Actualizado: 29/11/2022 11:37
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Con ojos de lector

Una inmensa e inabarcable catedral gótica (I)

Salvador Bueno, César López y Raúl Aparicio figuran entre los primeros escritores cubanos que comentaron y saludaron la salida, hace 40 años, de 'Paradiso'.

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De acuerdo a lo que se puede leer en el colofón, la edición original de Paradiso (Ediciones Unión, Colección Contemporáneos, 620 páginas) se terminó de imprimir en el taller 206-04 Mario Reguera Gómez, de la Empresa Cubana de Artes Gráficas, que estaba en la calle Benjumeda número 404, La Habana. Se tiraron cuatro mil ejemplares y el diseño pertenece al pintor y poeta Fayad Jamís.

Por los problemas de distribución que ya entonces eran habituales, el libro de José Lezama Lima debió demorar unos tres meses en llegar a las librerías. Al menos es lo que se puede deducir de la fecha cuando aparecen los primeros artículos y reseñas escritos en la Isla. Cronológicamente, el primero es el firmado por Salvador Bueno (1917), quien desde las páginas del diario El Mundo (mayo 20) reseñó la novela, en un artículo titulado "Aproximaciones a Paradiso". Bueno también redactó otro comentario, "Sobre Paradiso", que unas semanas después vio la luz en la revista Bohemia (junio 10).

En este último trabajo, Bueno comienza por apuntar que tan pronto se puso a la venta en la librería de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, al precio de cinco pesos, Paradiso empezó a ser comentada. "Unos opinaban que la nota obscena de la obra era demasiado fuerte. Otros consideraban que la calidad literaria de la obra estaba por encima de cualquiera de sus elementos constitutivos. Algunos hablaban de ciertos escritores picarescos del siglo XVIII. Otros, no tan modestos en su erudición, citaban a Henry Millar. Lo cierto es que en las últimas semanas no se hablaba en los corrillos literarios de otra cosa que no fuera la novela de Lezama Lima".

Opina Bueno que se ha querido exagerar en demasía ciertos aspectos de Paradiso, olvidando otros tanto o más importantes. Y expresa: "Nuestro público lector es bastante pudibundo y pacato; se asombra de cualquier cosa atrevida, hace gestos de consternación ante cualquier rasgo que se aparta de la rutina consabida. Por eso hay que situar en su verdadero, cabal lugar, los elementos que forman esta extensa novela".

Paradiso, a juicio suyo, se desarrolla en torno a José Cemí, desde los años de la niñez hasta la juventud. Cuando llega a la adolescencia del protagonista, el mundo anímico de éste se transforma y cambia, y del ámbito familiar pasa a las aulas del colegio. En su etapa adolescente, Cemí es sacudido intensamente por su iniciación erótica. Lezama, escribe Bueno, "enfoca las experiencias de los adolescentes en torno a lo sexual. Pero, ha de subrayarse que, en ningún momento, el escritor desciende al tratamiento de estos temas en una forma vulgar. Su elaboración literaria le salva de caer en una pornografía barata".

Anota que algunos estiman que tratar esos temas en una novela "puede causar un defecto deplorable en ciertos lectores". En ese sentido, considera que "nadie podrá sentirse influido negativamente por una obra literaria de categoría". En cambio, "ciertas orientaciones erróneas de una educación trasnochada sí pueden influir decisivamente en el desarrollo de la personalidad. Quien busque en una obra literaria de calidad estímulos morbosos para su personalidad desajustada o equívoca sólo encontrará reflejos de su propia conformación".

Afirma asimismo que Paradiso no está destinada para todos los lectores, pues por la densidad de su desarrollo y el ahondamiento en sus disquisiciones, "no es posible que vaya más allá de una minoría intelectual". No es una novela de fácil lectura, ya que en la misma se vuelca con profusión "la enorme cultura histórica, literaria y artística de Lezama Lima". Y finaliza así su reseña: "Obra fraguada a lo largo de años constituye un complemento necesario para conocer a uno de los escritores más valiosos de la literatura cubana actual".

En el número correspondiente a marzo-abril de la revista Unión, César López (1933) publicó "Sobre Paradiso", un trabajo mucho más extenso (siete páginas). Califica ésta como "una novela monumental que en cuanto en tanto escrita por un poeta resulta su poema mayor". Señala que Lezama Lima no toma en cuenta ninguna de las técnicas al uso. Su discurso es el mismo de su poesía, su prosa narrativa, sus ensayos, sus chistes, sus conversaciones, sus gestos cotidianos. Con esa falta de técnica y ese desconocimiento o abandono de las leyes narrativas, el autor de Paradiso rechaza una supuesta retórica, pero aporta otra: "el verbo lezámico, inconfundible casi".


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