclusión inteligente. De ahí en adelante esa ha sido la constante: utilizar las TICs en tanto no pusieran en riesgo lo fundamental para la élite gobernante: el control monopólico de la sociedad cubana.

La aplicación de esta estrategia de limitación del acceso a internet y otras ha provocado que Cuba ocupe la posición 32 en el continente americano, superada sólo por Honduras, Nicaragua y Haití —de acuerdo con el Índice de Oportunidad Digital de 2005 elaborado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT)—, a pesar de las acciones que ha emprendido el gobierno con su plan de informatización de la sociedad.

A nivel mundial, la posición de Cuba es la 126. Aclaro que este índice está formado por una variedad de factores que van más allá del componente tecnológico. Si bien los indicadores de alfabetización en Cuba se registran como satisfactorios en las estadísticas oficiales, la cuestión central es que, una vez que se sepa leer, se pueda acceder libremente a todas las ideas, fuentes y opiniones.

De cara al futuro

A nivel internacional ( UNESCO: Hacia una Sociedad del Conocimiento, 2005), se ha planteado un nuevo paradigma: la sociedad del conocimiento que no sólo toma en cuenta las variables tecnológicas del acceso y distribución de la información, sino otras que garanticen un instrumento efectivo de desarrollo económico, social y humano, cuyo núcleo central gira en torno al derecho irrestricto a la libertad de expresión.

Se reconoce que sin libertad de expresión no hay intercambios ni debates públicos. Al mismo tiempo, queda claro que sin libertad de expresión los conocimientos pueden existir, pero no se dará un aprovechamiento compartido de los mismos ni tampoco existirá una sociedad del conocimiento. La libertad de expresión tiene hondas repercusiones económicas y sociales que la convierten en un instrumento especialmente útil para el desarrollo.

Ahora, ¿por qué este tema de internet resulta clave en las actuales circunstancias?

El papel de internet en la transición cubana ha sido estudiado desde diferentes perspectivas.

Por ejemplo, el teniente coronel retirado del Ejército de Estados Unidos, Geoff Demarest, ya señalaba en 2001 que la transición en Cuba pasaba por tres centros de gravedad: los derechos de propiedad, las FAR e internet.

El autor, aunque reconoce que la revolución electrónica no ha probado ser una amenaza para La Habana, apunta que la existencia de internet en Cuba podría afectar los medios para instrumentar una operación de contingencia en caso de crisis en la Isla.

El control de la sociedad cubana, primer objetivo de la élite gobernante, ha estado basado, entre otros, en los factores siguientes:

-El monopolio de la propiedad de los medios productivos por parte del Estado, único empleador.

-El control de la información.

-La presencia y carisma del caudillo.

-El capital simbólico recibido del origen primigenio de la Revolución Cubana, así como el diferendo con Estados Unidos.

-El carácter insular del país.

Estos elementos funcionan como las ruedas dentadas de un mecanismo de reloj. De alterarse alguna, el resultado podría dar al traste con el objetivo central: control. En estos momentos, el principal riesgo de alteración de esta complicada estructura lo constituye la ausencia del caudillo, lo que explica el esfuerzo por enviar señales de su recuperación.

La 'Red Cuba'

El primer factor, el monopolio de la propiedad de los factores productivos, sólo puede sustentarse en el caso cubano con la subvención desde el exterior y deprimiendo hasta lo posible el nivel de vida de la población. Sucede que la actual fuente de recursos, Venezuela, no brinda la tranquilidad de perdurar en el mediano o largo plazo para una élite gobernante que ya conoció las angustias de la URSS, que se deshizo ante sus ojos atónitos.

Por ello, en cualquier proyecto de supervivencia monopólica en el poder, tendrán que prever una política que descentralice y modernice la economía en un determinado nivel. Cuestión de simple supervivencia. Y para ello, como todos conocen (Ramiro Valdés incluido), es vital modernizar la infraestructura informática y de telecomunicaciones. Tal era su preocupación ya a principios de los noventa. Incrementar la eficiencia y la competitividad, sin perder control, es el rompecabezas, ese es el "potro salvaje" que hay que dominar, según el discurso de Valdés Menéndez.

Al mismo tiempo, deberán seguir enfocando el factor número dos: control de la información, que no por casualidad aparece tras el factor de control monopólico de la economía. Será preciso mantener alejados a los cubanos de la Isla de la realidad de su país y del mundo. Red Cuba es una de las soluciones, desde la que se podrá acceder a buscadores como "2x3" y rumiar, como en una madraza del siglo XXI, las ideas que el ala derecha del Palacio de la Revolución decida deban ser su forraje intelectual.

Ya en la actualidad se está desarrollando una titánica "batalla de ideas" en torno a cómo debe diseñarse la Cuba del mañana, e internet es y será un campo de batalla importante de la misma.

En cuanto al factor cinco, la insularidad del país, el desafío para los sucesores del caudillo es cómo integrar Cuba al mundo y que continúe siendo una isla cerrada. En el mundo real ya cuentan con el ominoso permiso de salida y entrada para los nacionales. En la dimensión virtual, tendrán que desarrollar un remedo de isla cibernética, la Red Cuba, aislada de la internet global, cuyos "puestos fronterizos" estén estrechamente vigilados, de manera que sólo puedan navegar en internet aquellos que ostenten la "Tarjeta Blanca Internética", concedida a funcionarios y otras personas que sean de interés para el gobierno.

Ahora bien, aquellos que no disfruten del privilegio de navegar "legalmente" en internet, y logren hacerlo burlando los controles, podrán ser considerados "balseros virtuales".

El último acto de Informática 2007 fue anunciar la próxima edición para 2009, cuyo presidente de honor será Ramiro Valdés. Por lo fluido de los acontecimientos, es muy aventurado pronosticar en qué escenario estaremos para esas fechas. Es evidente que si el próximo congreso es inaugurado por el ministro Valdés, Cuba habrá perdido otros dos años en la carrera vertiginosa por la apropiación creativa y eficiente de las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como en la integración de su pueblo a la aldea global a la que se accede y puede habitar a través de la internet real. Mientras que algunos de los balseros virtuales, ya convertidos en balseros reales, posiblemente hayan perdido su vida en las aguas que rodean la Isla.

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