Del Amazonas al Caribe
'Se buscan cubanos para fabricar titulares': La Isla y la enfermedad de Castro vistas desde Brasil.
Poblar lo despoblado
Nunca antes del día en que algunos sectores de la prensa brasileña comprendieron que Fidel Castro podría morir en cualquier momento (¿qué se puede esperar de un mortal?), existió tanta curiosidad por los cubanos que viven en Brasil. Los medios de prensa han comenzado a talar un imaginario intachable poblado de escuelas, hospitales y hombres cultos, para ver, por entre las ramas del tupidísimo bosque de la revolución cubana, los arbustos que crecen a la sombra.
La visibilidad del cubano en Brasil ha sido nula; y ahora que Fidel Castro adolece, redes de televisión, programas de radio, revistas y periódicos salen a la caza y captura de algún nativo que confirme si es cierto que en la Isla nos aseamos con papel periódico.
Hasta el momento no he visto a nadie trascendiendo los medios de prensa interesado en reflexionar, ni en ayudar; sólo en crear polémica y mantener altos índices de público. El diario Folha de São Paulo, fuente de información privilegiada inclusive por sus propios competidores, ha presentado la opinión de varios cubanos como un debate en el que las partes se encuentran divididas. El cónsul cubano en São Paulo se muestra inconforme con que un coterráneo diga lo que piensa, en un país como Brasil donde, después de dos décadas de dictadura, si algo se considera absurdo es no decir lo que se piensa.
En estos momentos el imaginario de la prensa, de la izquierda brasileña y de la diplomacia cubana estaría en mejor estado de salud si al menos se permitieran considerar la idea de que los cubanos no tenemos que ser, contrario a lo que muchos piensan, un ejército de desertores escapados del cuartel.
En su lugar deberían, sin fanatismo mediante, observar críticamente los resultados económicos, políticos y sociales con un prisma materialista, si es que tanto interesa saber en voz de un cubano si en Cuba existe o no una dictadura, o qué tipo de dictadura, pues la realidad actual no permite orientarse a partir de arquetipos registrados ni en libros, ni en filosofías personales.
¿Cómo interpretar 47 años de "logros", si una gran parte de la población vive en condiciones difíciles de vivienda, de alimentación, de trabajo y de transporte; descontenta, sin contar con algunas otras libertades que brasileños y diplomáticos cubanos gozan casi por igual, distantes de las preocupaciones del pueblo, y al mismo tiempo disonantes con su discurso solidario?
¿Las fisuras que han inmerso a nuestro país en una economía esquelética no van a contemplarse? Su estructura es la más obvia de las aflicciones: no existe, murió justo antes de nacer. De padre norteamericano y madre soviética, se crió en el regazo de la discordia y ahora se mantiene, gracias a equipos de "vida artificial": chinos con oxígeno venezolano. No hay que sentir precisamente amor para desear una posible "eutanasia". Sólo que no somos doctores, ni dioses, simplemente la familia indeseada.
El encanto de vivir en tiendas de campaña
Desde Brasil, Cuba es David, pero también Hollywood, en especial para las personas que tienen afinidades con el sistema de gobierno cubano, los jóvenes que no vieron el Muro de Berlín y ganan becas a través del Partido de los Trabajadores (PT), los que viven en el mundo imaginario de los dril cien y los habanos, de hombres de bigotito en magníficos chevrolets. Por lo general, gente que mantiene sus despensas atestadas de comida y de mitos ideológicos, que olvidaron vivir con poco, o que nunca supieron cómo es.
Para los cubanos, sin embargo, creo que debería existir una legislación que nos negase la ciudadanía si primero no aprendemos a nadar, como si el gen aportado por la sangre indígena fuera el que codifica el sentimiento "querer viajar", el de la española "querer mejorar" y el de la africana, simplemente, "querer respirar".
Hasta donde sé, no hubo noticias de un brasileño que fabricó una balsa para irse del país. Aún así hay personas aquí que desde su yate de 800 caballos de fuerza baten contra un cubano en canoa. Somos vistos con un ambiguo des/prestigio, esencialmente político, cuando de hablar con el escudo o encima del escudo se trata.
¿A quién se le ocurre hoy en día salir del Amazonas para irse al Caribe de la revolución? Se le ocurre a la clase media que puede pagar los cursos de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, los cursos del ISA o de la Escuela Latinoamericana de Medicina; lo codician los turistas que a pesar de los precios no resisten la tentación de ir a la isla "de la era del vapor".
Ningún nordestino pobre, en cambio, necesita fabricar una balsa para buscar prosperidad, y aunque existen los Sin Tierra, la verdad es que tienen más tierra que la que avisó el afortunado Rodrigo de Triana cuando los españoles llegaron a las América, además de poseer un reconocido estatus gubernamental, donde no faltan recursos para atender diferentes asuntos, hasta complicados esquemas culturales con un amplio personal calificado. Pero, sobre todo, los brasileños prefieren vivir en Berlín, Londres, Amsterdam, Nueva York y Miami. En la actualidad les gusta estudiar en España, aprender inglés en Canadá, y "hacer La Sorbonne" continúa siendo "demais".
La "extraña" convulsión que están promoviendo los medios de prensa brasileños —que incluyen palabras al vuelo del propio presidente, cuando desde su origen simple dijo algo así como: "Nuestro querido compañero Fidel tiene los días contados", con la mejor de las intenciones, por supuesto (bueno, a Lula se le pueden perdonar muchas cosas)—, marca la carrera por la primicia asediando a más de un cubano en busca de un posible titular.
Si estuviéramos desocupados quizás nos dedicáramos a tal juego de la complicidad a tiempo completo para ver el extraining, no porque paguen, sino por la resistencia que hay que oponer para mantenerse fuera del camuflado de intereses, donde los altos los niveles de audiencia son razón más que suficiente no para cubrir la noticia, sino para hacerla. En estos momentos se la están vendiendo a otros países como Japón, donde un periódico ya intentó entrevistar a varios cubanos aquí en São Paulo, (con no sé que resultados), pues realmente el asunto muestra para nosotros su cara más delirante.
Nos gustaría pasar a la fase recuperativa haciendo a un lado el fuego cruzado entre prensa, partidarios y opositores de esta cultura de la interpretación de lo que es y será Cuba. Para los cubanos y para el resto del mundo, dijo Martí: "y el horror y vergüenza en que me tuvo el temor legítimo de que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas, ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien único de un nuevo amo disimulado, de la patria que la reclama y en ella se completa". Una vez más, gracias al maestro.
© cubaencuentro
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