Opinión

Desalojo imperial

Tras los sucesos del hotel Sheraton, el tema cubano irrumpe en la batalla electoral mexicana.

Tal parece que los expertos en mala publicidad del presidente norteamericano George W. Bush acaban de anotarse otro tanto. La expulsión de 16 funcionarios cubanos de un hotel Sheraton, en México, tiene al gobierno de Vicente Fox buscando una salida que limite el alcance del hecho.

No hay discrepancias a la hora de condenar lo ocurrido. Tanto el Senado como la presidencia y la cancillería mexicana han condenado la expulsión. Esta última ha iniciado un proceso contra el hotel, que en caso de ser hallado culpable podría ser sancionado con una multa de hasta 442.000 dólares, e incluso clausurado. En igual sentido se han pronunciado varios candidatos presidenciales, a medida que el incidente se convierte en una referencia obligada en medio de la campaña electoral.

Cabe preguntarse si tras este acto de desalojo está sólo la típica arrogancia imperial demostrada por la actual administración estadounidense, empeñada en acciones torpes contra el régimen de Castro, que sólo complacen al exilio de "línea dura" de Miami.

¿No hay también el interés por crear una nueva disputa diplomática entre México y Estados Unidos, cuyas relaciones no pasan por su mejor momento debido a la política migratoria de Washington?

¿Por qué se escogió para celebrar el evento un hotel propiedad de una cadena norteamericana, situado a unos 100 metros de la embajada de EE UU en la capital mexicana?

Fox en aprietos

Con anterioridad, en encuentros destinados a influir en la posible apertura del mercado turístico norteamericano hacia la Isla, La Habana siempre fue muy cuidadosa en alejarse del centro del poder representado por la capital mexicana y en no provocar a los guardianes de la Ley Helms-Burton.

¿Qué hay de esa declaración evidentemente provocadora, formulada por el gobierno cubano al inicio del encuentro, de que éste garantizaba el secreto sobre cualquier inversión norteamericana en la exploración petrolera de la Isla?

Una vez más, Castro ha demostrado su interés en poner en aprietos al gobierno de Fox, o al menos de aprovechar al máximo una situación que logre ese objetivo. Porque, hasta el momento, el incidente sólo ha resultado en ganancia propagandística para el régimen de La Habana, que de nuevo se ha beneficiado de la política equivocada de Bush: lo que es bueno para Miami no es necesariamente bueno para Estados Unidos y tampoco para México.

Los hechos

El viernes 3 de febrero —segundo de los tres días que duró el primer encuentro entre empresarios norteamericanos del sector energético y un grupo de funcionarios del gobierno de la Isla, entre los que se encontraba el viceministro de la Industria Básica, Raúl Pérez de Prado—, el gerente del hotel Sheraton María Isabel le informó a los cubanos que había recibido la orden del Departamento del Tesoro de EE UU de que abandonaran la instalación.

El Sheraton se negó a reembolsarles el depósito y el evento tuvo que ser trasladado a otro hotel. El argumento empleado fue que la Ley Helms-Burton —que prohíbe a ciudadanos y compañías estadounidenses realizar negocios o prestar servicios a Cuba— rige para las corporaciones y sus subsidiarias, sin importar el lugar en que se encuentren.

Luego de la nota diplomática enviada por el gobierno cubano, la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana inició una investigación del caso y aseguró que de comprobarse "violaciones a la Ley de Protección al Comercio y la Inversión", se aplicarían "sanciones administrativas" al hotel, según una información aparecida en el periódico mexicano La Jornada.

México agregó que además enviaría la información sobre el caso a las instancias federales y locales competentes "en materia de protección al consumidor y prevención de la discriminación", a fin de que se realicen las "investigaciones pertinentes y, de ser el caso, apliquen también las penalidades que correspondan", agregó el diario.

Las primeras declaraciones del secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Luis Ernesto Derbez, pretendieron limitar lo ocurrido a un acto de "discriminación" y no a la aplicación extraterritorial de la Ley Helms-Burton. Limitar el caso a la acción de una entidad turística tenía el objetivo de evitar una crisis diplomática y dejar a la cancillería fuera del incidente, pero el intento de Derbez estaba limitado al fracaso casi desde el inicio.

Mientras el lunes Derbez, quien se encuentra de gira por varios países de Europa, declaraba desde Londres que el diferendo "no tenía nada que ver con Cuba, ni con Estados Unidos", sino con una empresa, "el hotel Sheraton María Isabel", en Nueva York una vocera de la cadena propietaria del establecimiento, Starwood Hotels & Resorts Worlwide Inc., afirmaba que era un "tema entre dos gobiernos", según informaciones de la Agencia France Presse.

Ley universal

El desmentido mayor a las palabras del canciller mexicano vino, sin embargo, del propio Washington. El martes el Departamento de Estado justificó la expulsión, afirmando que las leyes estadounidenses sobre Cuba se aplican a todas las empresas de EE UU y sus filiales en el resto del mundo.

"Básicamente, la ley estadounidense se aplica a las empresas de Estados Unidos o filiales de grupos estadounidenses, sin que importe dónde estén, sea en Ciudad de México, Europa o América del Sur", aseguró el portavoz del Departamento, Sean McCormack, de acuerdo con AFP.

El Sheraton María Isabel emitió una declaración de que su "política es la de no discriminar contra ninguna persona a causa de su nacionalidad o cualquier otra razón, y de siempre respetar las leyes en donde se ubican sus hoteles", de acuerdo con una nota aparecida en la edición digital del diario mexicano El Universal.

"De acuerdo a los registros del hotel Sheraton María Isabel, el evento fue contratado y pagado por una empresa estadounidense y por lo tanto el hotel no ha retenido dinero a ciudadanos cubanos ni procedido a enviar dinero alguno a la oficina de controles extranjeros (OFAC) de Estados Unidos", dice El Universal.

Culpar al Sheraton

La reacción de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana ha sido la de amenazar con sancionar con la "mayor severidad" la aplicación extraterritorial de leyes extranjeras, en caso de comprobarse que así sucedió en el incidente del Sheraton, de acuerdo con otra nota de El Universal. "En México se aplica la ley mexicana", aseguró Derbez, según AFP.

Sin embargo, en otra información de El Nacional se asegura que el canciller "descartó que Estados Unidos haya violado la soberanía nacional de México y por ello no enviará una nota diplomática a Washington". También La Jornada cita la renuencia de Derbez a enfrentar el asunto como un problema diplomático: el reclamo no se haría al gobierno de EE UU "porque ellos tienen su legislación", sino se haría contra la instancia, en este caso el hotel, que en México decidió aplicar "erróneamente" leyes extranjeras.

¿Hasta cuándo podrá el gobierno mexicano seguir eludiendo las implicaciones diplomáticas del incidente? Ya el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, descartó que el asunto se tratara sólo de un incidente entre particulares. "Desde nuestro punto de vista no es sólo un asunto entre particulares", dijo Abascal de acuerdo con un cable de la agencia EFE. Fox ha ordenado investigar a fondo el incidente.

Por su parte, el Senado de México quiere una actuación más firme y extensa del gobierno federal. "Que se lleve a cabo una investigación exhaustiva en relación a los hechos acontecidos en el hotel Sheraton (…) y de ser conducente se apliquen las medidas diplomáticas adecuadas para evitar que este tipo de sucesos se repitan en lo futuro", afirma un acuerdo del Senado aprobado de forma unánime y recogido en un cable de EFE.

En medio de la campaña presidencial, de continuar cobrando fuerza el incidente, éste se perfila con una mayor incidencia sobre los candidatos, que en sus consecuencias para el gobierno de Fox. La posición de Derbez es cada vez más insostenible, pero a estas alturas el canciller tiene poco que perder.

Estímulos a diario

La incógnita principal la constituye en estos momentos la posición final de Manuel López Obrador, quien encabeza las encuestas de intención del voto. El candidato del Partido de la Revolución Democrática es un izquierdista que ha tratado de que no se le identifique con posiciones extremas, no quiere que se le perciba como el "Chávez mexicano".

¿No será todo más que una provocación al gobierno perredista del Distrito Federal, para "ver cómo reacciona a un asunto que es del mayor interés para Estados Unidos"?, como plantea la catedrática Rossana Fuentes en un reportaje aparecido en el periódico español El País.

En cualquier caso, la política hacia Cuba de la actual administración continúa empecinada en acciones que sólo favorecen a la imagen de Castro y dificulta hasta lo imposible el intentar un enfoque más constructivo.

No sólo el rumbo adoptado por Washington es erróneo, sino que trata de imponer sus errores al resto del mundo. Una nación tan celosa de su nacionalismo, como la mexicana, es el terreno ideal para que el gobernante cubano juegue su papel de "víctima" frente al poderoso "imperialismo". Bush le sigue proporcionando nuevos estímulos, casi a diario.

© cubaencuentro

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