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Actualizado: 25/01/2022 14:16

Economía, Cuentapropistas

Oficina del Historiador de La Habana ofrece locales en alquiler a cuentapropistas

La entidad dirigida por Eusebio Leal ha alquilado de forma directa a particulares unos cinco locales en la Habana Vieja

La Oficina del Historiador de La Habana, que dirige Eusebio Leal, está arrendando locales a cuentapropistas en inmuebles en la Habana Vieja, como es el caso de restaurantes, una peluquería, un salón de masajes y un vivero especializado en bonsáis, reportó la AP.

La entidad ha comenzado a alquilar en forma directa en una de las áreas más cotizadas y donde los negocios privados pueden instalarse a largo plazo y tienen posibilidades reales de generar ganancias.

Hasta ahora, la mayoría de los restaurantes independientes funcionaban en las viviendas de sus dueños, lo que limitaba las posibilidades de conseguir una buena ubicación y forzaba a los dueños a sacrificar espacio en sus propias viviendas.

“Mira, nunca estuve de acuerdo en hacer un paladar en mi casa”, expresó Tomás Erasmo Hernández, dueño del paladar Mamá Inés, uno de los restaurantes que se ha beneficiado con esta posibilidad.

“¿Sabes por qué? Porque en mi casa se me altera el orden, no puedo estar con mi familia. Uno pierde la privacidad”, agregó Hernández.

Para la gente emprendedora de la Habana Vieja, esta es una oportunidad de entreverarse en el negocio del turismo, y representa un programa piloto que, de ser expandido, podría favorecer a los pequeños comerciantes.

“Esto es algo más que un elemento de vanguardia, es algo único”, comentó el economista Rafael Romeu, de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana con sede en Washington.

“Los locales de la Habana Vieja podrían resultar muy valiosos por el acceso que tienen al turismo”, señaló a la AP.

En renta unos cinco locales

La Oficina del Historiador está rentando con acuerdos de cinco a diez años, renovables de mutuo acuerdo, unos cinco locales. No se cobran los tres primeros meses, para darle al comerciante la oportunidad de poner en marcha su negocio.

Durante un año, los comerciantes pueden deducir de sus declaraciones de rentas lo que gasten en mejoras, según David Viciedo, economista que trabaja para la Oficina del Historiador.

“Les estamos dando espacio, no solo legal sino físico”, manifestó Viciedo. “Se decidió hacer estas cinco experiencias aun cuando todavía no están implementando (los alquileres de locales) en todo el país. Lo hacemos con cinco y después hacemos la propuesta al gobierno de extenderlo”, apuntó.

Hasta ahora no ha habido un proceso de licitación pública ni publicación de tasas de alquiler en esta fase piloto del programa. Los primeros cinco arrendatarios de la Habana Vieja son gente con fuertes lazos con la Oficina del Historiador y el gobierno.

El dueño de Mamá Inés fue chef de Fidel Castro y cocinó para visitantes ilustres como Gabriel García Márquez y Arnold Schwarzenegger. Además, fundó varios prominentes restaurantes del gobierno.

Hernández pagará 700 dólares mensuales, que es muy inferior a los 1.500 a 2.000 dólares que abonan otros gastrónomos para alquilar espacios en casas particulares en otros sectores de la ciudad.

Viciedo admite que la Oficina del Historiador seleccionó gente conocida, pero dijo que lo hizo porque durante la fase experimental quería gente que hubiera tenido éxito en su negocio.

“Pretendemos que el proceso no sea solo para personas conocidas. Luego tiene que ser mucho más participativo”, explicó el funcionario.

Los detalles sobre el proyecto de la Habana Vieja escasean y no mucha gente está al tanto del programa, que está en pañales, al punto de que ninguno de los arrendatarios de la Oficina del Historiador ha firmado un contrato todavía.

Viciedo dijo que los alquileres dependerán de la ubicación y el tipo de propiedad, e irían de 1 a 13 dólares por pie cuadrado (nueve centímetros cuadrados) por año.

“Mamá Inés” costará 6,60 dólares el pie cuadrado.

Joseph L. Scarpaci, director del departamento de mercadeo de la West Liberty University de West Virginia, dijo que los comerciantes podrían no estar haciendo un gran negocio si uno toma en cuenta los costos de las licencias, los impuestos, la escasez de recursos y la falta de capital inicial en un país donde el salario mensual promedio del gobierno es de 20 dólares.

“Estás exprimiendo a quienes menos pueden ser exprimidos”, sostuvo Scarpaci, director ejecutivo del Centro para el Estudio de la Cultura y la Economía Cubanas con sede en Blacksburg, Virginia.

Por su parte, Hernández confía en que su restaurante, con capacidad para 40 personas, en un local que ocupó en abril, luego de que la Oficina del Historiador terminó de restaurar el edificio, le permitirá cubrir el alquiler de 700 dólares mensuales cuando llegue la temporada turística.

Pagar esa suma “es una bobería en un lugar como este, el casco histórico”, afirmó, al tiempo que opinó que el gobierno debía hacer más por la iniciativa privada y dar acceso a las mercaderías a través de negocios “tipo Costco".

“Yo creo que el año que viene va a ser un año muy bueno si siguen incrementando (el proyecto) y si nos dan facilidades”, añadió.

En la Habana Vieja, además de los cinco locales que ya están funcionando, se están remodelando otros cuatro edificios para alquilar locales y decenas más podrían seguir el mismo camino, según Viciedo.

El primero en abrir fue un modesto Salón de Belleza, en el que los clientes pagan cinco dólares por lavado, corte y peinado. Luego vino el vivero, en el local de al lado, donde las violetas africanas se venden por 1,50 dólares y un bonsái adenium a 60.

“Estoy muy feliz hasta ahora”, comentó Alejandro González Aguiar, devoto del arte del bonsái. “La ventaja que tiene este lugar es la ubicación. Es muy transitado. Solo la ubicación se vende”, comentó.

© cubaencuentro

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