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Actualizado: 27/06/2022 11:58

Turismo

El Hotel Nacional cumple 80 años

Su libro de registro parece una lista de celebridades y personajes históricos: Winston Churchill, Jean-Paul Sartre, Ernest Hemingway y Gabriel García Márquez


Las alfombras se han descolorado y las habitaciones lucen opacas, pero el Hotel Nacional, que celebró el jueves sus 80 años, se exhibe con orgullo ante cualquier visitante como una dama que una vez fue joven y hermosa y que ahora refleja el pasar de los años.

En décadas pasadas el hotel albergó a estrellas de cine, turistas norteamericanos, políticos y mafiosos, entre otros huéspedes. Hoy, son turistas españoles y británicos en sandalias los que en su mayoría visitan el edificio amarillento en el famoso Malecón de La Habana.

La historia del hotel es en cierto modo un reflejo de la historia de Cuba.

“La fortaleza del hotel radica en su historia, en todo lo que se ha vivido aquí y en lo que seguimos viviendo”, dice el gerente general Antonio Martínez Rodríguez. “Sus grietas son como las arrugas de un viejito que vio pasar la vida entera”.

El hotel fue inaugurado en 1930. Tuvo que cerrar ante la crisis económica surgida cuando colapsó la Unión Soviética y fue reinaugurado como centro turístico para poder captar el codiciado capital extranjero.

El pasado ha dejado sus huellas. Ahí están, por ejemplo, las marcas que dejaron las balas disparadas durante una rebelión ocurrida en 1933, o la red de túneles y baterías antiaéreas cavadas en el jardín durante la Crisis de los Misiles.

Su libro de registro parece una lista de celebridades y personajes históricos: Winston Churchill, Jean-Paul Sartre, Ernest Hemingway y Gabriel García Márquez, junto con capos mafiosos como Lucky Luciano. Errol Flynn y Rita Hayworth se alojaron allí, como también lo hicieron Mickey Mantle y Fred Astaire.

Hoy en día, las visitas suelen ser de famosos como Steven Spielberg, Kate Moss, Javier Bardem y Sean Penn.

Durante la Crisis de los Misiles, el hotel de cinco estrellas tuvo un rol en el tenso enfrentamiento que llevó al mundo al borde de una guerra nuclear. A medida que la crisis se agravaba, soldados cubanos cavaron túneles bajo el jardín e instalaron baterías antiaéreas soviéticas.

Los planes para construir el hotel comenzaron a elaborarse en la década de 1920, bajo la presidencia de Gerardo Machado. Aunque el Gobierno cubano oficialmente financiaría la mayor parte de la inversión, que ascendía en ese entonces a $7 millones, el gerente Martínez dijo que gran parte de la iniciativa vino de la mafia, que gozaba de gran fortuna debido al contrabando de licor en la era de la Prohibición en Estados Unidos.

“Ese capital necesitaba ser invertido”, dice Martínez en “Las Revelaciones de una leyenda”, un libro lanzado el jueves sobre la historia del hotel. “El Hotel Nacional, en Cuba, es una elección estudiada y bien pensada”.

El Nacional fue diseñado y construido por empresas estadounidenses. Un total de 8,000 obreros tardaron 14 meses en armar la edificación, que combina estilos Art Deco, barroco, colonial español y criollo latinoamericano.

Promovido comercialmente como un paraíso tropical, el casino y el cabaret ofrecían un hedonismo desenfrenado para una clientela mayormente norteamericana, y la mafia se quedaba con las ganancias, dijo Martínez.

En diciembre de 1946, unos 500 mafiosos vinieron al hotel para una cumbre del crimen organizado dramatizada en El Padrino Parte 2. Durante el cónclave de seis días, los hampones se repartieron los sectores de casinos, drogas y prostitución en Cuba, dijo la historiadora semioficial del hotel y a veces guía turística, Estela Rivas. Los paseos que ella organiza incluyen una visita a la habitación, en el segundo piso, donde Lucky Luciano y Meyer Lansky sostuvieron su encuentro.

Los paseos de Rivas también incluyen el cabaret —donde sensuales bailarinas con colas de pluma y escasa vestimenta siguen maravillando a los turistas— y el Bar Churchill, donde el primer ministro británico descansaba en 1946 fumando sus puros marca Romeo y Julieta.

Pero el derroche y el glamor tuvieron un final repentino en 1959 cuando triunfó la revolución.

El hotel fue nacionalizado y de sus paredes colgaron carteles con eslóganes comunistas. Cientos de mujeres campesinas fueron llevadas allí para que aprendieran a leer y a bordar. Ingenieros soviéticos y parejas cubanas casadas poblaron sus habitaciones.

“Este hotel sirvió mucho durante muchos años y poco a poco se fue degradando a través de los años”, dijo Martínez. En 1990, el hotel cerró para una “una renovación completa”, agregó, y reabrió dos años más tarde.

Hoy en día, unos 86.000 turistas usan las 426 habitaciones del Nacional cada año, indicó Martínez. El precio de una habitación estándar es de 120 pesos convertibles (unos $129) la noche, por lo que suelen venir principalmente turistas de clase media de Europa, e incluso los estadounidenses que desafían el embargo.

“Es como compartir un poco de la historia con aquellos que estuvieron aquí antes”, expresó Pepa Gutiérrez Ortega, una turista española de Sevilla.

“Lo único que hay que hacer es mirar alrededor, y uno se da cuenta que vale la pena venir aquí”.

© cubaencuentro

1 Comentarios


1 by Elvira Torres (Usuario no autenticado) 02/01/2011 20:00

¿¿Alfombras descoloridas?? Una vieja dama. La verdad que no han visitado el lobby de este hotel.Con el afan de echarle a Cuba dicen inexactitudes.El hotel Nacional de Cuba Es como el Waldoff Astoria, una maravilla Art Decó. Un verdadero tesoro arquitectonico.

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