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Actualizado: 17/04/2024 23:20

Cine, Cine japonés, Arte 7

El arte de narrar

Wheel of Fortune and Fantasy es una joya que no debe caer en el olvido

Hay filmes que no tienen suerte y corren el riesgo de perderse entre los avatares de la distribución. En 1996, el director rumano Radu Mihaileanu, envió su guion de Train of Life al actor y director Roberto Benigni, ofreciéndole el papel estelar en la película, que trataba sobre un grupo de judíos que, para evadir a los nazis, deciden secuestrarse a sí mismos en un tren, para llegar a la Unión Soviética con la idea de seguir hacia Palestina. El filme tiene muchas partes en las cuales los “prisioneros” usan la fantasía para ajustarse a su realidad. Beningni rechazó el papel y se puso a escribir Life Is Beautiful, que tiene bastantes similitudes con el filme rumano.

Por razones de producción, el filme rumano no se terminó hasta 1998. Entretanto, Life is Beautiful salió en 1997 y ganó tres óscares. Aunque Train of Life ganó muchos premios internacionales, nunca logró la distribución y el reconocimiento que tuvo el filme de Benigni. No hubo ninguna acusación de plagio y Mihaileanu se limitó a comentar que él y Benigni habían hecho dos filmes diferentes sobre un tema similar.

En el caso de Wheel of Fortune and Fantasy, el excelente filme de Ryusuke Hamaguchi, este se comenzó a realizar en 2019, pero su producción se detuvo debido al Covid y Hamaguchi comenzó a trabajar en Drive My Car. Ambos filmes terminaron estrenándose en 2021, pero mientras Wheel of Fortune and Fantasy solamente se exhibió en festivales y a compradores, y no fue estrenada comercialmente hasta finales de julio, y en Dinamarca, Drive My Car logró gran difusión comercial y ganó el Oscar al Mejor Filme Internacional, mientras Wheel of Fortune and Fantasy se conformaba con el Oso de Plata de Berlín.

No me cabe duda de que Drive My Car es un filme extraordinario, para mí, el mejor que vi en 2021 y, si me preguntan, es un poco mejor que Wheel of Fortune and Fantasy, pero esta última es otra joya que no debe caer en el olvido. Ambos filmes cimentan la envergadura artística de Hamaguchi, como uno de los más grandes directores japoneses, al nivel de Yasujiro Ozu. Kenji Mizoguchi y Akira Kurosawa. Tres maestros de la narrativa cinematográfica.

Wheel of Fortune and Fantasy consta de tres cuentos. En el primero, titulado “Magia (o algo menos confiable)”, tras una sesión de fotos y modelaje, Meiko, la modelo, y su amiga Tsugumi, que trabaja en la producción, comparten un taxi y comienzan una conversación que va de lo casual a lo íntimo y en la cual Tsugumi le habla del hombre que acaba de conocer. Meiko se da cuenta de que está hablando de su exnovio, con quien había roto recientemente. Una vez que deja a Tsugumi, regresa en el taxi a la oficia de su novio y lo confronta y luego sigue toda una secuencia de hechos con diferentes posibilidades narrativas para su conclusión.

“La puerta bien abierta” se titula el segundo cuento, en el cual un estudiante de literatura que ha suspendido un curso importante y que se humilla ante el profesor para pedir una segunda oportunidad, que este, un individuo de reconocido talento y bastante arrogante, le niega, le pide a una “novia”, que lo seduzca para poder chantajearlo en venganza. El profesor, un novelista que ha ganado el premio literario más importante de Japón, se muestra inconmovible, pero una pequeña debilidad lo lleva a una situación que no controla. El joven chantajista es, en realidad, un ignorante pretencioso que quiere subir en la escala laboral con el menor de los esfuerzos.

El tercer cuento, titulado “De nuevo”, en un mundo en el cual debido a un virus que afectó a las computadoras, la gente decide usar de nuevo los servicios postales y medios tradicionales de comunicación, Natsuko va a una reunión de las graduadas de su bachillerato. Se da cuenta de que no tiene que ver con ninguna de ellas, ya que su objetivo era encontrarse con una vieja amiga que fue su romance juvenil, se va y la sigue buscando. Se cruza al azar con otra mujer que se le parece a su amiga y ésta la invita a su casa. Es una mujer casada, con una familia establecida que, tras descubrir la confusión de Natsuko, le propone un juego de roles en el cual ella va a hacer el papel de su amiga.

Resumido así, esto no parece mucho, pero lo importante es el discurso narrativo de Hamaguchi. Por lo general, no me gustan las películas con gran densidad de diálogos, pero es que en este caso (al igual que en Drive My Car), las conversaciones, en las cuales se van revelando los personajes, no serían nada sin la composición de los encuadres y la edición de las secuencias visuales que realiza Hamaguchi. Logra hacer puro cine, eso es, la combinación de diálogo e imagen de una manera perfecta para producir una narración que solamente puede tener lugar en una obra cinematográfica.

De una manera desenfadada, Hamaguchi presenta dilemas humanos como la envidia por el éxito, los celos, el rol de la imaginación en nuestras vidas, la resignación ante los meandros de las motivaciones emocionales y la necesidad de comunicación. Este es un filme que toca temas de gran importancia, pero con una visión cotidiana. No hay presunción y sin embargo hay una gran trascendencia.

Las actuaciones de Kotone Furukawa como Meiko, Katsuki Mori como Nao, la seductora y Fusako Urabe como Natsuko, son simplemente perfectas. Con tremenda economía de gestos ofrecen todos los diferentes matices dramáticos de los personajes.

La fotografía de Yukiko Lioka, en solamente su tercer largometraje al frente de la cinematografía, capta perfectamente los matices ambientales e introspectivos de personajes y lugares.

Hamaguchi, quien estudió cine bajo la tutela de Kiyoshi Kurosawa (quien no tiene ningún parentesco con Akira Kurosawa), comenzó con Happy Hour, un filme intimista muy interesante, pero que con poco más de cinco horas de duración, resulta difícil de digerir, ha desarrollado un estilo narrativo que, basado en la rutina diaria, logra una mezcla extraordinaria con la fantasía comedida y las reacciones emocionales, que se apropian de lo mejor del cine occidental sin dejar de ser profundamente japonés. Con Drive My Car y Wheel of Fortune and Fantasy demuestra ser un cineasta universal. Un narrador consumado a quien nada humano le es ajeno.

Wheel of Fortune and Fantasy (Japón, 2021). Guion y dirección: Ryusuke Hamaguchi. Dirección de fotografía: Yukiko Lioka. Con: Kotone Furukawa, Katsuki Mori y Fusako Urabe. Disponible en la plataforma digital Amazon Prime.

© cubaencuentro

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