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 Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

ELPAÍS: “No saber”, por Rosa Montero (Sobre Wilman Villar)

Llevo semanas queriendo escribir un artículo juguetón y liviano sobre el sexo (suena promisorio, ¿no?), pero no consigo hacerlo porque la realidad siempre acaba imponiendo un peso negro sobre esa ligereza. O sea, suceden cosas terribles que claman por ser dichas, o al menos yo lo siento así. En esta ocasión se trata de la muerte del disidente cubano Wilman Villar tras 56 días en huelga de hambre. Opositor pacífico a la dictadura cubana, estaba condenado a cuatro años de cárcel por "desacato a la autoridad", una pamema legal que la tiranía utiliza contra los disidentes. Guapo y terriblemente joven (31 años), Wilman tenía dos niñas pequeñitas. A su viuda ni siquiera le permitieron ver el cadáver. Esa dictadura atroz, podrida y tambaleante, morirá matando.
Pero lo que más me angustia es que no sabíamos nada de Wilman hasta que lanzó el definitivo, supremo y ensordecedor grito de su propia muerte. Y, sin embargo, había sido condenado en una farsa de juicio a cuatro años y llevaba casi dos meses en huelga de hambre. Atormenta pensar cuantísimas personas puede haber ahora mismo en el mundo luchando heroicamente contra el abuso y el poder criminal, arriesgando su libertad y su vida sin que nadie lo sepa, eficazmente silenciadas por sus verdugos. Qué soledad. Por eso son tan útiles los apadrinamientos de Reporteros Sin Fronteras (ahora soy madrina de dos periodistas africanas, Yirgalem Fisseha, de Eritrea, y Agnés Nkusi, de Ruanda, encarceladas en condiciones terribles). Ojalá cada uno de nosotros pudiera apadrinar a una víctima anónima mundial, y denunciar su caso, y mencionar su nombre.

 

POLIS: “¿Cómo pasar del comunismo al capitalismo sin soltar el poder?, por Fernando Mires

“Parece un museo pre-histórico”- pensé mientras pasaba el plumero sobre libros del los sesenta y setenta agolpados en la parte alta de mi biblioteca. Me interesó hojear el más amarillento: “La transición del capitalismo al socialismo” (Mandel, Sweezy, Bettelheim) 

Hoy, en cambio, debería escribirse libros sobre “la transición del comunismo al capitalismo”- me dije sin asomo de ironía. Pero no conozco ninguno, lo que de veras es un despropósito si uno piensa no en la ex-URSS o China, sino en la pobre Cuba, la que me hizo pasar, hace un par de días, un duro ejercicio de tortura intelectual.

 

ESTADODESATS: “La cruel receta del escarmiento”, por Antonio G. Rodiles

La nota informativa del periódico Granma deja entrever la razón por la que dejaron morir a Wilman Villar Mendoza. El poder en Cuba, encarnado en Fidel y Raúl Castro, ha aplicado una vez más su vieja fórmula: el escarmiento.

 

CRUZARLASALAMBRADAS: “Accidentes”, por Luis Felipe Rojas

No son tan accidentales ni tan inevitables Así dice un spot de la televisión nacional en Cuba. Una lindura que se permite jugar entre la advertencia y las cifras de accidentes. Así, de un tiempo acá, lo que han dado en llamar accidentes no pasan de puras patrañas acogidas en una legalidad que pende de un hilo. Varios opositores han sufrido vejaciones, golpizas y malas tratos de todo tipo. Sin embargo el pretexto de las llamadas autoridades es que ‘somos negligentes provocadores y andamos siempre buscando camorra’.

 

GENERACIÓNY: “Delincuentes comunes”, por Yoani Sánchez

Hace un par de años, mi amigo Eugenio Leal decidió sacar un reporte de sus antecedentes penales, trámite indispensable para solicitar ciertos empleos. Confiado, fue a buscar la hoja donde diría que no había sido juzgado por delito alguno, pero en su lugar se encontró una desagradable sorpresa: aparecía como perpetrador de un “robo con fuerza” en el poblado donde había nacido, aunque jamás se había llevado ni la luz roja de un semáforo. Eugenio protestó, porque sabía que aquello no era un error burocrático ni una simple casualidad. Su accionar disidente ya lo había hecho víctima de mítines de repudio, arrestos, amenazas y ahora le traía además una mancha en el historial penal. Había pasado a ser un opositor con un pasado de “delincuente común”, lo cual le resulta muy útil a la policía política para desacreditar.

 

ELPAÍS: “Morir por Cuba. El fallecimiento por huelga de hambre de un disidente confirma el enrocamiento del régimen”, Editorial

La muerte de Wilman Villar Mendoza tras 50 días de huelga de hambre muestra que hay disidentes cubanos dispuestos a resistir hasta el límite ante la iniquidad, pero también que el régimen castrista es incapaz de hacer concesión alguna que pueda interpretarse como debilidad. Resiste enrocado en un presente que se va eternizando, precisamente porque no tiene futuro alguno. Quien sí lo tenía y podía albergar la esperanza de llegar a vivir otra Cuba, en libertad, era Mendoza, de 31 años, padre de dos niñas. Pero sus carceleros han preferido dejarle morir.

 

ENRISCO: “Superándose a sí mismos”, por Enrisco

Era esperado que el gobierno cubano dijera de Wilman Villar -siguiendo una tradición celosamente conservada- que era un delincuente común. Lo realmente meritorio de esta declaración oficial es que afirme que ni siquiera estaba en huelga de hambre...

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “Las venas abiertas de Eduardo Galeano”, por Rafael Gumucio

En Chile los jóvenes luchan hoy por una educación gratuita y de calidad para todos. Se trata de un tema de mínima justicia en uno de los países más desiguales del planeta. Un país donde los libros, gravados con impuestos especiales, son un lujo impensable y la cultura es una incestuosa secta de parientes y capillas generalmente estériles. Un país en que un alcalde se da el lujo de homenajear con fondos municipales a un torturador y asesino condenado a 400 años de cárcel.
Sin la menos ambigüedad, me siento comprometido en la lucha por una educación gratuita y de calidad para los chilenos. Sólo figuras como Eduardo Galeano frenan a veces mi ímpetu. Hijo de una sociedad, la uruguaya, que ha logrado hace décadas esta educación gratuita, ciudadano de un país donde los libros no son una ruina y donde la cultura es casi inevitable, Galeano representa los peligros de la gratuidad de la cultura. La figura del que usa los libros para deformarlos, del que le habla a esa peligrosa turba que lee lo que no comprende y no sabe —por culpa del exceso de universidad— admitir que no sabe. Porque esa ideología seduce no desde la ignorancia completa, sino desde la semi cultura, desde los malos libros donde siempre hay culpables que te exculpan, donde abundan hasta el mareo convicciones para convencer a cualquiera de cualquier cosa.

 

NEOCLUBPRESS: “Juan Carlos Recio, son de altura en los desprendimientos” (Entrevista, por Armando Añel)

El poeta cubano Juan Carlos Recio estuvo en Miami, comenzando en diciembre y terminando en enero, y casi todos los principales animadores de la movida literaria en la ciudad pudieron disfrutar de cerca su personalidad contagiosa. El poeta es como su poesía, lo menos rígido que imaginarse pueda. Nada que ver con su apellido: Derrama en cada frase, en cada aproximación, flexibilidad, atrevimiento y tolerancia.
Nacido en Santa Clara en 1968, Recio reside en Nueva York desde el año 2000. Ha publicado los poemarios La pasión del ignorante, El buscaluz colgado (premio Ciudad de Santa Clara en 1990) y Sentado en el aire. Tras volar de regreso a la llamada “capital del mundo”, tuvo la gentileza de responder las preguntas de Neo Club Press:
Armando Añel. Tu poesía no suele dejar indiferente a nadie. Hay una tendencia a lo iconoclasta en ella. ¿La calificarías de provocadora?
Juan Carlos Recio. Me provoca provocar y tiene que ver con mi naturaleza. No es un estado divorciado de quien soy, es una dualidad que viene de vivir y retroalimentarme, de cómo me veo, quién creo ser y de la vida de otros. Algo que asumo. Como una vez dije, todas las historias que de mí se cuentan son inventadas, y sin casualidad me pertenecen. Ahora, puede que tenga razón mi amigo Edelmis Anoceto cuando refiere que esa es una parte de la realidad como cualquier otra, que es puro lenguaje imaginativo, combinaciones verbales muy específicas e irrepetibles puestas en función de un fin.  Yo no lo contradigo, pero también lo veo como la frontera donde se mezclan lo imaginativo y lo existencial, y que va desde lo reflexivo hasta lo que desnuda como acto premeditado de indagar.

 

GENERACIÓNY: “Demasiado tarde”, por Yoani Sánchez

Justo hoy estaba yo dándole vueltas en la cabeza a un texto después de ver cierto documental sobre ruinas recientes. Bajo el título de “Unfinished spaces”, aparecían recogidos varios testimonios de arquitectos y alumnos que participaron en la edificación del Instituto Superior de Arte (ISA). Todos narraban la belleza original del proyecto, lo novedoso de su estructura y los deseos de hacer coincidir en él tanto la forma como la creación. Pero también hablaron del abandono de la construcción de algunas de sus facultades, que nunca llegaron a terminarse. De manera que estaba yo pensando en columnas, ladrillos y techos cubiertos de maleza cuando me llamaron para contarme de un derrumbe en Centro Habana. En las calles Infanta y Salud, un edificio de tres plantas no soportó más y se vino abajo en la noche del martes 17 de enero.
Enseguida recordé la cantidad de veces que había transitado por esa cuadra apurando el paso ante el mal estado de los balcones y de las paredes. Evoqué todos aquellos momentos en que me pregunté cómo era posible que siguiera habitado aquel lugar tan al borde del colapso. Para los habitantes de ese edificio, llegó demasiado tarde la rebaja de materiales de construcción decretada sólo hace unas pocas semanas. Los daños estructurales que sufría el inmueble ya no tenían remedio, porque eran el resultado de la indolencia estatal y las décadas de falta de pintura, cemento y otros recursos materiales para reparar. El quejido que se sintió antes de ceder el piso y desplomarse los muros forma parte también del estertor arquitectónico de una barriada con casas hermosas. pero en estado terminal.
Hasta ahora, los medios oficiales han reportado tres fallecidos y seis heridos en el derrumbe de la calle Infanta. Personas que vivieron los últimos años de su vida mirando hacia arriba y calculando el tiempo que le quedaba a las vigas del techo, temiendo lo que finalmente sucedió. ¿Cuántos otros hay en esta capital que pueden correr mañana la misma suerte?

 

THEWALLSTREEJOURNAL: “No Détente in U.S.-Cuba Relations”, por Nicholas Casey (Inglés)

More than two years after a U.S. government contractor was thrown in jail by Cuba's Communist government, his plight is helping to ensure Washington's relationship with Havana stays frozen in Cold War ice.
Alan Gross, 62 years old, was arrested in December 2009 after Cuban officials discovered he was setting up Internet equipment without government permission—a crime in Cuba—as part of a pro-democracy program run by the U.S. Agency for International Development. In March 2011, a Cuban court sentenced him to 15 years.
The case has stymied plans by the Obama administration to improve relations between the two countries and seems likely to be used as political football in a U.S. election year.
Sen. Dick Durbin's office said Wednesday that the Illinois Democrat had made an unannounced trip to Havana where he "pressed the Cuban government to release" Mr. Gross—a rare visit by such a high-ranking American official.Republican lawmakers in South Florida plan to use the case to call for more sanctions on the island, saying President Barack Obama's outreach, which has included steps like allowing more postal service and remittances to flow to the island, was a mistake and should be rolled back.

 

PASSPORT: “How to visit Cuba: First, find your passport”, por Uri Friedman (Inglés)

The Washington Post reminds us this week that beginning on March 21, Island Travel & Tours will be operating direct charter flights from Baltimore's BWI Airport to Havana as part of the Obama administration's liberalization of travel to Cuba, which has been subject to a U.S. economic embargo for half a century (you can also take charter flights to the island from Miami, Los Angeles, New York, and a host of other U.S. cities). The president's efforts to increase "people-to-people" contact between the two countries represents a return to Clinton-era policies, after President Bush's tighter restrictions in 2003 caused the number of annual U.S. visitors to Cuba to drop precipitously from more than 200,000 to less than 50,000 in the space of a year.
Depending on which category you fall into, you may or may not need specific written permission from the Treasury Department to travel to Cuba. But the restrictions don't end once you've made it to the island. Travelers can spend no more than $179 per day on travel expenses that don't involve informational materials or activities for which they received a license to enter the country. They also can't purchase "services unrelated to travel or a licensed activity" -- which includes non-emergency medical services and, presumably, most souvenirs. What's more, U.S. credit cards don't work in Cuba because of the embargo. Taken as a whole, these restrictions often translate into itineraries stuffed with U.S. government-sanctioned activities around Havana and other locations such as Cienfuegos in the south.

 

ELPAÍS: “Fraga y libertad: una pasión tardía”, por Antonio Elorza

Manuel Fraga fue el prototipo de una personalidad autoritaria. Cuando el relato de su vida destaca la sucesión de posiciones políticas en apariencia contradictorias, desde su lealtad al franquismo y a Franco, que nunca desmentirá, a su implicación sincera en el proceso de incorporación de la derecha a la democracia, es necesario tener en cuenta que siempre hubo un hilo rojo explicativo de su conducta: una adhesión sin reservas al orden establecido, del cual derivaba la autoridad legítima, frente a cualquier tipo de subversión, la de la oposición democrática hasta 1976 o la del 23-F. Firme en sus lealtades, Fraga fue un hombre siempre seguro de sí mismo, escasamente dispuesto a admitir que alguien frente a él pudiera tener la razón. Su adscripción a los principios de autoridad y jerarquía era manifiesta en todos los órdenes de la vida, no solo en la política, sino también, para quienes fuimos sus alumnos, en la universitaria, y por los datos disponibles, sin que ello afectara al sentimiento, en la familiar. De ahí el gran acierto de Aznar al poner en sus manos una carta de dimisión al ser nombrado al frente del PP: nada podía ser más grato a Fraga que tal reconocimiento pleno de su auctoritas.
Esa vocación dominadora no era secreto alguno para quienes siguieron sus cursos en Políticas y Económicas, en vísperas de su ascenso en 1962, cuando ya los estudiantes le montaban escenas jocosas sobre su ambición, presentando en el Paso del Ecuador a una señora Friega y Barre sobre la cual “no hay secreto, no hay misterio, va buscando un Ministerio”. Su ya notoria puntualidad tenía el coste de ser llamado “el abominable hombre de las nueve”, hora en que cerraba la puerta al llegar a clase, incluso al estudiante que llegara a sus espaldas. (Aquí había algo de trampa, porque la clase acababa a las diez menos cuarto, pero no para tarea oficial alguna, sino para acudir a un gimnasio en la calle Casado del Alisal). Pero por encima de eso era respetado. Sus clases eran milimétricamente precisas, apoyadas en torres de fichas, con su texto pronunciado con la mirada puesta a la intersección de la pared frontal y el techo. En mi tiempo, chicos y chicas separadas. Su libro de referencia, La crisis del Estado, como admirador de Carl Schmitt, resultaba indigesto, pero las clases eran muy informativas. Cumplía a fondo con su tarea docente.

 

CAFÉFUERTE: “Cuba: teléfonos celulares y llamadas costosas”, por Emilio Morales

El monopolio cubano de las telecomunicaciones, ETECSA, cerró el 2011 con más 1.2 millones de abonados de telefonía celular, según datos oficiales.
En apenas tres años de apertura de las telecomunicaciones, la telefonía celular alcanzó a la telefonía fija del país al mostrar un elevado crecimiento del 471 porciento con relación a 2007, marcando una dinámica vertiginosa. No hay que olvidar que el salario promedio de la población cubana es de 18 pesos convertibles (CUC), inferior a los 20 CUC mensuales que se requieren para mantener activa una línea celular en la isla.
Sin embargo, el trasfondo que muestra este fenómeno es mucho más profundo que la realidad: la tecnología está cambiando a la sociedad cubana y ésta a su vez da señales de adaptación a los cambios.
Al mismo tiempo, refleja que la diáspora cubana es el soporte financiero principal de esa transformación. De repente, los servicios de telefonía celular que estaban vedados para la mayoría de los usuarios nacionales hasta hace tres años, han pasado a ser hoy la principal entrada de dinero del consorcio estatal ETECSA.

 

ELPEQUEÑOHERMANO: “Benedicto en su laberinto”, por Ernesto Morales

A la ya hirviente caldera que aguardaba a Benedicto XVI en la Isla tropical que visitará en marzo próximo acaba de sumársele otro ingrediente definitivo: una muerte demasiado posible. Lamentablemente probable.
Si complejo era pisar un suelo mexicano donde, según cifras oficiales, 47 mil 515 personas han perdido la vida desde que en 2006 Felipe Calderón le declarara la guerra al narcotráfico, al menos el Papa tenía una realidad como asueto: se trata de una democracia. Y en las democracias, lo mismo se puede rezar por las víctimas, que llamar a la paz, que criticar al presidente de turno. Sin mayores complicaciones.
Otro gallo canta cuando la visita papal llega a tierras de dictadores. Ahí el mundo afina los oídos, alista los ojos, husmea, cuestiona, y observa el santo proceder con interés de feria. Y Su Santidad sabe que aquello que diga o deje de decir será urgentemente utilizado por los dictadores, o por los detractores de estos.
A la convulsa realidad de un país donde centenares de prisioneros políticos claman justicia desde las cárceles, donde mujeres son apaleadas sin escrúpulos por fuerzas policiales vestidas de uniforme o de civil; donde demasiadas muertes controversiales han acontecido en un par de años (Zapata, Juan Wilfredo, Laura), se le suma ahora lo que podría ser un heraldo negro de su visita, demasiado escandaloso para ser obviado por el Vaticano: el santiaguero Wilmar Villar Mendoza, a punto de morir en este segundo.