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CUADERNODECUBA: “La tenue línea que va del castrismo al anticastrismo”, por Alejandro Armengol
Una parte del exilio en esta ciudad se aferra a la ilusión de que el gobierno cubano puede sucumbir en un futuro cercano, está a las puertas de una crisis alimentaria catastrófica, cada día aumentan las protestas y agoniza presa de su inmovilismo. No es así. El proyecto revolucionario parece agotado, pero los mecanismos de supervivencia continúan intactos.
Refugiarse en los extremos nunca es bueno. La isla atraviesa un etapa difícil y el impulso bajo el cual el mandato de Raúl Castro inició una serie de reformas limitadas ha desaparecido. El desencanto ha sustituido a una ligera esperanza en los cambios que muchos esperaban —con mayor ilusión que fundamentos reales— introduciría el actual mandatario cubano.
Cuba sigue siendo una excepción. Se mantiene como ejemplo de lo que no se termina. Su esencia es la indefinición, que ha mantenido a lo largo de la historia: ese llegar último o primero para no estar nunca a tiempo. No es siquiera la negación de la negación. Es una afirmación a medias. No se cae, no se levanta.
LIBROSDELCREPÚSCULO: “¿Poeta en actos?”, por Rafael Rojas
En alguna parte hemos señalado lo perniciosa que, a nuestro juicio, ha sido la idea de José Martí como “poeta en actos” para el culto martiano mismo y para los discursos más autoritarios de la identidad cultural cubana. Otra variante de la misma se encuentra en el debate público o subterráneo sobre la obra del poeta habanero Rubén Martínez Villena (1899-1934), entre los escritores cubanos de los años 40 y 50.
Poetas y críticos de la generación de Orígenes, como Cintio Vitier y Gastón Baquero, especialmente, pusieron a circular en la esfera pública cubana de aquellas décadas la idea de que la entrega de Martínez Villena a la política y su temprana muerte, de una enfermedad pulmonar crónica, habían impedido la maduración de su poesía. Vitier, por ejemplo, hablaría del “arcaísmo convencional” y de lo poco “significativos” que eran los sonetos “El cazador”, “Fin de velada” y “La medalla del soneto clásico”.
Sin embargo, el propio Vitier y también Baquero sostenían que el drama de la biografía de Martínez Villena obligaba a “juzgarlo con especial respeto”, dada la “profunda fuerza de contradicción que habitaba en el autor de La pupila insomne –título que un panfletista contemporáneo ha convertido en equivalente del “Centinela alerta” de los integristas españoles del siglo XIX-, fuerza hastiada, tierna, irónica o colérica, cualquiera que sea el grado de inmadurez de sus entregas”.
INFOLATAM: “Venezuela secuestrada por la violencia”, por Luis Esteban G. Manrique
Las elecciones parlamentarias venezolanas de septiembre de 2010 revelaron una polarización social tan radical entre partidarios y detractores de Hugo Chávez que hizo cundir entre la oposición el convencimiento de que en las elecciones de diciembre de este año finalmente tendría la oportunidad de desalojar del poder al líder “bolivariano”.
Sin embargo, las encuestas revelan que a pesar del misterio que rodea su estado de salud, Chávez sigue varios puntos por delante de su más probable rival, Henrique Capriles Radonski, el actual favorito para ganar las primarias de la Mesa de la Unidad, el principal bloque opositor del país, el febrero próximo.
Para demostrar que tiene la fortaleza necesaria para enfrentar la que será sin duda la campaña más dura de sus 13 años en el gobierno, Chávez se ha prodigado en despliegues físicos mientras que en el terreno económico el gobierno ha vuelto a disparar el gasto público para asegurarse la lealtad política –y la dependencia económica- de las bases sociales del régimen.
Sin embargo, hay un campo en el que el gobierno solo ha cosechado fracasos y que puede ser determinante para que un porcentaje significativo de los venezolanos de la espalda a Chávez en las urnas: la violencia. Todos los sondeos revelan que los venezolanos consideran la delincuencia como el principal problema del país. El 71% cree que la criminalidad no hecho otra cosa que empeorar año tras año.
POLIS: “Del Bushismo al Obanismo”, por Fernando Mires
En América Latina lo estamos viendo: los gobernantes del ALBA, siguiendo las diatribas que desde su lecho mortal envía Fidel Castro, insisten en declarar que entre Bush y Obama no hay diferencias, probando que añoran a Bush como a un amor que se fue para nunca más volver.
Los comentaristas de derecha tampoco se quedan cortos. Acusan a Obama de débil y vacilante; insisten en que debe aumentar las sanciones en contra de Cuba; se quejan porque ha retirado sus tropas de Irak; presionan para que declare cuanto antes la guerra a Irán; lo acusan de alimentar el auge del islamismo y, más recientemente, de no enviar marines a Siria. Añoran, en fin, al igual que sus epígonos izquierdistas, los tiempos de Bush (Jr.) cuando todo era fácil, cuando una línea recta separaba a los malos de los buenos, y cuando los esquemas de la Guerra Fría continuaban vigentes.
Son pocos los observadores que han leído el presente de acuerdo a perspectivas amplias. Uno de ellos es, a mi juicio, Shlomo Ben Ami, ex ministro israelí de Asuntos Exteriores.
CUBASTANDARD: “Cuba's property rights —what's in it for foreign investors?”, por José Manuel Pallí, Esq. (inglés)
At first glance, neither the changes made by way of DL 288/11, nor the reform of Cuba’s land title recording system we have been discussing seem to have a significant impact on foreign real estate investment in Cuba.
However, the reform of the Registro de la Propiedad has, from its very beginning, been tied to foreign investors’ need to ascertain the strength of the rights they may be acquiring — including against the pre-revolutionary owners’ interests — and investors’ potential need to use those assets as security for borrowing back home.
And the strengthening of the property rights of the regular Cuban citizen (the proverbial cubano de a pie) is also an incentive for foreign investment, to the extent that it brings a sense of stability to an area that is mired in a haze of confusion due to, among other factors, American laws that purport to play a role in matters such as who owns what in Cuba. Property rights are only as strong as the support they find within the society were they are to be exercised. The late Senator Jesse Helms and his acolytes owned a franchise in this business of “protecting” —and, presumably, eventually assigning — property rights in foreign lands, with rather questionable effects in Nicaragua, for instance.
Of course, the other side of the coin also deserves a hearing: Absent a full restoration of the Rule of Law — that is seen as protecting the rights of those pre-revolutionary owners — and all its accouterments, no foreign investor in his right mind will ever invest a penny in Cuban real estate, claim many of my good friends and neighbors. But let us look into this argument from a different perspective.
PENÚLTIMOSDÍAS: “Cuba e Irán: repúblicas hermanas”, por Ernesto Hernández Busto
Tanto Irán como Cuba arrastran el dualismo irresuelto de su definición política: república revolucionaria, una; república islámica, la otra. Un análisis somero de sus formalismos jurídicos devela un conflicto muy parecido entre el discurso legislativo y la práctica del poder. Lo que se llama “república islámica” remite a un órgano representativo con un presidente y un parlamento que funcionan dentro de la estructura política dominada por un alfaquí o supremo jurista. Jomeini fue el artífice de esa articulación administrativa, que tanto recuerda la estructura de poder castrista a partir de los años 70. Como Jomeini, Fidel Castro usó los moldes de la república socialista pero ejerció su influencia absoluta por encima del Estado y de cualquier acuerdo administrativo; su condición de gobernante filósofo cuya sabiduría y conocimiento estaban por encima de la ley, no admitía debates. En última instancia, tal y como sucede con el alfaquí, su autoridad podía invalidar, si hacía falta, las estructuras constitucionales en nombre de las “necesidades” del pueblo.
EICHIKAWA: “Papa con represión/elecciones in absentia”, por Alexis Jardines
No se trata de una receta de cocina, sino del trabajito que le espera a la Seguridad del Estado con la visita de Benedictus XVI. Todos recordamos aquél 1998 cuando las multitudes coreaban ante el Papa Juan Pablo II: ¡libertad!… ¡libertad!, mientras se retorcía la ya huesuda cara del Comandante en Jefe, recién salido de su orgánico carapacho verde olivo. Cualquier incidente habría podido desatar un tsunami popular, pero no ocurrió. En cambio, hoy la situación es más dramática y las probabilidades de manifestación de descontento en presencia de su Santidad Benedictus XVI mucho mayores. Ese catalizador que se bloqueó exitosamente durante la visita papal anterior podría tener lugar. Supongo que a estas alturas esté calculado hasta el mínimo detalle, no obstante puede haber fisuras en el entramado represivo.
A la insatisfacción con el sistema (régimen, según la terminología del exilio) se suma hoy una apreciable cantidad de individuos que no trabajan para el Estado.
GENERACIÓNY: “Verde que te quiero libre”, por Yoani Sánchez
La última vez que Mahmud Ahmadineyad pisó suelo cubano, la enfermedad de Fidel Castro llevaba anunciada unas semanas y había generado toneladas de especulaciones. En aquel septiembre de 2006, el mandatario iraní fue testigo de cómo se le entregaba la presidencia del Movimiento de Países No Alineados a un jefe de estado incapacitado físicamente de ejercerla. En lugar del Máximo Líder, en el Palacio de las Convenciones se escuchó el discurso de su hermano menor, mientras en los pasillos y frente a las cámaras, los voceros oficiales auguraban que muy pronto el Comandante en Jefe reaparecería. Pero mentían. En la foto final del evento –sobre la hierba y bajo un sol juguetón- quedaron plasmados los gobernantes invitados, pero faltaba el principal anfitrión. A la luz de hoy, esa fue una imagen casi premonitoria porque marcó la pérdida de protagonismo en la vida política internacional del otrora guerrillero.
EDUARDODELLLANO: “Dictadores de filas”, por Eduardo del Llano
Hace unos días me encontré, a la entrada del ICAIC, un grupo de amigos que trabajaron conmigo en Vinci y se disponían a empezar una película de Pichi Perugorría. Me contaron que buena parte de la misma se desarrollaba en el cementerio, pero que las autoridades de la Necrópolis de Colón aún no habían autorizado el rodaje; según ellos, había irrespeto implícito. (Supongo que un gran número de cadáveres habrá protestado). Uno de los funcionarios llegó a decir que si él hubiera estado allí entonces, no habría autorizado a Tomás Gutiérrez Alea a filmar La muerte de un burócrata
PENÚLTIMOSDÍAS: “El terror revolucionario. Los fusilados de Santiago de Cuba”, por Jacobo Machover
Fue en Oriente, poco tiempo antes de la toma del poder, donde se tomaron las decisiones que debían sellar el futuro del nuevo régimen. La primera de ellas fue el castigo a los “esbirros” de la dictadura. Una “justicia severa”, según la expresión reiterada constantemente por Fidel Castro, y reportada por el comandante Huber Matos, hoy día exilado en Miami:
“Tenemos que aplicar la justicia revolucionaria para que nunca más se cometan crímenes desde el poder. No nos puede dar pena, no nos puede causar preocupación, porque nosotros tengamos que fusilar, tengamos que castigar a los criminales de guerra. Hay que establecer las bases para que en la Cuba del futuro nunca más haya esbirros.”
Además de Fidel y Raúl Castro, asistían a esta reunión decisiva, que tuvo lugar en El Cobre, algunos comandantes del Ejército Rebelde. Entre ellos estaba Huber Matos quien, algunos meses más tarde, debió comparecer él mismo ante un tribunal revolucionario para ser condenado a 20 años, y que explicaba de este modo el proceso.
“La justicia revolucionaria es la primera etapa del terror revolucionario. Es el condicionamiento de la mente del cubano. Con el pretexto de castigar a los grandes culpables, se va creando en la mentalidad del pueblo cubano la idea que se puede aplicar una justicia severísima porque el poder lo puede todo.”
TUMIAMIBLOG: “El doble: Miranda y Fidel Castro”, por Alcides Herrera
Cuando el verdadero Fidel Castro murió, en 1986, tras su cómico discurso en Sancti Spíritus, pueblo que odiaba, pueblo que le devolvía ese odio, Raúl brindó temprano, mezclando alegría y nerviosismo, para después dormirse. Mientras aquel primer Comandante hablaba, alguien entre la multitud le enseñó el protagónico dedo del medio (he aquí el origen del infarto) y desapareció entre los demás enguayaberados sin dar oportunidad de que lo fusilaran al amanecer. (Se quién fue y no lo diría aunque me torturen; sé quién fue y nadie me ha ofrecido dinero por decirlo).
Raúl despertó como a la una de la mañana. Tenía a su gente esperando. Alguien que describiríamos como un tipo atlético, le sirvió un vodka con hielo apenas le vio abrir los ojos y reconocer esa expresión tan familiar. -¿Y ahora qué carajo hacemos? –dijo Raúl, y se empinó el vaso. -Desayunar, mi general.
Miranda era famoso en Banao, no sólo porque cosechaba los ajos y cebollas más grandes del pueblo, sino por su definitivo parecido a Fidel Castro. Barbado, del mismo tamaño, nariz y edad; Leo también. Desde 1959 esto había causado gracia a los otros guajiros. Miranda, como los demás hombres de la zona, por muchos años frecuentó el bar Soledad durante los meses que siguen a la cosecha. Había aprendido a imitar la voz de Fidel Castro a la perfección. Si le faltaba ron, repetía pedazos de “los discursos” o los improvisaba. Tras rellenarle el vaso, la gente lo oía sin reírse, sin interrumpir, pues parecía que el mismísimo Comandante estaba entre ellos. (Miranda había conseguido un uniforme verde-olivo, una gorra, un tabaco perenne; el antiguo dueño del bar, ahora su casi feliz administrador, le dejaba golpear la mesa con el puño en momentos de énfasis.) La noche del 26 de julio de 1986 vieron a Miranda por última vez en el bar Soledad. Y en todo Banao, en Sancti Spíritus, en zonas aledañas.
CAFÉFUERTE: “Publicación de bienes raíces en EEUU mira al mercado cubano”
Una influyente promotora del negocio inmobilitario en Estados Unidos visitó recientemente Cuba[B], [/B]interesada por conocer el panorama del mercado de bienes raíces en la isla tras los cambios implementados por el gobierno de Raúl Castro.
Wendy Cole, editora de la revista REALTOR, viajó a La Habana como parte de una excursión autorizada bajo la política de contactos culturales y educativos que promueve la administación de Barack Obama. La publicación es el órgano de la Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces (NAR) y ostenta el liderazgo informativo en el mercado inmobiliario de Estados Unidos.[B][/B]
La mirada de Cole al universo inmobiliario cubano pudiera resultar polémica[B],[/B] pero es el resultado de una aproximación interesada en descubrir las interioridades de un mercado de bienes raíces que ha vivido paralizado -o simplemente adulterado en un mar de transacciones ilegales- durante cinco décadas.
INFOLATAM: “Nicaragua: Daniel Ortega y la tentación del poder absoluto”, por Rogelio Núñez
Daniel Ortega inicia hoy su segundo mandato consecutivo como presidente de Nicaragua para el periodo 2012-2017. Y lo hace, más aún que en 1984 y 2007, con una enorme acumulación de poder en sus manos por el control que ejerce sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial unido a un fuerte respaldo ciudadano y a una oposición debilitada y dividida.
Daniel Ortega fue reelegido tras imponerse en unas polémicas elecciones celebradas en noviembre donde obtuvo el 62.46% de los votos, frente al 31.46% de su principal rival, el opositor y empresario de radio Fabio Gadea, que denunció un “inaudito y monstruoso fraude de la voluntad popular” y no reconoció los resultados.
Desde entonces, la oposición no solo ha denuncia el presuto frude sino que está alertando sobre la tentación en la que podría caer Ortega debido a la concentración de poder que acumula. Álvaro Somoza Urcuyo, nieto del dictador Anastasio Somoza García y sobrino de Anastasio Somoza Debayle, que gobernóaron durante 42 años Nicaragua, advirtió al reelegido Ortega, que no es “saludable” concentrar tanto poder: “Presidente Ortega, con la mejor intención se lo digo: un control absoluto no es saludable”.
IVÁNDELANUEZ: “Las listas”, por Iván de la Nuez
Ya empieza a amainar, pero llevamos varias semanas bajo una tormenta de listas. Dirimiendo los mejores libros y/o los más vendidos. Las mejores exposiciones y/o las más visitadas. Los premios de la lotería y los atletas del año (ojo, que aún no se ha votado el Balón de Oro). Esto sin olvidar las cifras del desempleo o las proporciones de las rebajas.
Vivimos sometidos a los listados (y los alistamientos). Hasta el punto de que resulta prácticamente imposible esquivar el imperativo de “listar” cualquier cosa o actividad del año que termina.
Cuando Robinson Crusoe se percató de que su estancia en la isla iba para largo, hizo una lista. Esa lista del naufrago -número uno (cómo no) en cualquier inventario que se respete en la materia- no documentaba enseres o deberes, sino la desgracia o la congratulación: lo que consideraba lamentable, dada su circunstancia, y lo que tenía que agradecer, a pesar de esta, a la Providencia. Desde entonces, los animales domésticos podemos ufanarnos de llevar dentro un Robinson cada vez que salimos al supermercado o la ferretería con nuestra hoja de ruta en el bolsillo.
LANZARLAFLECHA: “Vicente Revuelta”, por Rosa Ileana Boudet
Con la imagen de Vicente Revuelta joven cuando interpreta monsieur Triboulet en La columna y la vid, de Roberto Bourbakis, y obtiene su su primer premio Talía en 1949, recuerdo al actor y director que se inició en ADAD –donde debuta– y trabaja con el Patronato del Teatro, GEL y el Teatro Universitario. La crítica que antes había señalado su astracanesco Lomof en la Petición de mano, de Chejov, de Andrés Castro, destaca su "fuerte temperamento artístico y fina sensibilidad" que lo llevan a Yerma, con Adela Escartín, la sección teatral de Nuestro Tiempo y en 1958 a fundar con Raquel y muchos otros Teatro Estudio. Sus montajes de El baño, de Mayacovsky y Fuenteovejuna, de Lope de Vega. Su acercamiento a Brecht. Sus propias interpretaciones de Galileo o El cuento del zoológico, de Albee. Permanentemente inconforme, quema las naves en los setenta y hace Peer Gynt guiado por Artaud, Brecht, Grotowski y José Martí de donde toma la idea de que "la tierra es una basta morada de enmascarados".