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LETRASLIBRES: “Cartas a Toutouche, de Alejo Carpentier: un comentario”, por Roberto González Echevarría

“Hay golpes tan duros en la vida”, dijo César Vallejo. El suceso que traumatizó a Alejo Carpentier hasta su muerte fue la desaparición inopinada del padre cuando el futuro novelista contaba con diecisiete años. Georges Carpentier le dejó a Alejo tres dilatadas tribulaciones: la penuria, el acento francés y la madre. La súbita pobreza, luego de una niñez acomodada, hizo de Carpentier un hombre obsesionado por la estabilidad económica por el resto de sus días, algo que ya se transparenta en estas cartas. La porfiada “r” gutural lo torturó sin cesar, especialmente si pensamos que Carpentier hizo radio en Caracas, y luego pronunció muchísimas conferencias públicas cuando alcanzó la fama. En una de las Cartas a Toutouche  dice sentirse cómodo hablando francés en París porque “no tengo la obsesión de mi acento” (p. 46). La madre fue una carga para Alejo a partir del abandono del padre: tuvo que dejar sus estudios para mantenerse y mantenerla, se desvela por ella desde París y le envía dinero, y la apoya hasta su muerte, aparentemente ocurrida en 1964.
Todo esto se hace patente en esta colección de cartas que Carpentier le escribió a su madre luego de su partida a París en 1928, motivada en parte por la agitación política de Cuba, debida a la dictadura de Gerardo Machado. Carpentier se vio envuelto en algunas de las protestas y escapó a París como resultado, pero también por su ambición de abrirse paso en la capital francesa como escritor. Aunque aburrido y carente de grandes revelaciones, Cartas a Toutouche  es un libro que aclara dos áreas oscuras de la vida de Carpentier: su actividad política temprana y la relación con el padre. Hay, además, atisbos dispersos de interés sobre su personalidad y aspiraciones artísticas y económicas.

 

INFOLATAM: “Brasil, los inmigrantes y el precio del desarrollo”, por Carlos Malamud

Brasil está creciendo rápidamente y ya es la sexta potencia económica mundial. Como todo en la vida tiene un precio, el crecimiento económico y el desarrollo también. Brasil ya no será el país que fue y deberá adaptarse a nuevos cambios, tanto en el modo de relacionarse con su entorno y el resto del mundo, como en lo que pasa puertas adentro de sus fronteras. La subida del PIB en los últimos años ha convertido a la sociedad brasileña en un codiciado destino para numerosas personas. Si antes emigraban los brasileños, ahora son ellos los que reciben inmigrantes (como a fines del siglo XIX y comienzos del XX).
La inmigración, por su impacto en la opinión pública y las tensiones sociales que produce, permite evaluar la forma en que las autoridades brasileñas afrontan los nuevos problemas. Ahora oscilan entre la llegada de miles de trabajadores haitianos (un porcentaje pequeño en proporción a su caudal demográfico) y la necesidad de importar mano de obra cualificada para sostener su crecimiento.
Las respuestas gubernamentales recuerdan a las vistas en otras partes con problemas semejantes, aunque el discurso remite al otrora país subdesarrollado que pugna por encontrar su lugar. Tras regularizar a 2.400 haitianos indocumentados y cerrar el grifo a 100 visados laborales mensuales, se dice que la política oficial no es de cierre de fronteras: “Brasil no tiene esa postura, ni la de hacer deportaciones masivas. No cerramos nada, sólo estamos regularizando la entrada de estas personas”.

 

ABCDELASEMANA: “La guerra contra el Euro”, por Elizabeth Burgos

Si antaño “la diplomacia era la guerra por otros medios”, en la actualidad la guerra por otros medios es monetaria y uno de sus blancos parece haber sido el euro.
Los acontecimientos y las modificaciones institucionales que suscita cada día la crisis económica de la eurozona y por ende afecta a la Unión Europea, y la avalancha de opiniones que estos hechos inspiran, hace difícil, o prácticamente imposible, opinar sobre las amenazas que se ciernen sobre el euro, o hacerse una idea objetiva acerca del difícil momento que atraviesa Europa en su conjunto y en cada país en particular.
Economistas, especialistas y académicos opinan, llenando las páginas de los medios que rigen la opinión pública mundial.  Unos motivados por sus orientaciones políticas: liberales a ultranza que se identifican con la corriente que achaca sin matices la culpa de la crisis económica al Estado de Bienestar inspirado en la doctrina de la Social Democracia, a la cual adhirieron tras la Segunda Guerra Mundial los Estados europeos.  Otros, que por el contrario, abogan  por una economía bajo mayor control del Estado, postura compartida hoy, tanto por sectores de la Social Democracia, como por la derecha.  Y el sector de la extrema izquierda, tan radical como la liberal a ultranza, que aboga por un control total de la economía por el Estado, al punto de complementarse ambas en su radicalismo.

 

CUADERNODECUBA: “La Habana como talón de resistencia”, por Alejandro Armengol

Tras más de cincuenta años de proceso revolucionario, la capital cubana representa la más tenaz resistencia a una transformación que, por otra parte, ha vivido todo el país.
La Habana permanece como una referencia a una época desaparecida para siempre y al mismo tiempo es el centro político de las decisiones futuras.
A la vez que han resultado inútiles los intentos ―iniciados tras el primero de enero de 1959― de humillarla, reducir su valor como centro cultural y político. En vano durante un tiempo se trató de disminuir su importancia, aunque tampoco puede señalarse un avance urbano, que permita hablar hoy de una Habana distinta ―en cuanto a grandes edificios, centros culturales y conjuntos arquitectónicos de singular importancia― a la que existía cuando las tropas campesinas entraron a la ciudad, dispuestas a convertir al sitio en sus cuarteles de invierno o de verano, campamento de descanso y entrenamiento guerrillero, cantera desde la cual estudiantes, soldados y profesionales revolucionarios saldrían para llevar los ideales fidelistas al resto de la nación y el mundo.

 

ELPAÍS: “Bajo la alfombra persa”, por Yoani Sánchez

En un primer momento nos embargó el desconcierto y después comenzaron a emerger, por todos lados, las preguntas sobre la visita de Mahmud Ahmadineyad a Latinoamérica. Hasta el día de hoy aún no nos han llegado las certezas. Porque ese fue -sin dudas- un viaje inusual, apenas anunciado y realizado en una coyuntura internacional turbulenta en la que cualquier gesto toma connotaciones desproporcionadas, impredecibles.
Tras de sí, el líder persa nos dejó la estela de un conflicto de difícil pronóstico como el que se gesta entre Irán y varias potencias occidentales. Su estancia en La Habana nos conectó con un peligro que a pesar de mostrarse cada noche en los noticiarios, era percibido como a 1.000 millas de distancia de nuestra enmarañada cotidianidad. Con su llegada obligó al Gobierno cubano a tomar partido en público, a apurar -frente a las cámaras- la elección de un bando.

 

LIBROSDELCREPÚSCULO: “La comunidad sin enemigos”, por Rafael Rojas

En este título de Liu Xiaobo, el Premio Nobel de Literatura chino, reseñado por Simon Leys en The New York Review of Books, se condensa la diferenciación todavía vigente entre un régimen totalitario y otro democrático. En las democracias no hay enemigos, que deben ser excluidos o aniquilados en la vida pública, sino opositores y adversarios que debaten y compiten respetuosamente por el poder.
Las democracias son comunidades sin enemigos, lo que no quiere decir, por supuesto, que algunos gobiernos democráticos no traten a otros gobiernos del mundo e, incluso, a sectores importantes de su población como enemigos. Cuando eso sucede, por ejemplo, por racismo o por imperialismo, como advertía Hannah Arendt, los enemigos aparecen bajo una categoría jurídica diferente a la del adversario o el opositor excluido o aniquilado como enemigo en los totalitarismos.

 

ELPAÍS: “Cuando Fraga daba miedo”, por Rosa Montero

Eran los tiempos en los que Fraga daba miedo. Hablo de los primeros años de la Transición, cuando don Manuel tenía un cuerpo de barrilete como de boxeador ajado, una cabeza pétrea semejante a un mojón de carretera secundaria y un temperamento mercurial y vesubiano, de erupción incontrolada pero inminente. Todavía cincuentón, su energía era tan legendaria como la peculiaridad de sus actitudes, y las anécdotas le perseguían como las moscas al buey. Cuando le entrevisté por primera vez, en junio de 1978, todavía se comentaban sus célebres frases (como lo de "la calle es mía") y sus arrebatos: por ejemplo, que en un mitin en Lugo, pocos meses antes, se había lanzado en persecución de 400 reventadores al grito de "¡a por ellos!". O que, siendo ministro, había arrancado un teléfono de la pared porque no dejaba de sonar. O lo peor para mí entonces: que, pocos días antes de nuestra cita, había echado a empellones a un periodista porque no le gustaron sus preguntas. Como es natural, todos estos datos me hicieron acudir a la entrevista bastante amedrentada.
Por eso, por el puro miedo, me preparé muy bien el comienzo de la charla, intentando encontrar algún truco que me permitiera desmontar esa bomba de relojería que el político gallego parecía llevar dentro de su amplísima frente. Y así, empecé diciendo que me habían contado dos cosas contradictorias sobre él ("todo hombre es contradictorio", tronó Fraga cargado de razón). La primera, que tenía un gran sentido del humor, una observación que le encantó: "Lo cultivo todo lo que puedo. Creo que uno de los grandes defectos nacionales es no tener sentido del humor". Pero también me habían dicho, añadí, que era un hombre violento que me podía echar a la segunda pregunta. Y ahí, claro, don Manuel tuvo que decir que no, que eso solo había ocurrido una vez y con un amigo suyo, que él no hacía esas cosas...

 

ELEXÉGETA: “Magali Alabau, José Triana y José Prats Sariol en La otra esquina de las palabras”, por Ena La Pitu Columbié

La otra esquina de las palabras ya está bendecida, esta noche tuvo una visita para contar en la historia al unir por primera vez a tres grandes de las letras contemporáneas: Magali Alabau, José Triana y José Prats Sariol. Prats, uno  de los críticos cubanos que más respeto merece por la imparcialidad de su juicio y la certeza en la palabra, presentó a los dramaturgos y poetas haciendo historia pasada, y regalándonos detalles desconocidos de sus amigos, pero también de él. Luego abrió Triana con su Poesía Completa (Aduana Vieja 2011) y le siguió Magali con un poema del libro Dos Mujeres (Betania 2011) Joaquín Gálvez se apuntó una noche única de leyenda.
Dos Mujeres que son muchas
Ena Columbié
Hay cierta religiosidad y respeto entre los poetas y amantes de la poesía cuando nombran, o tan solo citan a Ana Ajmátova (1889-1966) máxima figura femenina del Acmeísmo ruso. Hay mucha admiración por su limpieza y claridad en las palabras, y porque su poesía representa la soledad, el sacrificio y el sufrimiento que muy pocos poetas han podido franquear y plasmar. Cuando Magali Alabau escogió abrir su libro Dos mujeres (Betania 2011) con una cita de algunos versos de Ajmátova, Oirás el trueno y te acordarás de mí. /Pensarás: ella quería tormentas. /Los bordes del cielo serán de un intenso color rojo. /Y tu corazón, como entonces, arderá en llamas, estaba preparando al lector para la poesía a la que se enfrentan, y que irremediablemente los marcará para siempre. Sin más regodeos Magali comienza a contar su historia:
Las dos mujeres son la misma
pérfida cara de su exigente
yo envalentonada,
llenando de aire las orejas,
creciendo la pechuga en ese pecho
donde sale la otra, la huérfana que cae
entre las piedras que dejan cruzar hacia el peligro.
Una levanta el brazo en casi aquel un saludo conocido,
la otra, camina insegura hacia la guerra.

 

INFOLATAM: “La magra cosecha latinoamericana de Mahmoud Ahmadineyad”, por Carlos Malamud

Durante su paso por Cuba, el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad fue nominado “doctor honoris causa” en ciencias políticas por la Universidad de La Habana. Probablemente éste haya sido uno de los mayores logros de su rápida gira por cuatro países latinoamericanos: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador, marcada más por la contundencia de las declaraciones contra EEUU y el capitalismo que por los éxitos cosechados.
Para colmo de males, durante los cinco días que Ahmadineyad estuvo fuera de su país recibió algunas malas noticias, que pueden resumirse en dos. Por un lado, el asesinato en un atentado con bomba de un científico nuclear iraní, participante en el proyecto de dotar a su país del arma atómica. Por el otro, el anuncia de que Rusia estaba elevando su tono de voz en relación con la deriva que estaba tomando el desarrollo del programa nuclear, pese a seguir mostrando su oposición a las sanciones económicas, especialmente en el sector petrolero.
Si bien Ahmadineyad sólo oyó buenas palabras allí donde estuvo, también es verdad que no pudo ir más allá de donde gobiernan sus fieles amigos, o “hermanos” latinoamericanos, como gusta señalar Hugo Chávez. En algún momento previo a la gira se especuló con una posible visita a Perú o Guatemala, pero rápidamente desde las capitales de ambos países se terminó descartando un escenario más que problemático. Brasil, que había sido incluida en la gira anterior, en esta ocasión, ya con Dilma Rousseff en el gobierno, no fue incluido en el programa. La principal incógnita es por qué no visitó a Evo Morales en Bolivia.
El balance del viaje de Ahmadineyad puede hacerse desde una doble perspectiva. Por un lado, desde la de los intereses latinoamericanos y, por el otro, desde la de los iraníes. A los presidentes latinoamericanos visitados, la presencia de Ahmadineyad les sirvió para hacer gala de su resistencia frente a la presión de EEUU y la UE y mostrar, una vez más, su fuerte nacionalismo antiimperialista. Así hubo numerosas declaraciones, como la del gobierno ecuatoriano, de que nadie les iba a imponer la agenda ni decir lo que debían o no debían hacer.

 

DILETANTESINCAUSA: “¡Oh, Israel!”, por Roberto Madrigal

(Impresiones perceptuales de un viaje que realicé a Israel, gracias a la generosidad de mi hija, en estas navidades de 2011).
Primer indicio de que uno visita un país asediado. En la escala en Munich para alcanzar la terminal de El Al, hay que salirse brevemente del aeropuerto y hasta obtener visa de entrada en Alemania, pues la terminal de la aerolínea israelí está aparentemente separada de las demás y no dejan llegar los vehículos de transporte público del aeropuerto hasta allí. Hay que caminar más de un kilómetro y uno es entonces recibido por un jovial policía que enarbola un Uzi. Tras responder a preguntas de rutina, obtener el boleto de abordaje, pasar el equipaje por los rayos-X, esperar que abran el equipaje y lo revisen, pasar el cacheo individual y chequear nuevamente los documentos, todo en un espacio de menos de 10 metros cuadrados (pero en realidad hecho con más eficiencia y menos tensión que como lo hacen los ineptos TSA que abundan en nuestros aeropuertos), uno tiene que esperar un autobús que tras ser chequeado por un agente de la Mossad para asegurarse que no hay ninguna bomba, le conduce al avión que está en el medio de la pista. Luego, si uno es observador, se da cuenta de que el avión es escoltado por un vehículo blindado con una ametralladora en su compuerta superior, que llega hasta la pista de despegue.
Gatos. Tras aterrizar en el moderno Ben Gurión, tomamos un taxi que en menos de veinte minutos nos deja en la puerta de nuestro hotel, en el centro de Tel Aviv. La primera sorpresa es la gran cantidad de gatos que uno ve deambulando por toda la ciudad. Los gatos circulan por aceras, pasillos, plazas y hasta entran en restoranes y cines sin ser molestados. Nunca antes había visto yo una cantidad tan grande de gatos callejeros.

 

SINEVASIÓN: “Agradecimiento y ciber-invitación”, por Miriam Celaya

El pasado 10 de enero, en el sitio Havana Times (www.havanatimes.org) salió publicada una entrevista que me hiciera en mi casa, pocos días antes, la periodista Yusimí Rodríguez. Quiero dejar constancia pública de mi agradecimiento a Yusimí, no solo por haberme distinguido con su atención, sino por ofrecerme la oportunidad de aparecer en otros espacios alternativos, más allá de las habituales plataformas Desde Cuba y Voces Cubanas, las casas- webs que habito junto a otros blogueros independientes hace ya cuatro y tres años, respectivamente.

 

BLOGDEDAÍNACHAVIANO: “Ciencia Ficción en Cuba: número especial del fanzine 'Cuenta Regresiva'”, por Daína Chaviano

Acaba de llegarme, vía email, el segundo número del fanzine digital cubano Cuenta Regresiva, cuyo editor y coordinador principal es Leonardo Gala Echemendía, conocido dentro del fandom como Leo Galech y cuyo sitio (Blog de Bajavel) es uno de los escasos portales dedicados a la ciencia ficción en Cuba. Con recursos limitados, pero con el apoyo entusiasta de muchos escritores, colaboradores e ilustradores que viven dentro y fuera de la isla, Cuenta Regresiva es uno de los principales ezines que circulan dentro de Cuba, de email en email, donde escritores y artistas relacionados con la CF mantienen vivo el espíritu con el que nació ―y que siempre ha caracterizado― el género: la pasión de sus seguidores y cultores por explorar asuntos polémicos y el intercambio desinteresado de información.
El presente número está dedicado a la ciencia ficción en Cuba y contiene entrevistas, cuentos, artículos, reseñas y análisis sobre el desarrollo del género en la isla. De particular interés me pareció el estudio investigativo de Sheila Padrón titulado Historia del movimiento de divulgación del fantástico cubano, que culmina en los resultados de una encuesta (la primera que conozco al respecto) acerca de cómo son percibidos el género y los autores nacionales por parte del público cubano. También la Crónica del Evento Teórico “Espacio Abierto 2011″, de Gabriel Gil, que apareciera originalmente en  el número 4 de Korad (otro importante fanzine), resulta muy reveladora, pues ofrece una visión bastante completa de lo que es uno de esos eventos para quienes no los hemos vivido. Recomiendo asimismo el ensayo En busca de Estraven, de Yasmín Portales, un incisivo e inteligente análisis feminista sobre la homofobia, el conflicto entre los sexos y otros temas afines dentro de la CF cubana, algo que resulta un terreno poco explorado, aunque de una riqueza evidente, a juzgar por el texto que aquí se presenta. Estos y otros artículos dan una idea de los métodos creativos e ingeniosos con que los escritores y aficionados se las ingenian para hallar y compartir información en un medio donde esto sigue resultando difícil.

 

ARTEXPERIENCENEWYORK: “La pobreza idealizada”, por Ernesto Menéndez-Conde

Luego de la crisis de la segunda mitad de los años noventa, cuando la industria cinematográfica cubana parecía no poner una, el ICAIC vuelve a producir películas notables y competitivas. Basta reparar en algunos títulos: Suite Habana, El ojo del canario, Los dioses rotos, Afinidades y Habanastation. Todas estas son películas bastante logradas, hechas con limitados  recursos y que podrían insertarse dentro de lo que Julio García Espinosa denominó un “cine imperfecto”.  Al mismo tiempo se trata de una producción cinematográfica distinta a la del pasado. El nuevo milenio ha traído no sólo nuevas maneras de hacer filmes, más dinámicas y contemporáneas, sino también nuevas fórmulas narrativas y nuevas interpretaciones de los conflictos sociales.
Uno de los cambios que más me llama la atención es la representación de la figura del malo. Varias de estas películas se centran en el problema de las diferencias sociales en Cuba.  Los nuevos anti-héroes del cine cubano son  los privilegiados, tipificados por el delincuente, el jefe de la empresa y el consumista (en filmes como Los dioses rotos, Afinidades y Habanastation).
En el cine cubano no faltaron nunca los marginales, ni los funcionarios oportunistas ni tampoco los ricachones. Estos últimos eran los retrógrados representantes del pasado burgués.  Sergio, el intelectual aburguesado de Memorias del Subdesarrollo, crítico tanto de la naciente revolución como del capitalismo de los años cincuenta, pero lo suficientemente egoísta como para no comprometerse con los nuevos cambios sociales. O la pudiente familia de Los sobrevivientes, encerrada en una casona donde involucionan hacia relaciones de producción regresivas, hasta llegar a los estadios más primarios de la recolección y el canibalismo. Los funcionarios eran, por otra parte, retratados como personajes grises, ridículos y mezquinos, mientras los delincuentes eran vistos como víctimas, en cuyos conflictos encarnaban los males heredados del pasado republicano. En tal sentido, se confundían con aquéllos campesinos y obreros machistas, a quienes las propias transformaciones  revolucionarias los llevaban a la aceptación del nuevo proyecto social.

 

CAFÉFUERTE: “Sentencia judicial: Cuba conocía labor de Alan Gross desde el 2004”, por Wilfredo Cancio Isla

La inteligencia cubana conocía las labores del contratista estadounidense Alan P. Gross desde mediados del 2004, cuando viajó a La Habana con la misión de entregar una cámara de video y medicamentos a un líder masón que resultó ser agente de la Seguridad del Estado.
De acuerdo con la sentencia judicial del caso, el cardiólogo infantil José Manuel Collera Vento, ex vicepresidente de la Logia Masónica de Cuba, recibió de manos de Gross un paquete enviado por Marc Wachtenheim, director de un proyecto destinado a promover cambios democráticos en la isla con financiamiento del gobierno de Estados Unidos.
Hasta el 2010 Wachtenheim fungió como el director del fue el director del programa “Iniciativa para el desarrollo de Cuba” de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), que recibía fondos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

 

PENÚLTIMOSDÍAS: “Misión de la filosofía en la próxima Cuba: dos respuestas”, por Ernesto Hernández Busto

Decidí preguntar a un par de amigos filósofos, antiguos egresados de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana, qué creían de la “misión de la filosofía” en una Cuba futura. Es un tema del que no se habla mucho, pero creo que es importante reflexionar sobre cuál puede ser el sentido de la filosofía para los cubanos que hoy asisten, confundidos, a un proceso de derrumbe, donde las formas de utopía moral o política humanizadas (patria, revolución, socialismo, humanidad) se ven devaluadas por el ejercicio totalitario, y en su lugar comienzan a aparecer lagunas de despertar religioso, emergencia de cultos antes marginados y sucedáneos irracionales. Ahí tienen dos respuestas:
Alexis Jardines: Si hablamos de “misión de la filosofía” (expresión algo mesiánica, en mi opinión), el análisis se encausaría por la vía ilustrada. Este camino es peligroso porque tiende a ponderar el elemento ideológico-doctrinal, de lo cual está muy lejos la filosofía. Pero, si se trata de las posibilidades de llenar el vacío conceptual, semántico y axiológico dejado por el ruinoso proyecto revolucionario, la respuesta podría y debería ser otra.