Economía
¿El fin de 'la libreta'?
La política de racionamiento actual no garantiza la ayuda a los sectores más necesitados de la población.
Cerca del 70,0% de los cubanos nacieron con posterioridad a la implantación de la Libreta de Racionamiento —sencillamente conocida como "la libreta"— en marzo de 1962. Actualmente, en la prensa oficial se debate la conveniencia de liquidar el injusto método distributivo que sólo "garantiza aproximadamente la mitad del consumo de calorías per cápita de los cubanos y cubanas", según el propio gobierno en el Segundo Informe sobre Cumplimiento de las Metas del Milenio enviado a Naciones Unidas, en julio del 2005.
Habría que añadir que la proteína se garantiza en una proporción mucho menor, pues sus principales portadores se han reducido a niveles mínimos, con entregas mensuales de 230 gramos (1 onza = 28.75 gramos) de picadillo de carne mezclado con soya, 460 gramos de pescado con cabeza o 316 gramos sin cabeza, 460 gramos de pollo sin deshuesar, 10 huevos, algunos gramos de carne en conserva —salchichas o mortadela— en dependencia de las disponibilidades. A esto se agrega 1 litro de leche diario a los niños hasta cumplir 7 años de edad. Respecto a las grasas, la venta mensual está limitada a 230 gramos de aceite comestible por persona.
La mayoría de las personas consideran que aproximadamente el 50,0% de garantía de calorías declarado por el gobierno es mucho menor, considerando además que a partir del presente mes la papa y el chícharo dejan de ofertarse a través del racionamiento, para venderse en mercados regulados por el estado a precios considerablemente superiores.
Una política más justa
Como consecuencia, la libreta, cada vez más, no garantiza los alimentos a los sectores poblacionales necesitados, mientras subvenciona a personas que no precisan ayuda. Por ello, sería una política más justa establecer la solidaridad a quienes lo requieran y paulatinamente reducir las subvenciones, dejándola a determinados niveles para productos básicos como arroz, frijoles, leche, pan y quizás otros, como se hace en muchos países.
A los consumidores que urgen del apoyo de la sociedad podría entregárseles bonos, incrementar las pensiones y salarios, en particular los más bajos, y elevar los montos destinados a la asistencia social, todo en dependencia de las posibilidades reales de la economía, y siempre con el objetivo de que los necesitados de ayuda puedan abandonar la dependencia mediante el incremento de sus calificaciones para que estén mejor preparados, y sin paternalismo eleven sus ingresos y autoestima, convirtiéndose en personas autosuficientes.
La libreta, además de ser fuente de enormes cargas para la sociedad por las subvenciones, durante los pasados decenios ha representado mucho tiempo perdido a los ciudadanos, quienes sólo autorizados a comprar los productos racionados en la tienda asignada —donde en ocasiones han estado obligados a soportar estoicamente vejaciones y engaños—, deben esperar en colas, para que les anoten los artículos y les sean entregados a granel, en oportunidades sin mínimas condiciones higiénicas.
Por consecuencia, este esquema causa la pérdida colectiva de miles de millones de horas potencialmente utilizables en otros menesteres por la ciudadanía. Paralelamente, todo esto ha sido fuente de corrupción. El sistema de anotaciones en la Libreta, a diferencia de los mecanismos que existieron en otros países donde hubo racionamiento mediante bonos, es totalmente incontrolable. Por ese camino, al final de mes los sobrantes de las entregas totales para la venta, en un alto porcentaje, son desviados para la comercialización ilícita.
Burocracia y precios irregulados
A esto coadyuva la enorme diversidad de precios de un mismo producto en el mercado, así como su oferta en divisas. Por ejemplo, las 7 libras de arroz vendidas mensualmente por racionamiento, se venden 5 a 25 centavos cada una y 2 a 90 centavos c/u. Mientras el mismo Estado en venta libre cobra 3.50 pesos la libra. Otros precios aún más elevados existen para el arroz en el mercado negro, que oscila entre 4.50 y 5 pesos la libra, y en ocasiones de mayor escases, más caro. En las tiendas de venta en divisas, el precio del arroz, usualmente de mayor calidad, puede alcanzar el equivalente de 12 pesos. Esto se reproduce en prácticamente todos los productos, lo cual deja un amplio margen para la especulación, con sólo desviar las mercancías destinadas a distribuirse mediante el racionamiento hacia el mercado libre.
Asimismo, el sistema tiene un enorme aparato burocrático, organizado en las Oficinas Comerciales de Abastecimientos (OFICODAS) desde el nivel nacional hasta los barrios, con el objetivo de controlar la distribución de los productos racionados, aunque controla bastante poco y lo que promueve son innecesarias gestiones por parte de la población, con una consiguiente colosal pérdida de tiempo.
La liquidación de ese aparato podría representar significativos ahorros y redundar en el mejoramiento notable de los servicios y la productividad en el área comercial, sin soslayar que las decenas de miles de empleados que hoy trabajan en este absurdo sistema de racionamiento, pudieran destinar su esfuerzo laboral a tareas útiles y con seguridad humanamente más gratificantes.
La liquidación paulatina del racionamiento significaría un alivio a las difíciles condiciones de los cubanos y podría contribuir a la lucha contra los desequilibrios financieros y la dualidad monetaria. A su vez, debe quedar claro que el problema fundamental en Cuba no radica en la irracional distribución de los productos, sino en la ausencia de una oferta segura y de servicios de calidad, con precios acordes a los niveles de ingresos de la población: Estos objetivos son alcanzables únicamente mediante un incremento productivo gradual, eficiente y con altas tasas de productividad, a través de la transformación radical de un sistema socio-económico que en más de 50 años ha sido una barrera al desarrollo y la prosperidad nacional.
En conclusión, aunque son de gran importancia los cambios en la esfera de la distribución de los productos y los servicios, mucho más indispensables resultan las radicales transformaciones a realizar —sin prejuicios absurdos— en la esfera productiva, lamentablemente bastante demoradas.
© cubaencuentro
En esta sección
La Enmienda Platt ante la historia de Cuba: confrontando al antimperialismo doctrinario
, La Habana | 25/11/2022
Al tratar con el gobierno de Cuba, las mejores intenciones llevan a los peores resultados
, Miami | 10/10/2022
La larga historia de frustraciones al intentar ayudar a Cuba tras un ciclón
, Miami | 05/10/2022
9 Comentarios
9 by Pedro Benitez (Usuario no autenticado) 15/01/2010 8:00
Cierran las escuelas al campo porque no pueden sostenerlas, cierran los comedores obreros porque no pueden sostenerlos. Quitan la libreta porque les obliga la crisis y no se puede sostener! entonces que come la gente, de donde come la gente, cuanto come la gente?
8 by alan brito prieto (Usuario no autenticado) 22/11/2009 10:20
a quienes le quitan la libreta? a los ancianos a los retirados a los que entregaron su vida, sujuventud a una idea y a un hombre.... esa es la respuesta revolucionaria que al final de sus dias tendran? esa es la moraleja que deden de entender las nuevas generaciones....no se crean que porque hoy estan en el tintero, son jefes en sus centros de trabajos, tienen un estatus social que les permite sobresalir....nunca piensen que es eterno...el sistema se come a sus hijos...y a los que no se puede comer los saca de su alcance....los exilia. como muchos de los que aqui escribimos...ojala alguno de los que aun apoyan ese regimen nos lea y aunque no reaccione de inmediato, al menos lo sepa.
7 by Roberto Sifón (Usuario no autenticado) 19/11/2009 0:40
Li libreta no puede desaparecer ya que desaparecería la bodega, fuente de cientos y cientos de bochinches y corruptelas que es lo que hace que el país se alimente. Además, ¿qué se propone, vender esos alimentos a precios subvencionados? Entonces sería lo mismo pero en estéreo. Todos esos alimentos subvencionados "por la libre" desaparecerían de un día para otro comprado por especuladores, negocios, empresas estatales y hasta empresas extranjeras, y el pobre cubano sin recursos, el 70 por ciento, se comería un cable.
6 by Guanajo Relleno (Usuario no autenticado) 18/11/2009 15:40
En Cuba quitan libreta, ponen libreta, y náaa..; Si hay que ir a la plaza sin comer, allá vamos; Domingo rojo, cuenta conmigo; Brigadas de chivatientes, anótame ahí; Acto de repudio en casa de Vladimiro Roca, Voy a gritar más que nadie. Hago todo esto, hasta que me llegue mi pasaporte español o me den un viajecito como buen revolucionario, pero no se lo digan a nadie, para que no se enteren en mi núcleo del partido; Se van a enterar cuando le mande una postal desde la sagrada familia en Barcelona; pero por ahora "Viva Fidel" con libreta o sin libreta; Yo represento el 90% de los cubanos el otro 10% se va a cagar en mi madre, y se limpiarán el cul... con la libreta.
5 by otaegui, jose luis (Usuario no autenticado) 17/11/2009 16:40
en mi opinión es necesario fomentar y añadir más la subvención estatal a alos productos de primera necesidad; lo demás es pura teoría. Lo que se pretende es una justicia social basada en la igualdad matemñatica, el que tine más no debe recibir tanto como el que teine un poco menos. Es una sandez ya que determionar quien tiene tanto o tan poco,es ilusosorio. Todo el mundo necesita dela ayuda estatal y se acabó, Fomenten más la subvención y amplíen más la gama de productos y más la cantidad a distribuir. gracias. otaegui
4 by Bodeguita (Usuario no autenticado) 17/11/2009 8:20
Por que la senora de la foto tiene la sombrilla abierta si esta bajo techo? No hay aceite,pero si hay goteras,jejejeje
3 by J. Campos 17/11/2009 0:40
Todo esto que dice Espinosa Chepe es mucha verdad, pero la única solución económica factible a largo plazo en Cuba, pasa inevitablemente por el único concepto que el castrismo boicoteará a puro zarpazo y dentelladas: La impostergable legalización y legislación civil de la PROPIEDAD PRIVADA. Mientras tanto, todo se quedará en curitas y parches a corto plazo.
2 by El compañero Temístocles (Usuario no autenticado) 17/11/2009 0:40
La libreta puede desaparecer del todo, si igual ya ha ido desapareciendo paulatinamente y la mayor parte de las necesidades del ciudadano común se cubren por debajo del tapete, con mucho trapicheo y corrupción de por medio. De la misma manera, no creo que quitarla vaya a ser gran cosa tampoco en el plano económico del país, ni que por ello se vaya a estabilizar el mercado. Hace rato que el problema no radica en la exigua subvención, sino en la inoperancia del sistema.
1 by Juan Rodriguez (Usuario no autenticado) 16/11/2009 19:20
La abolicion de la libreta hace mas dependientes a los cubanos de la isla de las remesas de sus familiares que viven furera de Cuba. Aquellos cubanos que no tienen familiares en el exterior tienen que robar mas en las empresas estatales o en las mixtas con capital extranjero. Los que mas pasaran mas hambre son los ancianos que no tienen a nadie que le envie remesas y que su retiro del gobierno es menos de $0.50 CUC al dia despues de trabajar para la dictadura por decadas. Con este ejemplo en Cuba se muestra el resultado del populismo revolucionario y el fracaso del Socialismo de la esclavitud humana.