Opinión
Las lecciones de la “Primavera Negra”
Pese al rechazo internacional y la promesa de que los presos de conciencia serían liberados la amenaza de una nueva ola represiva se mantiene latente con la persistencia de los instrumentos “jurídicos” para llevarla a cabo cuando las circunstancias lo permitan
En el semestre pasado, luego de años de indiferencia, finalmente el mundo decidió volver a prestar atención a la tragedia cubana. Sin embargo, este interés matizado por la visión generalmente atenida a los fenómenos por parte de la de la prensa, se ha concentrado en el tema de las excarcelaciones de los presos.
No abundan las voces que hayan explorado en las causas que permitieron a Fidel Castro transformar cualitativamente la ola represiva de mediana intensidad contra la oposición de 1997 a 2003, en la subsiguiente “Primavera Negra”. Lejanos quedaron ya los tiempos en que el mundo se alarmaba por los cuatro años de cárcel contra los autores de La patria es de todos y la proclamación de la Ley 88, ambas en 1999.
Al gobierno cubano le hubiese resultado imposible aquella escalada represiva sin la conjunción de una serie de acontecimientos. Aquí me atrevo a adelantar algunas hipótesis que podrían resultan ventajosas a la hora de buscar soluciones a la crisis cubana.
2002: Un año clave
A comienzos de mayo de 2002, un movimiento dirigido por Oswaldo Payá había logrado – con el apoyo de otras organizaciones independientes, la recolección de 11.200 firmas a favor del Proyecto Varela. A raíz de este acontecimiento, el presidente Bush, con motivo del centenario de la independencia cubana, en un publicitado discurso afirmó que si la Asamblea Nacional lo aprobaba, colaboraría con el Congreso a favor de las iniciativas para levantar parcial o totalmente el embargo.
Salvo Jorge I. Domínguez no he encontrado otro investigador que haya atribuido la debida importancia de la política de George W. Bush en aquel momento – luego radicalmente cambiada, a partir de mayo de 2004. La ley Helms-Burton había establecido que no se negociaría el embargo con un gobierno presidido por alguno de los hermanos Castro, mientras Bush hacía posible su levantamiento si el longevo dictador realizaba algunas concesiones. Asimismo el tema de las expropiaciones dejaba de ser utilizado como reclamación por la parte norteamericana. En efecto, tanto Bush en su primer período como ahora Obama han dejado de establecer dicha exigencia a la hora de las negociaciones con La Habana.
Fidel Castro intuyó de inmediato el peligro que representaba este cambio en la política exterior norteamericana. Ya no le sería posible agitar el fantasma de que los exiliados habrían de acudir a desalojar tierras y viviendas en Cuba. Entonces concibió una vía para eliminar tanto el Proyecto Varela, al cual tendría que prestar oído en la Asamblea Nacional a menos que violase su propia constitución y de paso el apoyo que le venía desde los Estados Unidos.
Decía Ortega y Gasset en una obra suya poco atendida, Mirabeau o el político que la labor de este último consiste, en oposición al intelectual, en confundir las ideas. Confunde, no aclara los términos de un problema. En esto Castro fue un excelente ejemplo. Así en su discurso del 8 de junio en Santiago de Cuba da a conocer que las “organizaciones de masas” así como la Asamblea Nacional brindarían respuesta al cambio de política del gobierno de los Estados Unidos, afirmando que Bush: No debió plantear exigencias sobre cuestiones que tienen que ver exclusivamente con nuestra soberanía.
Esta respuesta, por sí sola, debió motivar indignación en la opinión pública internacional – no voy a hablar de la nacional. La decisión de aprobar o rechazar el Proyecto Varela correspondía exclusivamente a la Asamblea Nacional y no al presidente de los Consejos de Estado y de Ministros – si vamos a darle hipotéticamente credibilidad a la “constitución socialista” cubana. Castro no dijo, simplemente, que le correspondía a la Asamblea Nacional determinar la constitucionalidad del Proyecto Varela sino que, ejerciendo su inveterado hábito dictatorial– con lo que no solamente desconocía los derechos universales sino los pocos que la constitución que impuso en 1976 reconoce – adelantó la respuesta de la Asamblea Nacional.
Para los diputados estaba ya determinado por el “máximo líder” cuál habría de ser el veredicto sobre el proyecto de Payá. Sin embargo, como su presión contra la Asamblea Nacional era demasiado evidente, Castro buscó una forma de encubrir la violación de uno de los artículos de la constitución que obligaba a discutir todo proyecto que tuviera más de diez mil firmas. No estaba dispuesto a que se diera a conocer el Proyecto Varela aunque se rechazara. Ideó entonces una reforma constitucional.
La iniciativa habría de partir, aparentemente, de las organizaciones de masas. No hace falta recordar un hecho conocido. Sin embargo, luego de que la TV y todos los medios de difusión hicieran campaña a favor del proyecto gubernamental –negando el tópico de que en Cuba no hay campañas electorales a favor del Partido Comunista – y se lograra por el viejo mecanismo totalitario de la coacción económica unido a la represión visible y la latente, recopilar varios millones de firmas, hubo una nueva violación de la constitución de 1976, reformada en 1992. En efecto, para que fuera constitucional, toda reforma de la Carta Magna castrista debía ser sometida a referendo por el voto secreto según su artículo 137. Algo que, por supuesto, Castro no se atrevió a hacer.
En base a esta violación de la constitución en 2002, la Asamblea Nacional, un año después declaró contrario a la misma al Proyecto Varela. Por espacio de cinco años, Payá detuvo la recogida de firmas, coincidiendo con la “Primavera Negra”. La solución de actuar dentro del derecho totalitario fue dejada a un lado, luego de recibir críticas de un sector del exilio y sufrir la violación por parte del gobierno.
Fue en este ambiente de unanimidad totalitaria en que Fidel Castro pudo sentirse seguro para dar el zarpazo represivo de marzo de 2003. Otros factores fueron el desvío de la atención internacional hacia el conflicto de Iraq, el fortalecimiento del proceso chavista en Venezuela y el descontento popular expresado en una abortada ola de emigración ilegal hacia Estados Unidos (pretexto utilizado por Castro para culpar a la administración Bush de intentar desestabilizar el país y por tanto presentar a los disidentes como un peligro en tales circunstancias) pero probablemente fue el escenario construido tras la aprobación del “carácter socialista irrevocable” el más importante.
Aquí la pregunta que conviene hacerse es si las declaraciones de Bush constituyeron una ayuda o un freno a los planes de Castro para impedir la discusión del Proyecto Varela en la Asamblea Nacional. Sin embargo, las presiones totalitarias que hacen a la sociedad cubana reaccionar como una masa susceptible de ser movilizada en tribunas abiertas, desfiles del 1ro de mayo etc. son bastante independientes de la idoneidad de los pretextos utilizados para su movilización.
Todavía no logro olvidar aquellas manifestaciones del 2004 donde se exhibían carteles con las fotografías de los detenidos en las cárceles de Iraq, amenazados por soldados y perros. Para el pueblo sencillo no era un problema de dignidad oponerse a eso —como tampoco para la opinión pública internacional, el presidente Bush incluido— pero era demasiado pedirle abstenerse de participar de unas protestas que vinculaban las sanciones norteamericanas a Cuba con los desmanes de las tropas de dicho país en Iraq, algo cualitativamente diferente, mezclado o confundido por Fidel Castro.
Es por esto que pudo decir a comienzos de marzo de 2003: Al referirme a peligros de carácter interno, no estoy pensando en riesgos políticos (…) Cuando alguien sumamente poderoso nos exigió desde el exterior cambiarlo (el rumbo socialista de la revolución) , la respuesta de nuestro pueblo fue declarar en la Constitución de la República el carácter irrevocable del socialismo en Cuba. No les queda otra alternativa que inventar trucos y mentiras para alimentar sus magras y ridículas esperanzas (referencia al abierto apoyo de James Cason a la oposición en aquel momento).
Era una confesión anticipada de la decisión que tomaría dos semanas más tarde. El otrora líder revolucionario se sentía muy seguro con la alteración del orden constitucional -por precario que fuera- del año anterior. Es lamentable que pocos en el mundo hubieran atendido a esas señales que el máximo poder en Cuba les enviaba. Sólo recuerdo haber leído un llamado de alarma en aquellos años por obra de un autor socialdemócrata cubano: Juan Antonio Blanco. No es casual entonces que uno de los líderes del Movimiento Cristiano Liberación, impulsor del Proyecto Varela fuera condenado en la ola represiva, ya que era muy difícil hacerlo con Oswaldo Payá, mucho más conocido internacionalmente.
Lecciones para el presente
Las circunstancias, sin duda, han variado radicalmente del 2003 a nuestros días. La retirada norteamericana de Iraq está programada para fines de 2011, con una transferencia escalonada de sus funciones militares a las fuerzas de defensa de aquel país desde agosto de este año. La llegada a la Casa Blanca de un líder demócrata ha hecho más difícil la continuación de la guerra contra el terrorismo lanzada por la pasada administración y por consiguiente, el pretexto de una hipotética invasión norteamericana a Cuba.
Asimismo el programa de reunificación familiar aprobado en 2007 por Estados Unidos así como las posibilidades migratorias establecidas por España y Ecuador han reducido en parte el peligro para el régimen de una nueva ola de emigración ilegal, sin que el descontento deje de crecer y expresarse en múltiples maneras, con mucho mayor fuerza que en los momentos en que tuvo lugar la “Primavera Negra”, luego de ocurrir el problemático traspaso sucesorio de uno a otro de los hermanos Castro.
Pese al rechazo internacional y la promesa de que los presos de conciencia serían liberados la amenaza de una nueva ola represiva se mantiene latente con la persistencia de los instrumentos “jurídicos” para llevarla a cabo cuando las circunstancias lo permitan. Así como las reformas económicas efectuadas entre 1993 y 1995 fueron progresivamente revocadas entre 1996 y 2004, así también la escalada represiva pudiera incrementarse. Importa por tanto prestar atención a la necesidad de cambios en las “leyes” cubanas como única garantía de que pueda evitarse el drama del presente.
Es por esto que debe no debe desviarse la atención del progreso de iniciativas como el Proyecto Varela, reiniciada hace dos años y enfocar a la opinión pública en el ilegal obstáculo creado en el 2002 con el proyecto de “socialismo irrevocable”. Exigir a la Asamblea Nacional que celebre el referendo al que la obliga el artículo 137 de la constitución cubana, el mismo que se negó a realizar en aquel año, es una posible vía para permitir que el pueblo exprese su voluntad por el voto secreto, esta vez sin el temor a las habituales represalias. Una votación masiva a favor del “no” al socialismo irrevocable podría ser el comienzo del fin del sistema totalitario que padece Cuba hoy.
© cubaencuentro
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13 Comentarios
13 by Osmel Rodriguez (Usuario no autenticado) 02/08/2010 10:20
Me gustaría comunicarme con el autor del artículo, me gusto puede escribirme a borges1227@yahoo.com va un saludo.
12 by yagruma (Usuario no autenticado) 01/08/2010 5:00
Ahora el ingenuo fuiste tu. ?Como prestarle credibilidad a Estela Bravo, ya no comunista, sino estalinista?
11 by Humberto Herrera Carles 31/07/2010 23:02
Yagruma no seas ingenuo, los premios internacionales a los cubanos son para apuntalar la labor de zapa que hacen y te invito a que vea el documental los Excluibles de Estela Bravo, que a pesar que han pasado mas de 25 años, estan ahi el recuerdo para saber de que se trata realemente.
10 by yagruma (Usuario no autenticado) 31/07/2010 16:40
Humberto, tienes una crisis disasociativa. Paya fue premiado por su trayectoria. Losunicos cubanos presos en EEUU, ademas de los espias de pacotilla, viene de cuando el Mariel cuando Castro solto para que vinieran a estas riberas a los peores sicopatas que se puede pensar. Y, para tu informacion, hay un programa entre EEUU y Cuba de hacer que los menos malos de los malos, no los que le dieron candela a Fort Chaffe, regresen a Cuba.
9 by Humberto Herrera Carles 29/07/2010 18:01
# 8 Juan Rodriguez estoy de acuerdo que todos los cubanos tengan el mismo derecho en donde quieran que esten, pero sospecho que detras de Montaner esta la CIA y esta si no es cubana, ademas a Paya lo premiaron hasta con el premio Sajarov por algo que no hizo, a no ser que entregarlo en la Asamblea Nacional y si de esclavos hablamos, hay muchos esclavos en este mundo, incluyendo los cubanos presos en USA por el mero hecho de no ser elegibles y Ud. tambien es esclavo donde vive, porque su opinion para la politica USA sirve para nada, eres esclavo y emigrante latino, aun con Ajuste Cubano y todo. saludos
8 by Juan Rodriguez (cubano) (Usuario no autenticado) 28/07/2010 23:41
#7: Humberto Herrera Carles: Son tan cubanos los que residimos fuera de la isla de Cuba por no querer ser esclavo de tu amo que los infelices esclavos que no tuvieron la dicha de escapar de la dictadura cubana
7 by Humberto Herrera Carles 28/07/2010 23:01
El articulo tiene al menos dos errores, uno el pueblo si voto por el cambio de la Constitución y dos hoy todos sabemos que el Proyecto Varela fue creado en España por el Grupo de Montaner y luego fue puesto en manos de Paya para que lo presentara como propio.Esta es la lección que debemos sacar , de todo lo que nos quieren imponer desde afuera y por ajenos.
6 by Esopo (Usuario no autenticado) 28/07/2010 23:00
Ariel, solo se puede volver al pasado en sueños, desde el Proyecto Varela (2000) hasta hoy la dinámica de la problemática cubana es otra totalmente diferente, el proyecto Varela en su momento fue una gran cosa, si tu analiza por ejemplo las ponencias de Espacio Laical, los debates de criterio alternativo, los análisis de los Socialistas Democráticos, los criterios de disidentes como Oscar Espinosa Chepe, los de Arco Progresista, te menciono esto por que son del interior de Cuba, como lo es el del Proyecto Varela, que lo único que no están avalados por más de 10,0000 firmas pero no por eso no deben ser tenidos en cuenta, así como los criterios de la diáspora, también hay que tener en consideración como se está intuyendo que en el aparato político y/o de gobierno del totalitarismo existen criterios diferentes de la problemática cubana, por todo eso pienso que el Proyecto Varela en esto momento es obsoleto y hasta excluyente, porque se limita a definir a los quieren o no quieren el socialismo como tu bien dices dejando de lado a los que tienen criterios centristas, basado también en una constitución obsoleta. Coincido con los que plantean que el momento político actual es procurar el consenso entre las diferentes corrientes políticas incluso con la corriente reformista del totalitarismo. Por eso no creo en el camino del plebiscito, si en el camino del dialogo nacional incluyente y democrático. Ese dialogo podría ser aceptado por el totalitarismo no estalinista, por una gran parte de la disidencia interna hasta posiblemente por Paya, por muchas organizacines de la sociedad civil incluyendo a la iglesia , por gran parte de la diáspora, por la izquierda internacional no cavernícola, por la UE, por los gobiernos democráticos de América Latina y por la comunidad internacional en general. De existir ese dialogo según se avance es muy posible la parte del exilio que está renuente a dialogar se disida a incorporarse o por lo menos a aceptarlo que sería el mejor logro para la democratización de Cuba porque ellos son una parte importante de la nación cubana
5 by Juan Perez (Usuario no autenticado) 28/07/2010 2:01
Un detalle interesante: al pueblo de Cuba se le hizo firmar el apollo al cambio en la constitución que proclamaba el carácter irrevocable del socialismo. Esto ocurrió con un movimiento de las organizaciones de masa y un alto porciento de las personas firmaba sin saber de que estaba firmando y a la vez el gobierno diabolizaba al proyecto Varela sin nunca mencionar que cambios planteaba este. Hoy puede todavía hacer una en encuesta en Cuba y los que recuerden esto muchos no saben aun que firmaron o contra que firmaron.
4 by Augusto Valadez (Usuario no autenticado) 28/07/2010 2:00
Si bueno me parece el artículo, al mismo nivel, con abundancia de datos y una proyección muy inteligente, me parece el comentario de Mario Faz, toda una clase de historia y de interpretación de esta. Guardo el artículo pero tambien lo del señor Faz, y quedo agradecido a ambos.
3 by Diego Olivera (Usuario no autenticado) 27/07/2010 21:20
Su análisis histórico es muy interesante y no le falta razón. Ahora bien, su ultimo párrafo es enormemente ingenuo, cree usted que a la Asamblea Nacional en Cuba se le puede exigir algo como hacer un referendo verdaderamente libre ? Por lo menos mientras Fidel y Raúl estén vivos (sobre todo Fidel) , nunca van a perimitir que se creen condiciones para ese referendo. Además,en la práctica, como se lleva a cabo esa "exigencia" ?
2 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 27/07/2010 21:20
Sr, Perez Lazo: estoy convencido de un punto, que a mi entender, la intelectualidad politica cubana, los politologos de una u otra tesitura politica sea de izquierda o derecha no han tocado o quieren tocar. Me refiero a la consabida mencion de la soberania y de la no intervencion en los asuntos internos. Vayamos por parte, la soberania como concepto parte de que es una prerrogativa del estado que representado por un gobierno la ejerce. Todo gobierno tiene una cuota de legitimidad que viene dada por su libre eleccion por el sufragio directo y secreto amen de la existencia y funcionamiento de organismos que actuan dentro de un marco de leyes y tribunales independientes y obligado al reconocimiento de leyes y convenios internacionales. Perdone Ud. si tomo un tono culterano al referirme al vocablo pero es necesario hacerlo, por otra parte la no intervencion en los asuntos internos es un precepto algo variable pues pesele a quien le pese un pais al verse amenazado por otro, sean las razones validas o no tiene el derecho a defenderse si sus intereses o asuntos internos van en detrimento, en menor o mayor cuantia de las acciones del otro tomando acciones que impliquen la intromision en los asuntos internos del vecino. Aclarando ambos terminos me retrotraigo al primero. El gobierno cubano hasta la promulgacion de la Constitucion de 1975 fue gobernado por un grupo de hombres conformados en un solo partido excluyendo a buena parte de la poblacion de ejercer sus derechos civiles y politicos. Pretexto ejercido fue el ficticio estado de agresion por parte de los Estados Unidos endilgando el cartel de contrarrevolucionario, gusano y asalariados del enemigo a cualquiera que no comulgara con su credo politico. La soberania la otorga el pueblo al gobierno por medio de elecciones. Si pretextos hubo y aun hay, sucede que muchisimos cubanos pagaron un precio muy alto de prisiones y destierros condenados por tribunales espurios en juicios sin garantias procesales y leyes interpretadas para la condena irremediable. Concluyento lo anterior me creo en posicion de que el gobierno cubano carece de la legitimidad necesaria para ser depositario de la soberania de la nacion cubana, pueden discrepar los que asi crean pero me remito a la historia de esta pasado medio siglo. Yendo a la no intervencion en los asuntos interno le recuerdo a Ud. y otros muchos que tan temprano como 1959 el Sr. Fidel Castro en su visita a Venezuela siendo presidente Romulo Betancourt, primer presidente constitucional despues del derrocamiento de Perez Jimenez; le planteo a aquel que se le uniera para usar el petroleo venezolano como un arma de lucha contra el imperialismo yanqui. A esto Betancourt se nego. A su regreso a Cuba la prensa del regimen comenzo a atacar al gobierno legitmo de Venezuela y FC ni corto ni perezoso organizo, entreno y envio a Venezuela el primer grupo guerrillero (1960). Antonio Briones Montoto y otros insurgentes fueron diezmados y asi quedo la cosa. Posteriormente en 1962 y 1963 se convoco en la Habana a la OSPAAL y la Tricontinental; guerrillas fueron enviadas a Colombia, Guatemala, Peru, Ecuador, Bolivia y Argentina como reaccion surgio el plan Condor y los regimenes militares en varios paises de LA, con la excepcion de Mejico que sostuvo la Doctrina Estrada con todos los gobiernos del PRI en actitud hipocrita pues enarbolando la banderita de "no intervencion" se hacian de la vista gorda cuando pasaban por sus puertos y aeropuertos vituallas y hombres de LA y Cuba para las guerrillas. La corrupcion en Mejico era y es tal que Adolfo Lopez Mateo, reponsable de la masacre de Tlatelolco recibia un cheque de $3,000 mensuales de la estacion CIA del DF con los que mantenia una amante en el paseo de la Reforma en la capital mejicana. Si no me creen preguntenle a Phillip Agee ex agente de la Cia en aquel entonces. Pero las acciones desestabilizadoras del gobierno cubano no se limitaron a traspatio de los yanquis, la guerra del Congo, Algeria. Etiopia y Angola fueron mas alla del continente pagando en vidas cubanas y de latinoamericanos en el rejuego de "Crear dos tres, muchos Vietnams" favoreciendo al comunismo internacional y a su meca moscovita. Podemos entonces reconocer la soberania del estado.gobierno cubano a estas alturas? Podemos eximir al gobierno cubano de acciones desestabilizadoras a sus vecinos? "El respeto al Derecho ajeno es la Paz" como dijo ese indio mejicano venerado por muchos y al mismo tiempo traicionado por la oligarquia mejicana que podra invocar invasiones pasadas a su territorio pero que nunca y repito nunca un mejicano menciona quienes fueron los causantes y cuales las circunstancias. Fidel Castro se apoyo en Marti para proclamarlo como el autor intelectual del Moncada y la lectura de su ultima carta a Manuel mercado con el acicate para la lucha contra el yanqui opresor. No hay nada mas obsceno que invocar muertos para justificar crimenes en aras de una sociedad mejor o la liberacion de la tirania. FC lo ha hecho a todo lo largo de su ejecutoria politica. Su afan egolatra y la carencia de principios ha demostrado hasta la saciedad su verdadera personalidad de tirano, Para que seguir! Alla los gobierno, entidades e individuos que persiten en reconocer legitimidad a un tirano y su regimen y peor aun invocar principios legales para justificar a aquellos que nunca respetaron pueblos ni gobierno. No lo abrumo con mas pero como diria me querido Agustin Tamargo "al pan, pan y al vino, vino." De Ud. afectuosamente. Mario J. Faz mariojfaz@gmail.com
1 by Joel Cárdenas (Usuario no autenticado) 27/07/2010 21:00
Muy buenos estos razonamientos que toman en cuenta las distintas situaciones en los ultimos años. Coincido con el autor en que las cosas han cambiado. Y esta bien que se lleven a cabo proyectos como el Varela dándolos a la luz pública internacional, que es la que tiene que tomar partido en las exigencias a la tiranía. Si una nueva ola de encarcelamientos se produce hay que divulgarla en el mundo y contraponerla a las opiniones del gobierno de España, la Oea y la Onu. Esta bien