Opinión
Memorias de Saramago
Un recuerdo personal, familiar y hasta doméstico, pero con más de una lección, aprendida para la vida gracias al novelista portugués recién fallecido
1.
Hace algún tiempo me preguntaron cuándo conocí a José Saramago. Mi respuesta sigue siendo la misma. Y este viernes por la mañana, cuando un SMS de mi amigo Omero Ciai me despertó, desde la lejana Roma, con la noticia de su muerte, me volvió a retumbar en la memoria: "Fue al revés, él me conoció a mí primero, en la barriga de mi madre".
Saramago era entonces tratado en la familia por 'Zé', ese diminutivo cariñoso, familiar y muy portugués que le damos a los 'José'. Fue alguien que siempre estuvo presente allí desde que tengo uso de razón, física y espiritualmente y que Patrocinia, a la sazón empleada en la casa de mis padres, acostumbraba a decir que era un 'adorno' de la casa. Para nosotros lo más natural era que 'Zé' tocara a la puerta, entrara sin decir nada, pidiera un café y se enroscara en el sillón con un montón de papeles en la mano, cuyo contenido parecía corregir con una imponente pluma de fuente, un objeto que se distinguía por encima de su modesta forma de vestir.
Durante la cena mi padre y Él se enfrascaban en 'cónclaves' muy particulares donde discutían en alta voz sus diferencias ―las que puede haber entre dos intelectuales altaneros, porque ambos siempre fueron muy altaneros― con el afán de arreglar el mundo, y que a nosotros los niños nos maravillaba. Entre otras razones, porque cuando esos dos seres discutían, nadie más tenía derecho a la palabra. Allí la democracia no existía.
José era entonces ―si mal no recuerdo― un empleado público y traductor en sus tiempos libres, casi siempre de filósofos griegos o romanos, uno que otro autor británico o francés, pero con aspiraciones literarias de obras mayores y preocupado por encima de todo en convencer al mundo (y por carambola a nosotros) que tenía un porvenir en el cual muy pocos apostaban en esa época, en una Lisboa fascista y provinciana.
En esas conversaciones había mucho de futuro. Se hablaba de 'hombres nuevos' y 'viejos dictadores' en un ambiente que, a 'posteriori' o en el momento del postre, siempre dejaba un sabor agridulce cuando chocaban con la continuidad de la oscura e inamovible realidad política que entonces los rodeaba.
Fue en una de esas conversaciones, no en la cena sino en su prolongación en el auto de mi padre, cuando José me enseñó qué es la muerte.
Resulta que en mi familia paterna existe una leyenda ―hasta entonces desconocida para mí―, según la cual una generación sí y otra no, el primogénito muere antes de los 30 años. Como mi padre estaba vivo, y el suyo se murió a los 27 años exiliado en Angola, por esas cuestiones de la vida, el próximo en morirse me tocaba a mí.
Mi padre, sin duda sin darse cuenta en ese momento del alcance de sus palabras, le contaba a Saramago sobre ese karma familiar y José le contestó: "¿Me dices que él está condenado?".
'Él', era yo.
A los 9 años de edad, sentado en la parte de atrás del coche, junto a José y su esposa de entonces, la poetisa Isabel da Nóbrega, recuerdo haberme atemorizado con que mis perspectivas futuras no eran las mejores, de creer en los ancianos de la tribu.
Mi padre se dio cuenta del 'gafe' y disparó: "No digas eso, que mi hijo está presente aquí". Fue cuando Saramago me espetó: "Pero Rui, tú no crees en eso, ¿verdad?".
De entrada no supe que decirle. Algo debo haber contestado. Lo que sí recuerdo fue que José agregó: "Tú no vas a creer en eso, porque la muerte no existe sino en la imaginación de la gente. Es algo natural".
Lo miré. Nadie nunca me había hablado así pero me hizo bien. Seis meses antes la había enfrentado, con miedo y sin entenderla, cuando murió víctima de cáncer mi amigo Daniel, compañero de la primaria en el Colegio Inglés. Fue el primer muerto que me tocó. La frase de José me ha acompañado todos estos 50 años y me resolvió, a temprana edad, uno de los dilemas existenciales de cualquier ser humano. La muerte es algo natural.
De esta forma acabé, gracias a Él, con el karma de la familia.
2.
El 25 de abril de 1974, el día en que los militares salieron a la calle por segunda vez en el siglo XX portugués, se desencadenó uno de los procesos políticos más seductores que me han tocado en vida. Las balas fueron sustituidas por claveles, el fascismo se vino abajo antes del almuerzo y esa noche todos nos fuimos a la cama viviendo ya en democracia. Rápido, bonito y barato.
El proceso se radicalizó, pero en lo que a mí me toca una cosa sucedió: el cambio político y la nueva sociedad me atraparon con 14 años, cuando estaba decidiendo qué hacer con mi vida. Porque en esa época los estudios no eran santo de mi devoción y la revolución en la calle resultaba más atractiva.
Rebelde, inconformista y hasta cierto punto anarquista, la democracia me abrió las puertas de una aventura que dura hasta hoy: el periodismo. Me di cuenta de que sin censura podía hacer las cosas que me gustaban y en la forma en que quería. Y además, cabía la agradable posibilidad de que me pagaran por ello.
La sociedad se adaptaba entonces a nuevas reglas, diseños y filosofías, y la oportunidad de dejar su realidad plasmada para la posteridad era algo lo suficientemente atractivo como para que comenzara a fotografiarla. Así comenzó mi carrera, detrás de la cámara. Pero de fotografiar a publicar va una distancia muy larga y la democracia tiene el defecto de que sin un padrino no vas lejos. Los padrinos son, ante todo, las llaves de los cofres del desarrollo profesional. Y José tenía la llave maestra.
Fue nombrado por el poder revolucionario emergente como subdirector del Diário de Notícias, ese monstruo del periodismo lusitano que ha logrado sobrevivir más de un siglo con la filosofía de que siempre está a favor del gobierno aunque el gobierno cambie. Y José estaba a favor del gobierno.
Fui a verlo a su oficina sin decirlo a mis padres y él fue muy claro conmigo: "Aquí la censura no existe, pero hay que estar al lado de la revolución". Y, para 'estar al lado de la revolución' tenía que aportar fotos 'revolucionarias'. Mi trabajo no le gustó pero me tenía aprecio. Por eso fue sincero.
"Eres joven, tu generación viene después. Ahora estudia, espera un par de años. Y no me odies, pero por respeto a tu padre te lo digo". Ellos eran muy amigos y creo que lo entendí. De hecho, ahora que José ha muerto me alegra que mi padre no esté vivo, porque sé que si tuviera que ver la muerte de su amigo Saramago iba a sufrir mucho.
Fue un buen consejo, porque como José siempre fue un 'adorno' de la casa, sabía que mi rebeldía no aguantaba una disciplina militante. Pero al mismo tiempo, me empujó hacia una independencia necesaria en una carrera desprovista de compromisos, si quiere ser exitosa, aunque eso fuera en contra de su filosofía. Comprendí cuán generoso y desprendido era y fue José Saramago. Desde entonces he sido libre. Siempre le agradecí ese saludable frenazo que dio a mi carrera.
3.
En octubre de 1983 leí por primera vez con seriedad a José Saramago. Tras un almuerzo largo y tendido en La Habana, cuyos detalles quedan para mejor oportunidad, me regaló una de sus mejores obras, la tercera edición de Memorial do Convento. Al día siguiente se divirtió muchísimo cuando le dije que había leído los primeros capítulos y, antes de dormirme, había quedado en el momento en que el rey carga a la reina hacia a la cama. "Te falta mucho, no te digo nada más", sostuvo, alzando las cejas por encima de los espejuelos.
Recuerdo que le pregunté por qué obviaba la gramática y tiraba a mierda las reglas de puntuación, se olvidaba de los párrafos y los diálogos, y me contestó que así es como la mente humana lee un libro. "Los diálogos no tienen voz, es tu propia voz igual para todos los personajes. En la mente la gente lee todo el texto corrido. ¿Por qué yo tengo que establecer la diferencia?". Para mí eso fue un hallazgo.
Muchos de mis editores no entienden que mi mal español escrito se debe a esa regla que ―me doy cuenta ahora― he tomado de Él. No lo hice a propósito. En el fondo lo que 'Zé' me enseñó es que una historia se cuenta como le sale a uno, y el lenguaje se escribe como la gente lo habla y lo siente. No como la academia nos impone.
Él encontró la mejor respuesta para los incrédulos burócratas de la palabra. 'Lo importante es que la gente te entienda', con la misma naturalidad con que los portugueses descubrieron el camino marítimo hacia la India. Todos debemos entendernos a como dé lugar. Fue su mensaje apremiante.
Por eso no tuve ningún reparo hace algunos años, cuando un crítico pendenciero de la obra de Saramago me preguntó ―no sin cierto desprecio― si José por su opción literaria, "¿será mago?".
"No, no es mago, es Nobel".
© cubaencuentro
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13 Comentarios
13 by cubano (Usuario no autenticado) 01/07/2010 15:20
Que poema de tan mala calidad ha escogido el tal Carles. Un homenaje a este seudointelectual, estalinista y lamebotas de Fidel Castro?
12 by Mayajigua (Usuario no autenticado) 29/06/2010 20:20
Saramago, un oportunista de marca mayor, le encanta, como a García Márquez, coquetear con las altas esferas. No importa de qué lado, sino entre el que esté arriba.
11 by @@ Big Ax @@ (Usuario no autenticado) 24/06/2010 22:01
Mis proposicion: Elegir a HUMBERTO HERRERA CARLES como vice-presidente para los derechos humanos en la ONU. Y muy pronto para un Premio Nobel de la Paz... Que les parece?...
10 by Liborio (Usuario no autenticado) 23/06/2010 23:00
Un gran heroe este hombre y un fanatico incurable. Uno de esos que ven solo lo que les conviene. Un esbirro del dictador Fidel Castro
9 by Alpanpan Yalvino Vino (Usuario no autenticado) 23/06/2010 17:00
Humberto, ...Retrepar, qué eructos aquellos. Te mando este, de otro Fernández: ...… Las leyes, la política indulgente a los concubinarios dio licencia por salvar al consorte el nupcial lecho. Ciudades cultas dan con alto techo al público burdel magnificencia y las vírgenes castas y matronas con no invadido honor cruzan las calles, y así ¡oh! cualquiera que el perderte abona, la sacra inmensidad de la nobleza no profanes sacrílego, atrevido, vuelve a mi verso el lujurioso oído, que en él se encuentra el lupanar inmundo que por escrito a tu lascivia fundo. Y no pienses que invento estas maldades: de ti son aprendidas; no que lo hagas te mando, sino escribo lo que haces... ...Tu lujuria estos versos ha inspirado; otros serios canté, no me escuchaste; pues oye, que pensando deleitarte doctrina beberás disimulada, o viciosa, pues pura no te agrada; y así la rectitud de los jueces severos no interrumpa mis acentos, ni me condene hasta cantar seis veces, y el mundo me dará agradecimiento, porque tantos que el tiempo mal emplean putean sin saber lo que putean... ...si ya esperezos tu cintura siente, volviendo en torno los lascivos ojos bufando al respirar como un caballo, si el tuyo ya no puedes sujetarlo y empinándose pierde la obediencia, que no hay remedio, y de tu edad florida deja que goce, vaya ese nublado donde haya menos mal. Ya que es preciso, descargue en monte inculto o alta sierra; y pues los dogmas que mi canto encierra señalan el paraje donde ir debe la tempestad que viene amenazando, desatácate y vamos empezando... ...Ser pérfidos importa solamente: y aunque engañes hoy diez, mañana veinte, tantas putas llovieron a porfía que nunca la mitad hubo que hoy día, y hay donde remudar a todas horas; y en pago de mis cláusulas sonoras, después de descargados los riñones y de haberte atacado los calzones, dirígete a la puerta francamente, cortesías haciendo y chanceando, prometiendo volver fingidamente con presentes grandísimos, y cuando en la calle ya estés, marcha a otra parte y haz lo propio...
8 by la verdad os hara libres (Usuario no autenticado) 23/06/2010 8:20
Yo me pregunto si llamar las cosas por su nombre es motivo para la descalificacion, una tecnica muy Comaandante, los que decinos que no hay libertad nos llaman gusanos apatridas,contrarrevoucionarions, mafiosos, quisiera saber Aleman para que cuantos descalificatios usaron contra todos los que no fueron nacional socialistas, al Sr. Saramago, se le olvido que es el hombre no Dios que se lo inventado el hombre, el que hace bien y mal, al atacar la idea de Dios, quiere salvar al hombre, asi le paso con la revolucion cubana, quiso salvar la idea pero perdio al hombre libre ese que quiere irse todos los dias de ese espejismo que fue la revolucion cubana.
7 by Humberto Herrera Carles 23/06/2010 0:20
# 3 Me da pena, pero le regalo este poema de Retamar porque Ud. es muy perfecto evaluando lo que no sabe.. Felices los normales Felices los normales, esos seres extraños, Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente, Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida, Los que no han sido calcinados por un amor devorante, Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más, Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros, Los satisfechos, los gordos, los lindos, Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí, Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura, Los flautistas acompañados por ratones, Los vendedores y sus compradores, Los caballeros ligeramente sobrehumanos, Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos, Los delicados, los sensatos, los finos, Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles. Felices las aves, el estiércol, las piedras. Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños, Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos Que sus padres y más delincuentes que sus hijos Y más devorados por amores calcinantes. Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
6 by roberto travieso (Usuario no autenticado) 22/06/2010 20:40
Ya lo dices bien Humbertito, "admiraba" tiempo pasado, Saramago muriò denostando a ese règimen-dinastìa perpetuada en el poder, si callò pùblicamente algunas cosas lo hizo por dignidad y vergûenza de lo que pasaba en esa isla. Entonces no veo porquè Rui no pueda escribir sobre Saramago, si le conociò de chico y fue un amigo de su familia... Saramago realmente fue un verdadero revolucionario, comunista visceral y de tuètano, en èl nada se asociaba a la paràlisis, a la anomia, a la abulia y a la inercia que tanto pulula en la isla de Cuba, desde hace decena de años. Sus palabras sobre la isla fueron bien claras y hasta ese momento la admirò, pues comprendiò que de revolucionario ese gobierno no tiene nada.
5 by Soy Fiana (Usuario no autenticado) 22/06/2010 20:40
Lamento la muerte de Saramago de la misma manera que lamento la de Malanga el del Vélez o el agente Rodney (el que secuestró a Yoani) el día que le llegue. Un hombre cobarde que cuando dijo lo que de verdad sentía se sintió libre por un momento pero se olvidó de los largos tentáculos de un pulpo totalitario e hijo de puta llamado Fidel Castro, que le aplicó la contratuerca y lo dejó boqueando y pidiendo perdón. No puedo decir que haya dos Saramago, el de los libros y él como persona pues son uno solo y el mismo. Dios tenga piedad de su alma y no le tenga en cuenta ciertos pecados.
4 by Aleida Nuñez (Usuario no autenticado) 22/06/2010 20:40
¿Y eso que importa Herrera Carles? Eres tan aburrido
3 by Alpanpan Yalvino Vino (Usuario no autenticado) 22/06/2010 20:40
Humberto: pues esto suena a "el burro hablando de orejas" pues si exaltar el propio ego se trata, lo de Ud. mas que exaltación es Onanismo, pero no onanismo a secas no, onanismo con estimulación prostática incluida. Ud. en este sitio sirve "para un roto y un descosido" que diría Perugrillo, está en absolutamente todo. Debe tener muy buenos viáticos para emplear en su vil tarea todo el este tiempo maravilloso que al cubano medio no le sobra, ocupado como está en su subsistencia. A Liborio no se lo menciono pues gracias a lenguas viperinas y cerebros enfermizos como el suyo, el pobre, está preso, por tener consciencia. En cualquier caso, debería, cuanto menos, haberle agradecido al autor que no se haya regodeado en la fasceta mas lamentable del escritor: la de mamporrero castrista... pero he aquí que viene Ud. aguantando la mamporra y poniendo su agujero revolucionario (una vez mas, puede Ud. con todo) y lo hecha todo a perder. Y es que nunca ha sido agradable ver a un perro haciéndose "eso".
2 by Humberto Herrera Carles 22/06/2010 17:40
El autor del articulo parece mas preocupado por su YO, que por Saramago, no hay que olvidar que el Nobel fue un hombre de izquierda, aun con su "hasta aqui he llegado", y el articulista durante años fue periodista del Nuevo Herald y se dedicaba atacar a la Cuba revolucionaria que tanto Saramago admiraba.
1 by Aleida Nuñez (Usuario no autenticado) 22/06/2010 17:40
muy conmovedor. Me quedo con "lo importante es que la gente te entienda". Que en paz descanse Saramago