Artes Plásticas
«Las culturas inventan su propio cliché»
Entrevista con Elio Rodríguez, a propósito de la exposición 'Arte, sátira... ¡Subversión!' y de los estereotipos sexuales del negro cubano • Ver galería.
Elio Rodríguez es uno de los artistas que dentro del panorama de las artes visuales producidas en Cuba durante las dos últimas décadas, se podría situar en esos espacios discursivos de resistencia que reivindican las voces de las denominadas "subjetividades laterales" —en palabras del crítico Rufo Caballero—, para enriquecer y complejizar los debates en torno a las identidades nacionales y del ser caribeño.
Múltiples críticos analiza en su obra las peculiaridades de una poética ubicada en un recodo entre el simulacro y la transgresión; en medio de un juego donde los estereotipos culturales y sociológicos se tornan mascaradas para cuestionar el discurso hegemónico y el poder fálico, que deambula entre tintes homoeróticos y afirmaciones raciales, y goza interpretando los registros coloquiales de lo popular.
En Arte, Sátira, Subversión. 5 visiones iberoamericanas, exposición recién inaugurada en la Casa de América de Madrid, Elio Rodríguez, junto a otros cuatro creadores iberoamericanos, aporta su particular visión del modo en que se registran los tonos de esa sinfonía babélica que encarna el trazado de lo identitario.
Desde la conciencia de la importancia del humor como estrategia de resistencia y mecanismo de subsistencia en espacios periféricos y de subalternidad, los comisarios de la muestra —Dennys Matos y Lorena Pérez— realizan un paneo por las maneras en que estos artistas incorporan la ironía y la sátira, como recursos de inversión dialógica de los poderes que regulan la realidad en sus entornos sociológicos. Aprovechamos esta ocasión para indagar con Rodríguez sobre algunas claves de su obra.
Desde finales de los ochenta, su obra ha tratado problemáticas o fenómenos de la sociedad cubana de hoy y del arte. Un ejemplo es el sentido corporativo y heterónimo de Macho Enterprise o El Macho. ¿Cómo y cuándo surge esta identidad —o entidad— y qué funciones le atribuye en su propuesta?
En 1991 hice una exposición personal a la que titulé El Macho, porque el hilo conductor era el sentido que el machismo le ha dado a la cultura cubana: de ahí se originaron obras como Encuentro de Dos Culturas, donde daba mi punto de vista sobre ese momento; o Consigna, donde a partir de la consabida frase "¡aquí lo que se sobran son huevos!", se llamaba la atención sobre el carácter que el machismo ha tenido en la política. Esta exposición, en principio, trataba de ver el papel que el machismo había tenido en las diferentes etapas o aspectos de la vida cubana: la historia, el matrimonio, la política, la vida diaria, etcétera.
Lo que sucedió fue que la gente empezó a preguntarme que si el Macho era yo, y entonces asumí este personaje, que me permite sacar al escenario, como los actores, partes de mí o de otras personas. Lo de la Macho Enterprise surgió después, cuando en los años noventa empezaron a proliferar en el ámbito económico cubano las empresas mixtas. Entonces cree esta empresa, que al final lo que pretende es unificar el discurso de mi obra, y hablar sobre el peso que el marketing, lo corporativo, tiene en la vida diaria. Es sólo una mentira más: un mundo que me he construido, donde pongo las reglas, donde soy la estrella, y donde, repito, todo es ilusión, mentira.
Una de sus preocupaciones resulta de la relectura irónica de los estereotipos sobre la representación del negro y su mitificación exótica en tanto objeto sexual. En su obra se suceden y superponen referencias que ubican la procedencia histórica de esas visiones. ¿Dónde ubica esas fuentes, motivos o textos que alimentan el mito de la alteridad del negro? ¿Posee referencias culturales que hayan contribuido al discurso de resistencia que emana de su obra?
Mira, en realidad mi obra trata sobre la identidad, los arquetipos, o visto de otra manera, sobre la mentira. Siempre he dicho que las culturas se inventan su propio cliché, para diferenciarse de las otras, para venderse, lo que pasa es que al final terminan creyéndose su propia mentira: ni los cubanos somos tan "calientes", ni los franceses son tan "románticos", ni los españoles se la pasan toreando y con castañuelas el santo día.
Desde el punto de vista artístico, está toda la imaginería que presenta al negro como un estereotipo. Generalmente para entender las cosas las simplificamos, las encasillamos en estereotipos y eso hace que la visión que tengamos sea muchas veces monofónica, cuando al final es siempre más interesante el home cinema, que te envía sonidos por diferentes vías, y provoca que te sorprendan los sonidos, la polifonía.
Para mí, cualquier fuente es válida, siempre que sirva para desarrollar mis objetivos. Desde las vitolas de tabaco, los carteles y toda la publicidad, el cine, los chistes de la calle, la música, toda imagen que trate de presentar una realidad, o cómo la gente construye esa realidad, es interesante.
Mi obra es el resultado del cuestionamiento constante sobre quiénes somos, cómo nos vemos, cómo nos ven. En su cuestionamiento está el definirnos y, a la vez, el desmontar nuestras propias mentiras sobre nuestra identidad; una puesta en escena al final. Este cuestionamiento no tiene que llevar una crítica negativa; es en principio sólo eso, un cuestionamiento, que puede incluso partir desde el reconocimiento o la adhesión a estos estereotipos. Me gusta jugar, el doble sentido, la apariencia de las cosas.
En series como Mulatísimas, Remakes o Las perlas de tu boca, El Macho dialoga satíricamente con los estereotipos que asocian la imagen del negro a lo marginal. Por otra parte, aunque en una posición secundaria, usted realiza una representación del sujeto femenino que plantea una dualidad de género, oscila entre la posición del dominado y un estatus de hegemonía. ¿Cómo articula ese otro femenino y qué espacios de reivindicación y resistencia comparte con El Macho? ¿Hay en la paridad dominador-dominado, conquistador-conquistado, una metáfora de la condición postcolonial cubana?
Como te decía, no creo en el machismo. Prefiero el galanteo a la dominación, lo subliminal a lo explícito. Me interesa desmontar estereotipos, clichés, y el de la Mujer es tan interesante como el del Macho, como el del Negrito y la Extranjera, el Cubano y el Turista, nuevos personajes del bufo caribeño. El juego del dominador-dominado, donde los papeles no están definidos, donde las funciones se trastocan, la mezcolanza, donde la sospecha es siempre algo latente.
En la serie Mulatísimas quise hacer un homenaje desde mi obra al arquetipo de la mujer tropical, de la mulata como símbolo del crisol de la identidad, del objeto de deseo, de lo exótico, jugando en este caso con la iconografía de las vitolas de tabaco, que en principio presentan una realidad "maquillada", iluminada. Estas obras están pensadas para presentarse como vallas publicitarias, usando la publicidad como expresión de una manipulación de una realidad, algo que vende una realidad que no existe.
Para la muestra de Casa de América he hecho una versión nueva, Cubanísimas, en lienzo, donde la protagonista en este caso es una española, en el mismo juego de las identidades.
Usted ha reconocido la matriz conceptual de sus propuestas y cómo ello condiciona lo formal. A la vez, ha reiterado la importancia del componente visual y morfológico y el énfasis en el despliegue de estrategias de seducción, incluso como artilugio de una trampa. ¿Qué recursos ha detectado como efectivos en el juego de la puesta en escena de un objeto ante la recepción? ¿Qué claves podría tener el público de 'Arte, sátira ¡Subversión!...' para acercarse a su obra?
Mi obra se construye como un conglomerado de contenidos superpuestos, no necesariamente se ven todos, o no todos los espectadores deben leer todos los contenidos. Me seduce más que la gente vaya descubriendo cosas poco a poco, generalmente hay referentes artísticos, culturales, personales y del ámbito en el que me muevo. Para mí la visualidad es muy importante, es la manera a través de la cual se hace empatía con el espectador, siempre busco una buena imagen, algo que el espectador recuerde después que salga de la sala.
El humor y el doble sentido son herramientas indispensables. Pienso que una buena manera de acercarse al espectador para crear una empatía es asumiendo los cánones sobre los cuales le es cómodo dialogar; por lo que se ve, el espectador para mí es clave, es el fin, yo sólo soy un productor de ilusiones.
En el sentido conceptual de las obras, siempre en mi caso es la idea la que propone una solución de técnica para concretarse: es por eso que en mi obra puedes encontrar etapas en las que la pintura ha sido fundamental, o la escultura, o el grabado, o la cerámica, todas, porque en ese momento la idea que me llevaba presuponía esa técnica para sí: la cerámica lleva implícito una "funcionalidad" y un decorativismo, así como una "inocencia", desde la cual proponer contenidos. Así pasa con la pintura, el vehículo por excelencia para proponer ilusiones, apariencias de cosas que pretenden ser… pero que sólo son eso: pinturas.
Desde el punto de vista de un creador, y posicionándose éticamente, ¿qué retos y problemáticas encuentra en la sociedad cubana que supongan un foco de interés para su discurso?
Creo que la sociedad cubana no cambia mucho, las problemáticas de antaño regresan (o quizás no se han ido nunca), ya de eso sacó partido Titón en su tiempo. Quizás algo que me llama la atención es la relación del cubano con el mundo, la manera cómo nos vemos y nuestra cultura, el asumir "verdades" que hemos aprendido con una convicción, sin previamente realizar alguna comprobación. Todo debe ser cuestionado. De ahí creo se produce el desarrollo, del cuestionamiento de las "verdades".
El cubano de a pie vive tan complicado, que no tiene tiempo para cuestionarse, ni a la realidad que lo rodea; tampoco tiene referencias, sólo sabe del Dorado lo que los Conquistadores le han contado. Tampoco ha sido educado para ello. En mi caso, me es afín esa publicidad que promueve una realidad que ha perdido todo el sentido, el juego de los jineteros: ellos hacen como que son atentos con el de afuera para timarlo, y el de afuera entra en el juego para pasar una experiencia "salvaje".
Ni los de adentro son tan inteligentes, ni los de afuera tan tontos, todo es un juego, sólo se necesitan los personajes prestos a enfrascarse en la partida. Algo que también es interesante de la sociedad cubana es la manera de decir las cosas: nunca es clara, siempre jugando con las palabras. Como la retórica es siempre muy aburrida, prefiero el doble sentido, el juego.
Lo referente a discursos de raza y roles sociales implicó un ámbito poético en la literatura y el arte cubanos de la pasada década, en tanto planteamientos de resistencia e identidad. ¿Qué protagonistas de esos discursos cree referencia obligada al repensar la realidad sociológica insular? ¿Qué intereses podría compartir su obra con los análisis de estos?
No creo ser un entendido en este tema. Como ya dije, mi fuente principal es la cotidianidad diaria, las experiencias. Siempre he dicho que no hay mejor fuente que la propia experiencia vital: soy negro, provengo de una familia humilde, de la Habana Vieja. Eso hace que los referentes sociales sobre la realidad cotidiana por momentos sean tan importantes para mí, como los referentes artísticos acerca de estos fenómenos.
Sólo hay que estar atento, ver las reacciones, los comentarios. He tenido la suerte de compartir amistad con artistas e intelectuales a los que estos tópicos les son importantes, y las conversaciones y reflexiones sobre el tema me han esclarecido al respecto: Ben Jones, un gran artista y amigo norteamericano, que fue quien me adentró en el reconocimiento y orgullo sobre quien soy; René Peña y Alexis Esquivel, artistas que desde distintos puntos de vista han compartido conmigo experiencias; Ariel Ribeaux, Pedro Pérez Sarduy, que desde su conocimiento me han educado intelectualmente.
Desde la visión de alguien que pasa un tiempo regular en España, ¿cómo afecta su obra esa condición foránea o las perspectivas que podría tener de sus habituales discursos, en caso de que ello influya?
Afecta de una manera muy fuerte, desde el idioma, aunque compartimos una lengua (¡eso de compartir una lengua me gusta!), los tiempos, las palabras, las frases son muy distintas, la cultura. Mi obra, de alguna manera siempre se ha influenciado de los espacios y las vivencias a las que me he enfrentado. Estados Unidos, Nueva York, sus costumbres: el golpe que resulta de un artista que por primera vez sale de Cuba, un lugar cerrado, que vive una ilusión, a esta ciudad tan descabellada, tan loca, tan genial.
España ha sido parecido, la relación de mi alter ego con la tradición y el arte español ya ha dado frutos: una serie de carteles de toros. La relación entre el negro marginal caribeño con la cultura del toro, entre el oprimido y el dominante, pero de cuyo encuentro pueden salir cambiados los papeles. De ahí ha salido otra serie de grabados en metal en admiración a Goya, Tauromaquias, donde el personaje del Macho se encuentra en un abanico de situaciones ante el otro, que puede ser un toro, o una torera, o él mismo.
También me ha influido la experiencia cotidiana. Mi esposa es una mujer blanca española, y el hecho de compartir mi vida con ella me ha hecho enfrentarme a situaciones que eran desconocidas para mí: en Cuba, de estar acostumbrado a que me vieran como un artista, he pasado a experimentar el hecho de que me vean como un negrito jinetero que depende de su "turista"; en España, como el "cubanito" que podría estar aprovechándose de la nacional.
Estos prejuicios, sufrirlos en carne propia, ver hasta dónde los clichés pueden afectar la manera de enfrentarse a una situación, han dado nuevas aristas e ideas a mi obra, me han hecho repensar de nuevo quién soy; es algo inevitable, porque uno cambia, evoluciona; es muy aburrido mantenerse en el mismo sitio, toda experiencia nutre y a la vez cambia, y en mi caso generalmente se ve en mi obra, que de manera subliminal tiene componentes autobiográficos.
© cubaencuentro
En esta sección
Sobre la narrativa de la escritora guadalupeña Maryse Condé
, Ciudad de México | 28/01/2022
Una novela juvenil confiscada por la Seguridad del Estado
, Ciudad de México | 16/04/2021
Realizó Francisco Céspedes un ayuno en solidaridad con huelguistas cubanos
, Ciudad de México | 01/04/2021
Gana escritor cubano radicado en México premio de novela en Colombia
, Ciudad de México | 01/02/2021