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Actualizado: 19/05/2024 23:18

Alan Gross

La familia de Gross apela al Papa para que interceda por el contratista estadounidense

“Teniendo en cuenta la importancia de la visita del Papa a Cuba y el punto en que nos encontramos en este proceso, sería de mucha ayuda que Benedicto XVI planteara el caso de Alan en sus conversaciones con el Gobierno cubano”, dijo Peter Kahn, abogado del contratista

La familia de Alan Gross, el contratista estadounidense encarcelado en Cuba, ha apelado al papa Benedicto XVI para que interceda por su liberación durante su visita a la Isla, según reporte publicado en The Jewish Daily Forward.

La nota informa que según Peter Kahn, abogado estadounidense del contratista, se trata de una oportunidad especial, pues “Teniendo en cuenta la importancia de la visita del Papa a Cuba y el punto en que nos encontramos en este proceso, sería de mucha ayuda que Benedicto XVI planteara el caso de Alan en sus conversaciones con el Gobierno cubano”.

Kahn declaró a JDF que los familiares de Gross han hecho esta solicitud al Papa por medio de varios interlocutores.

Por separado, la organización Federaciones Judías de América del Norte, que representa a 155 organizaciones y 400 comunidades judías, ha lanzado también una campaña instando al Papa a presentar el caso de Gross durante su visita a Cuba, que tendrá lugar del 26 al 28 de marzo.

Alan Gross, de 62 años, fue condenado en La Habana a 15 años de prisión por “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado”, por ingresar ilegalmente a la Isla equipos sofisticados de telecomunicaciones y entregarlos a la comunidad judía.

Fue arrestado en diciembre de 2009 y desde entonces sufre de varias dolencias.

Además una de sus hijas fue recientemente diagnosticada y tratada por cáncer de mama y su madre, de 89 años de edad, lucha contra un cáncer de pulmón inoperable.

El rabino Arthur Schneier, quien preside la Fundación Appeal of Conscience, una organización que defiende la libertad de religión, encabezó una delegación que viajó esta semana a la Isla para interceder por la liberación de Gross.

Las autoridades cubanas permitieron que Shneier visitara al contratista y lo preparara para la fiesta judía de Purim.

Schneier entregó a Gross un tallit (manto de oración), un tefilín (símbolo religioso), el Libro de Esther y hamantaschen (dulces que se toman tradicionalmente durante estas festividades).

“Hallé un hombre de fe, preocupado por su familia, esperanzado y seguro de que no ha sido abandonado”, dijo Schneier en una declaración.

© cubaencuentro

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