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DATOSCONMOJO: “¿Qué pareja escogen los cubanos que viven en España?”, por Helena Sanabria Mora
Aunque hablar de mercado matrimonial puede generar aversión, en toda sociedad hay una serie de “normas tácitas” que determinan la escogencia de pareja entre hombres y mujeres. Estas normas son a veces más rígidas o más laxas y naturalmente cambian en el tiempo. Una situación particular es la que se presenta cuando una persona migra de una sociedad a otra. Cuando un cubano o cubana llega a un nuevo país de destino como España, ve ampliado el mercado matrimonial al que tiene acceso. Una situación particular es la que se presenta cuando una persona migra de una sociedad a otra. Cuando un cubano o cubana llega a un nuevo país de destino como España, ve ampliado el mercado matrimonial al que tiene acceso. Principalmente, tiene la opción de escoger entre un sin fin de nacionalidades a la persona para formar una pareja y/o una familia. La probabilidad de que escoja a otro cubano(a), a un español(a), a un argentino(a) o a un alemán(a), está determinada por varios factores y es interesante y quizás un tanto morboso investigar a quienes escogen los cubanos(as) para compartir su vida.
GENERACIÓNY: “El buen intelectual”, por Yoanis Sánchez
Perdido en la metáfora, el buen intelectual evita acercarse a la realidad por aquello de que lo universal hará más trascendente su obra que lo local. Esconde en algún pasaje simbólico de su guión teatral, en la parábola de un verso o en la figurita apenas visible de la esquina del lienzo, esa dosis de crítica que le permitirá después pavonearse de que él “nunca se calló”. Sabe muy bien de la censura, la simulación y el miedo que corroen su trabajo, pero responde airado a quién se lo recuerda. ¿Y qué quieres, que me vaya a trabajar a la construcción? le espetará a quien critique sus demasiadas concesiones.
POLIS: “El cochino”, por Fernando Mires (Sobre Chávez y la “deshumanización verbal del adversario”)
Escuchar y ver al Presidente Chávez insultando del modo más procaz al candidato opositor, y a su séquito aplaudiendo con homicida entusiasmo, son hechos que podrían dar cabida a la idea de que estamos frente a un fenómeno particular, entendible sólo a partir de coordenadas venezolanas. Pero no: el problema es más grave y no tiene que ver sólo con Venezuela
HABÁNAME: “Educación Formell”, por Wendy Guerra
Ha pasado por La Habana mi amigo de infancia, hermano de mis padres, el pintor cubano Leandro Soto.
Leandro vive entre Barbados, Miami y la India.
Hemos paseado por la ciudad, me cuenta que sus performance han sido muy bien recibidos por el público cienfueguero y en el Centro Wifredo Lam le han acogido como en casa. Regresará en primavera para presentar su obra más reciente con claros referentes hindúes en una exposición colateral a la próxima Bienal de La Habana. Caminamos por las plazas, almorzamos, cenamos con su esposa Grisel.
Leandro es ahora vegetariano, pero nada más parece haber cambiado, nuestra amistad sigue intacta. En el aire sí que late la ausencia de mi madre, el vacío de Elso, la partida de Irena, su nexo con Ana Mendieta; esa cruda distancia de muchos amigos que no se encuentran ya entre nosotros, por suerte apareció José Manuel Fors y remontamos la tarde con la certeza de que estamos vivos y siempre habrá una segunda oportunidad. Leandro me enseñó a reprogramar el futuro para que lo bueno fluya, concurra positivamente.
ELPAÍS: “La tiranía de la memoria”, por Rafael Rojas
¿Por qué un político como Fidel Castro, que gobernó durante medio siglo Cuba y que no siguió gobernándola sólo porque su salud se lo impidió, que tiene a su hermano menor al mando del país y que jamás es cuestionado en la opinión pública de la isla, dedica su retiro a justificar insistentemente su lugar en la historia? En los últimos seis años, Castro ha publicado cuatro libros de memorias y ha agenciado la publicación de alguna biografía favorable. ¿Cuál es la raíz de esa obsesiva administración de un legado político?
Hay algo significativo, por no decir sintomático, en el hecho de que este dictador haya iniciado su carrera política anunciando que la historia lo "absolvería" y que la termine enfrascado en alegatos personales sobre su comportamiento en el pasado. Si no fuera forzar demasiado el paralelo, podría observarse en Fidel Castro el gesto de Luis XVI en la Torre del Temple, narrado por Lamartine en la Historia de los girondinos (1847). El historiador francés destacaba que en su alegato justificativo, antes de ser condenado a muerte por traición a la patria, Luis XVI atribuyó toda la tragedia francesa a la "situación" y al "tiempo" que le tocó vivir.Los cuatro últimos libros de Fidel Castro —Biografía a dos voces (2006), una larga entrevista autobiográfica con Ignacio Ramonet, La ofensiva estratégica (2010), La victoria estratégica (2010) y el más reciente, Guerrillero del tiempo (2012),otra larga entrevista autobiográfica, en dos tomos y más de mil páginas, con la periodista cubana Katiushka Blanco— son narraciones que reiteran pasajes conocidos de la vida del político cubano: la infancia en Birán, los estudios en el jesuita Colegio de Belén, la turbulenta juventud universitaria, el Moncada, México, el Granma, la Sierra Maestra, la entrada en La Habana en enero del 59, Playa Girón, los atentados, los sabotajes y su larga "lucha contra el imperio", frase con la que se despachan de un plumazo los últimos 50 años de la historia de Cuba.
PENÚLTIMOSDÍAS: “¿Músicos o zombies?, por Ernesto Hernández Busto
¿Qué pasa con estos músicos cubanos, cuyas declaraciones son cada día más vergonzosas? ¿A qué “círculo de estudio” los han llevado para lavarles el cerebro y convertirlos en zombies, que ante el primer micrófono miamense se ponen a la defensiva y sueltan una sarta de tonterías? ¿Y qué pasa con nuestra tolerancia, que ya somos hasta incapaces de polemizar en serio, política y musicalmente, sobre este asunto? ¿Por qué alguien inteligente como Alfredo Triff, por ejemplo, defiende este bodrio musical hábilmente provisto de etiquetas absurdas?
Yo entiendo que Raúl Paz esté inconforme con el capitalismo que no le dio la oportunidad de triunfar en París, pero eso, evidentemente, no es culpa del capitalismo, sino del escaso talento de Paz, cuya “obra” es una suma de tópicos. A ver, Raulito, con baladitas cheas como esta, entonadas con vocecita ronca y lastimera, no se puede triunfar ni en el peor de los mercados abiertos. Es comprensible la necesidad de volver a la isla con pasaporte francés, pero no la de guataconearle a los “inteligentes funcionarios” de la embajada cubana en Francia con tal de seguir manteniendo un status privilegiado que le permite entrar y salir. Y cantar luego en el teatro que lleva nombre de un pistolero anticastrista (todo hay que decirlo).
Hay que ser honestos y decir que algunos de estos músicos vuelven porque quieren hacer ante un público cautivo la carrera que su talento (o falta de) le negó en el mundo “normal”.
ELPAÍS: “Los Cadillac siguen rodando en Cuba”, por Mauricio Vicent
Hace ya 50 años que John F. Kennedy decretó el embargo sobre el comercio con Cuba. Y aunque el “bloqueo yanqui”, según la terminología oficial cubana, sigue en pie, para comprobar su fracaso basta darse una vuelta por La Habana. Si uno aguarda el tiempo suficiente en la esquina de Obispo y Monserrate, donde abre sus puertas el abrevadero de Floridita, verá pasar un completo muestrario de coches anteriores a 1959, viejos Oldsmobile, Plymouth, Mercury, Chevrolet, Ford, Dodge, Cadillac y también algunas Harley-Davidson que en cualquier país del mundo estarían en el garaje de un coleccionista o en un museo, pero que aquí funcionan normalmente y forman parte de la vida y el espíritu de la ciudad. Desde luego, después de décadas de remiendos e inventos circulan renqueantes, aunque no más que la propia revolución.
Desde 1960 no entran piezas de repuesto para ninguno de estos sufridos vehículos, pero da lo mismo. Eso no ha impedido que constituyan parte importante del parque móvil de Cuba, ya que durante casi medio siglo fueron los únicos coches con posibilidad de traspaso entre particulares; los Lada y Moskvitch de la era soviética eran asignados por méritos revolucionarios y sus dueños no podían revenderlos. Pero esa es otra historia, como la del ingenio cubano para sortear todo tipo de dificultades.
CAFÉFUERTE: “Retos olímpicos de Cuba: una carga muy pesada”, por Raúl Arce
El derrotero está marcado: los atletas cubanos deberán salvar difíciles obstáculos y soportar pesadas cargas antes de competir, durante el verano, en los Juegos Olímpicos Londres 2012.
Este sábado, el vallista Dayron Robles se enfrentará al chino Liu Xiang en Birmingham, Gran Bretaña, un duelo que reavivará la pugna deportiva entre ambos deportistas, marcada por la final del Campeonato Mundial del pasado año. En 2011 Robles entró primero a la meta, pero fue descalificado más tarde por agarrar una mano de su rival.
Pero el cubano, campeón olímpico y recordista mundial de los 110 metros con obstáculos, declaró recientemente a los periodistas afincados en La Habana que en su entrenamiento se enfrenta a una limitación de recursos. Hace dos semanas, y por primera vez en muchos años sin la compañía de su entrenador, Robles quedó segundo en los 60 metros con vallas en la reunión de Dusseldorf, Alemania, por diferencia de dos centésimas ante el estadounidense Kevin Craddock (7.53).
ELPAÍS: “Poseído por Changó, amo del trueno”, por Manuel Vicent
El color rojo es un atributo de Changó, el orisha del trueno y de la virilidad. En la religión sincrética de la santería equivale a la santa Bárbara cristiana, que imbuye a sus neófitos arrojo, fortaleza y resistencia. No sería extraño que Hugo Chávez, en uno de sus viajes a Cuba, después de que un babalao le echara los caracoles y le limpiara con coco, hubiera sacrificado a Changó un animal de cuatro patas para ponerse bajo su protección. De hecho, la camisa roja adoptada como uniforme civil por Chávez para su revolución bolivariana obedece a la fuerza irracional, convulsa de este orisha más que al color rojo de la bandera del marxismo leninismo.
Hubo un tiempo en que ser venezolano era sinónimo de ser millonario. Bastaba con decir que tenías un tío en Caracas para que la gente te mirara con respeto, pero en Venezuela la absoluta riqueza de Epulón convivía con la extrema miseria del pobre Lázaro y ambas flotaban sobre un mismo mar inagotable de petróleo. La parábola bíblica del rico Epulón y el pobre Lázaro es la explicación más fiel de la economía neoliberal de la Escuela de Chicago. En la mesa donde comía el rico Epulón con sus amigos había toda clase de manjares y, arrodillado a sus pies, el pobre Lázaro esperaba que cayeran algunas migajas con que matar el hambre. La economía neoliberal está dirigida a que el banquete de Epulón sea cada vez más copioso, de modo que la comida rebose los manteles y finalmente se derrame por el suelo donde espera una legión de desarrapados esta bendición de Chicago. Cuando el señor ya está ahíto, empezará a comer el criado. Así debe ser. Así está escrito.
Hugo Chávez, como todos los caudillos populistas, soñó que un día el pobre Lázaro se rebelaría y, lleno de cólera divina, se levantaría en armas.
DEMOCRACYDIGEST: “Does Brazil’s Rousseff care about Cuban democracy?”
Some Cuban democrats thought that President Dilma Roussef’s experience of detention and torture under Brazil’s military dictatorship might make her feel a moral obligation to raise human rights with the Communist authorities and maybe even meet with some dissidents.
Apparently not.
“Brazil is unlikely to emerge as a public champion of human rights or democracy,” says a contributor to this interesting exchange in the InterAmerican Dialogue‘s Latin America Advisor:
Q: Brazilian President Dilma Rousseff last week paid a two-day visit to Cuba (right). Although trade was the main agenda item, the trip also raised questions about the extent to which Brazil wants to see democratic change in the communist nation. Rousseff told reporters that it isn’t Brazil’s place to judge Cuba’s human rights record, adding that while Brazil granted a visa to dissident Cuban blogger Yoani Sánchez, it was for Cuba to decide whether to let her go. (Sánchez said last Friday that Cuba denied her an exit permit.) How much influence does Brazil wield in the debate over democracy and human rights in Cuba? How important is Brazil’s support to Cuba’s economy? Has Brazil’s stance toward Cuba changed since the administration of Rousseff’s predecessor, Luiz Inácio Lula da Silva?
A: Peter Hakim, member of the Advisor board and president emeritus of the Inter-American Dialogue: “We learned three things from Brazilian President Rousseff’s visit to Cuba. First, under her leadership, Brazil is unlikely to emerge as a public champion of human rights or democracy. Whatever her personal inclination, any dramatic shift of Brazilian foreign policy is constrained by the country’s economic interests and longstanding political commitments, as well as its particular approach to international affairs. … Second, her government has shown greater flexibility and sensitivity to issues of democracy and human rights than its predecessor. Under President Lula da Silva, Brazil repeatedly voted against U.N. efforts to denounce rights violations or take action to stop them. …. Unlike Lula, she has never belittled dissidents by calling them common criminals or comparing them with avid soccer fans. ….Third, many people, including Sánchez, are convinced that Brazil, by using its growing influence to advance an agenda of democracy and human rights, could make a difference in the behavior of governments in such places as Cuba, Venezuela and Iran. I am not sure I agree, but I would still urge Brazil to make the effort.”
PENULTIMOSDIAS: “Playas del pueblo, pueblo con dueño”, por Henry Constantin
En Cuba, contrariamente a lo que pudiera pensarse, hasta las playas son lugares donde el cubano que vive aquí puede sufrir. Pregúntenles a los habitantes de la camagüeyana playa de Santa Lucía. A ellos, la gente del gobierno les dijo hace poco que de allí tenían que irse. Y todavía hay quien fantasea con los cambios de algodón de nuestro auto-electo gobierno. Alguna prensa cerró el año poniendo fe en la lentitud, cuando la lentitud es la misma prueba de que no se desea cambiar lo esencial. Pero cuando más hundido en la ensoñación está un cubano, el vozarrón del capataz recuerda que mover la superficie y dejar tranquilo el fondo, desde los tiempos de España, es inútil. Que el capataz, por más que se cuelgue un traje y lea discursos, nos sigue mirando con ojos de capataz.
Eso lo están comprendiendo los cientos de habitantes de la playa Santa Lucía. Casa por casa, indiferentes funcionarios les avisan que sus vidas allí deben terminar: un plan de desarrollo turístico, consultado con cualquiera menos con la gente del lugar, va a plantarse sobre las ruinas buldoceadas de sus viviendas. Lo irónico es que ya hay hoteles en otras áreas de la playa menos vistosas que el arenal de Residencial, y ni siquiera se llenan en el periodo alto del turismo extranjero.
CAFÉFUERTE: “Fidel Castro se siente vigilado”
Fidel Castro está muy preocupado con los sofisticados satélites que desde las alturas registran los movimientos y las comunicaciones en el planeta.
“No se puede ya tomar el sol en los techos \[azoteas] de las casas porque los americanos -y los franceses también- lo retratan todo”, manifestó Castro en una reunión con intelectuales en La Habana. “Realmente lo retratan todo… Ya no hay nada, no hay ciudadano del mundo que pueda librarse de esto”.
Atentado a la privacidad
Las declaraciones del anciano líder fueron divulgadas el martes -en transmisión diferida- en el programa televisivo Mesa Redonda. Durante esta semana el espacio de dos horas ha estado dedicado a presentar versiones editadas del encuentro de nueve horas sostenido por Castro con más de un centenar de intelectuales de 22 países, quienes asisten a la XXI Feria Internacional del Libro de La Habana.
ELNUEVOHERALD: “Viajes de ida y vuelta”, por Jorge Ferrer
Un colega regresa de Cuba y me cuenta anécdota jugosa. Acudió a fiesta en casa donde asaban puerco. Al fondo, en el patio, varios invitados se afanaban en torno a la caja china donde la carne comenzaba a dorarse. Una animada discusión dividía a los improvisados cocineros. Mi colega se acercó, a medias generoso, a medias intrigado, a ver en qué podía ayudar. Muy pronto descubrió que poco podía aportar viniendo de Barcelona.
En torno al animal que se asaba en una casa de Marianao, la discusión la protagonizaban dos espadachines. Uno empuñaba botella de mojo comprado en Winn-Dixie; el otro se defendía con botellín de la marca Badia adquirido, aseguraba, en “el Publix ese latino de Hialeah”. Y dirimían, en La Habana, las virtudes de cada uno de esos jugos venidos del Norte para sazonar la carne del pinareño puerquito que yacía, crucificado y sordo, a un palmo del carbón.
HAVANATIMES: “Un yate a la deriva”, por Fernando Ravsberg
¿Confiaría Ud. en un médico que le diagnostique un gravísimo cáncer y a renglón seguido le diga que además tiene acné, recetándole únicamente y con urgencia mascarillas faciales para eliminar esos desagradables de granos en el rostro?
Esa es la sensación que despierta el artículo de Granma sobre la crisis del trasporte, donde se menciona una sola vez la falta de piezas de repuesto, dedicando el resto del texto a la limpieza del bus, los grafitis en las paredes y el volumen de la música ambiental.
Como siempre las críticas se las lleva el ciudadano de a pie, los que trabajan en la empresa de autobuses y los usuarios.
Ni una sola mención directa a los funcionarios que no garantizan los repuestos a tiempo, provocando una escasez artificial.
A nadie se le ocurriría cuestionar la prohibición de fumar en los buses pero ese no es el problema esencial y cuando uno lee el Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) espera que los temas sean tratados con una mayor profundidad.
Es verdad que los dirigentes del transporte se niegan a dar entrevistas, yo mismo llevo meses tratando de conversar con ellos y veo como me dan largas evitando un encuentro donde calculan que habrá preguntas difíciles de responder.
LUNESDEPOSTREVOLUCIÓN: “Una visita a la realidad”, por Orlando Luis Pardo Lazo
Nunca se sabe qué es peor. La debacle de un hospital en ruinas, como la mayoría de Ciudad de La Habana o quizás de todo el país, o la precisión no menos mortífera de una sala de terapia de lujo, uno de esos hangares de ciencia-ficción que salen en las películas del Primer Mundo y que, de pronto, un Día del Amor cualquiera tú también te lo topas, pero en un rincón de El Vedado.
29 y E, aproximadamente.
Oncología y Radiobiología, dice en el fachada con una tipografía escalofriante. En el lobby, una obra de arte monstruosa de modernidad está dedicada a la "esperanza". Es obvio que entramos en un terreno donde el materialismo y Dios comparten la misma patria isotrópica (como isótopos radiactivos).
Traté de entrar y salir con anteojeras. Sin reparar en detalles. Sin humanizar los rostros de los que vienen en silla de ruedas hacia mí. Sin oír los quejidos de la cama de al lado. Sin entender la lengua materna que dice en pleno pasillo la edad de ese muchacho (el maxilar minado) o de aquella adolescente calva (la sangre licuada).
Saludé a mis familiares como si hubiese regresado de un largo exilio. Miré afuera por los cristales velados. Juro que no supe decir cuál era aquella ciudad, mucho menos en cuál fecha estábamos. La noche tan bella y yo sin ganas de darme cuenta que aún respiraba. Yo venía no del extranjero, sino de entre los muertos. Muertos por ahora sin diagnóstico de cáncer, como mi prima del campo, pero igual ya listos para ir soltando pedazos de operación en operación. Pedazos de memoria cortados de gratis. Mareo. No sentir absolutamente nada de nada. Irreconocer los rostros avejentados de otros primos menores que yo. Horror. Cuando despierte, tendré de pronto como cien años.