«Los cubanos me lo han dado todo»
La española Pilar Zumel; un personaje central de la cultura cubana en Madrid.
La gente se pasaba allí las tardes; hacían sus descargas, componían, escribían, pintaban… músicos, pintores, escritores, actores, directores… Nunca olvidaré, por ejemplo, el día en que uno de mis artistas plásticos más admirados, Kcho, se tiró al suelo del Yemayá y me pintó dos cuadros maravillosos en el mismo piso, entre todo el público que allí estaba tomándose sus cervecitas tranquilamente. Surgió de forma espontánea, como si estuviera en el salón de su casa.
¿Y qué ocurría con la política? ¿Cómo se manejaban las distensiones ideológicas?
El Yemayá siempre estuvo por encima de la política. Aunque se reunieran personas que estuvieran políticamente en lados diferentes, eran todos de una generación que compartieron los mismos años en las mismas escuelas; unos se vinieron y otros se quedaron, pero por encima de todo, existía el amigo con el que se había compartido una novia, una amistad, una clase… Cuando se encontraban juntos, lo que había sobre todo eran lágrimas y abrazos. La política se guardaba para otros espacios.
¿Cómo se integra el público español a todo esto?
Pues, fíjate, de forma muy natural. Había de todo. Desde una gran cantidad de españoles que eran amantes de la cultura cubana o simplemente habían viajado a Cuba, que venían porque escuchaban que iban a encontrar una representación muy real de la cultura de la Isla, hasta el barrendero del barrio, o la asociación de gays y lesbianas —nuestros vecinos—, que encontraban en el Yemayá un ambiente de amor y cordialidad. Yemayá se abrió a todos. Aparecía gente de toda España. Había buena energía, y eso atrae siempre a todo tipo de personas.
Yemayá cierra en 2005, de forma imprevista…
Sí. Yemayá cierra por razones personales. Coincide con mi separación, y en el reparto pierdo el Yemayá. Mejor dicho, perdemos. Recuerdo a una persona del grupo Habana Abierta, llorando en la barra y diciendo: "¿qué vamos a hacer ahora?". Ahí fue cuando me di cuenta de verdad que el Yemayá ya era de todos.
Me imagino que no ha cesado su lucha por conservar este tipo de espacios…
Estuve después en diferentes lugares intentando hacer algo similar. Creo que ahora por fin lo he conseguido. Estoy trabajando en un nuevo local llamado De Palo pa' Rumba. Tengo un compromiso serio con las dueñas, y conmigo misma, de hacer lo que me gusta.
Me han traído como relaciones públicas y, de alguna manera, para seguir con el mismo proyecto. En De Palo pa' Rumba estoy aportando mi experiencia y todo mi pasado. El local tiene también su propio compromiso con la cultura cubana. No va a ser de moda para turistas, sino una puerta abierta para relacionar a todos los cubanos, que tengan un espacio propio donde compartir el arte, entre ellos y con todos los demás. Va a ser un espacio muy abierto, donde se trate de mezclar a gente que quiere vivir de una forma más personal la cultura cubana. Vamos a compartir. Esa es una frase muy cubana que se ha convertido en el lema del local. A "compartir" copas, pero también arte.
Háblame de proyectos concretos para este nuevo local…
De Palo pa' Rumba está ubicado en un lugar estratégico de la noche madrileña, muy cerca de la Puerta del Sol, casi en la zona de Huertas. Pretendemos mezclar en un mismo espacio las copas, la comida y la diversión, con la cultura. Es un proyecto más serio que el Yemayá.
Hay una continuidad en la programación musical, con todo tipo de actuaciones, desde bolero o trovadores, hasta punto guajiro. Se van a hacer presentaciones de libros, exposiciones de fotografía y pintura, muestras, proyecciones de cortos y vídeos, no sólo de cubanos sino también de españoles, pero siempre manteniendo Cuba como idea principal.
En la inauguración del bar me quedé sorprendida de ver a directores y escritores cubanos que ni yo misma tenía idea de que estaban de paso por Madrid. Y mucho menos que podían conocer un local tan nuevo como éste.
Cuando pasa por aquí un escritor, cantante o director cubano y luego regresa a Cuba, habla de estos lugares. Son ellos mismos los que sin intención publicitan el local. Ya es un lugar de referencia dentro y fuera de Cuba. Nosotros los tratamos como si estuvieran en su casa, y el resto viene solo.
¿Hay que dar las gracias a alguien?
A todos. Todos los protagonistas más actuales del panorama cultural cubano nos han apoyado en este proyecto y sé que lo seguirán haciendo con su presencia, desde Gema y Pavel o los chicos de Habana Abierta, hasta Pedro Luis Ferrer, Eliades Ochoa, Humberto Padrón, Chijona, Vladimir Cruz, María Isabel Díaz, Mirta Ibarra, Joel Angelino, Jorge Perugorría… Cada día tengo que añadir nuevos nombres.
Y a todos los que han aportado su entusiasmo. Los cubanos me lo han dado todo siempre. Yo les he dado todo mi cariño y ellos me lo han devuelto con creces. Para mí, Cuba es amor, es vida, es alegría y es cultura. Y De Palo pa' Rumba, una pequeña representación de todo eso.
*De Palo pa' Rumba está en la calle Barcelona 12. Metro Sol.
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