Artes Plásticas

«La vida y la libertad se abren paso»

Al habla con Rogelio López Marín (Gory), cuyos últimos trabajos se exhiben por estos días en la galería Panamerican Art Projects, en Miami.


Con una extensa trayectoria, desde su participación en la muestra colectiva Volumen Uno (1981), fundamental en la historia del arte cubano contemporáneo, Rogelio López Marín (Gory) habla sobre obra, el exilio y los motivos de su última exposición individual, Because of the City, que se exhibe hasta el próximo 10 de mayo en la galería Panamerican Art Projects, en Miami.

En general, la paisajística nos acostumbra a una visión pasiva que no puede despojarse del acento bucólico, independientemente de que sea una obra del artista más contemporáneo. Sin embargo, sus paisajes se apartan de esa línea "decorativa" para marcar una impronta donde se imponen la narrativa, la interacción del ser humano con su entorno, la sucesión de historias protagonizadas por ese paisaje y una relación donde está implícito también el conflicto interno. ¿Cómo describe ese fenómeno en su obra?

Haciendo un recuento mental sobre la paisajística en la plástica cubana, encontramos esa visión contemplativa, descriptiva, y en ciertos casos evocadora, a la que haces referencia. En otro recuento mental sobre mi propio trabajo, tanto pictórico como fotográfico, me di cuenta que el 95% de mi obra es paisajística. Creo que al haberse nutrido mi trabajo de obras como las de Magritte, Andrew Wyeth y Edward Hopper, entre otras, además de las referencias conceptuales y visuales a varios maestros de la fotografía, principalmente norteamericana, el resultado es una visión del paisaje donde éste es un personaje en sí mismo que transmite estados de ánimo, sensaciones, recuerdos. Es un paisaje con una vida interna en la que está la huella, el sentir y las experiencias de quien lo habitó antes de que yo lo detuviera en un disparo de mi cámara. Es protagonista y sujeto, en lugar de fondo o escenario.

Su obra reciente transita de lo que podría considerarse "la incursión del artista en la ciudad", al concepto que usted mismo, acertadamente, define como "la ciudad como artista", el cual, por cierto, es hilo conductor y definitorio de esta nueva serie. ¿Qué camino recorrió para llegar a esa conclusión?

Cuando salgo con mi cámara me gusta ser guiado por el entorno, que él mismo me dicte qué hacer, y a partir de ahí voy conceptualizando mi trabajo. En el caso de esta serie, el mismo día que llegué a Nueva York, viniendo del aeropuerto hacia Manhattan, al bajarme en la estación del Metro se reveló ante mí la nueva serie: tres espacios vacíos de donde habían arrancado viejos carteles de publicidad se habían convertido en tres cuadros de De Kooning y la estación en galería, todo por accidente y bajo mis referencias visuales a la obra de ese artista.

Ahí me di cuenta de que esta ciudad, mucho más aún que los paisajes que persigo, es un inmenso ser vivo, y además una creadora de imágenes que dictó una referencia visual y conceptual que muchos artistas contemporáneos plasmaron en su obra, como apropiación de una idea generada por esta gran artista que es la ciudad de Nueva York y su incesante cambio visual, gráfico.

Advierto que el color adquiere un papel definitorio y protagónico en sus composiciones en blanco y negro. ¿Qué criterio selectivo y de énfasis maneja para combinar con tanta precisión lo que se debe y lo que quiere resaltar en sus paisajes?

El uso de la tecnología digital en la fotografía me ha abierto muchos horizontes y posibilidades expresivas, superando todas mis expectativas sobre este medio y ofreciéndome definitivamente muchas más posibilidades que la fotografía hecha por los métodos tradicionales. Estas posibilidades contribuyen tanto en un sentido visual como conceptual y expresivo. La posibilidad de poder usar en una misma imagen el blanco y negro de la fotografía clásica, los tonos que durante muchos años manejé con las químicas sobre las impresiones en plata y toda la gama de colores con opciones de cambio y saturación como lo manejaba en mi pintura, me han permitido poner todos estos recursos visuales en función de lo que quiero decir a través de mis imágenes.

El manejo de los diferentes niveles visuales tiene una función expresiva con relación al tema. Es por eso que en esta serie el color está enfatizando la referencia visual a un determinado artista; y el blanco y negro y los tonos están ubicando esa referencia en un contexto que, al mismo tiempo, hace referencia a Nueva York como escenario de grandes fotógrafos que trabajaron allí, y a su obra.

Esta serie contiene varios homenajes a maestros contemporáneos, como De Chirico, Duchamp y Jasper Johns. Aunque estas alusiones siempre han estado implícitas en su obra (como Night and Day, donde hay claras referencias al juego de luces y sombras de El imperio de las luces, de Magritte), ¿qué le inspiró a realizar estas evocaciones explícitas? ¿Referencias del paisaje o de su memoria?

Pienso que los artistas que inventaron todo en el arte vivieron en cavernas y pintaron sobre las paredes de sus casas (estoy exagerando un poco, claro), pero de todos modos, con los siglos de referencias culturales que nos preceden, estoy convencido de que hace ya mucho tiempo que los artistas venimos haciendo comentarios sobre el arte y la cultura. Por supuesto, estos comentarios son como escalones que permiten un ascenso expresivo y cultural en los casos más auténticos y creativos.

Es por eso que siempre he estado consciente de que, con mi trabajo, no estoy descubriendo nada ni mostrando lo nunca visto. Simplemente, me propongo hacer un comentario lo más sincero y elocuente posible sobre la cultura de la que me he ido haciendo fanático a lo largo de mi vida. De ahí mis referencias a las canciones de los Beatles, a la pintura de Magritte, y en general, a todo lo que me parece edificante y conmovedor en el arte, desde la óptica de mis preferencias estéticas.

Hay un homenaje muy especial a Henry Darger, donde capta extraordinarios puntos de contacto con sus cuadros NL 59, y los colores de Angel with American Flag Wings, entre otros. ¿Qué mensajes le envían Darger y los demás representantes del outsider art?

De la misma manera que nos preceden muchos siglos de creación artística y de descubrimientos visuales, sonoros y culturales en general, tengo un respeto y una admiración especial por el arte outsider y sus creadores. Al estar estos artistas libres de mucha de las referencias culturales que arrastramos al salir de las escuelas de arte, pienso que pueden ser más auténticos y creativos, y a la vez, que tienen menos compromisos con el mercado, al menos en un inicio.

Por ejemplo, Henry Darger inventó prácticamente todo el concepto del Pop Art, al usar todo un mundo de imágenes extraídas de fuentes comerciales o populares, y ponerlas en función de sus propias historias, hacerlas narrar otra historia diferente para las que fueron concebidas. En momentos de escepticismo, donde piensas que ya está todo hecho en el arte o que éste va por caminos descendentes, los artistas outsiders te devuelven la fe.

En obras como Metropolis y The Iron Tower evidencia su inclinación a la composición cinematográfica. ¿Qué papel ha jugado el cine en este devenir de imágenes pasado y reciente?

Durante mi juventud en Cuba se nos negó el acceso al gran cine norteamericano o producido en Estados Unidos, y, por el contrario, fuimos espectadores de bastante cine europeo —gran parte del cual no me atrevería a volver a ver ahora—, donde el punto fuerte era el aspecto visual, la fotografía, el uso de lentos planos interminables en los que yo caía muerto de admiración por el trabajo de la cámara.

Si, por un lado, tenían un ritmo cinematográfico al que no estaría dispuesto a volverme a someter, desde el punto de vista visual me transmitieron un mundo de sensaciones y ambientes que de cierta manera están presentes en algunos de mis encuadres, en algunas de las escenas que selecciono de la realidad para convertirlas en imágenes fotográficas. En la actualidad, veo mucho cine clásico americano, mucho film noir, y cada vez admiro más los ambientes, la iluminación creada por los fotógrafos que filmaron estas películas. Es una fuente visual inagotable de la que me nutro mucho en este momento.

Si hay un artista que está al ritmo de los tiempos, es usted, innovando siempre en las técnicas de viraje, en la manipulación de la imagen, en el diseño gráfico. ¿En qué radica esa pasión?

Siento gran pasión por los objetos, por la tecnología, por el diseño industrial que envuelve y presenta estos objetos. A partir de ahí, me siento atraído por los nuevos medios tecnológicos, computadoras, cámaras digitales, hard drives, impresoras, escáneres, al igual que todo tipo de equipos de audio. Es por eso que me gusta acercarme a ellos con cautela, ir probándolos, aprender a manejarlos, y de esta manera ir descubriendo todas las nuevas posibilidades que me ofrecen.

Hay un disfrute de consumo también implícito en esto, después de más de treinta años de privaciones e imposibilidades vividos en Cuba. Soy fanático de la factura, del acabado industrial, eso también me acerca desde el punto de vista visual al diseño gráfico. En este sentido, la etapa vivida en Cuba significó un interesante desafío, al lograr resultados a partir de la precariedad. En ese proceso tuve que inventar métodos de trabajo, pensar de forma bastante creativa para sobrevivir junto con mi trabajo. Pero, definitivamente, pienso que no hay nada mejor que poder disponer creativamente de los medios necesarios en el momento preciso.

En su reciente libro de artista Nowhere Land (Blurb, 2008), otra de sus incursiones por la "creación total", desde la fotografía hasta el arte final, y su publicación física y virtual en www.blurb.com , escribe en la dedicatoria: "A Miami, finalmente nuestro hogar". ¿Ha encontrado realmente, tanto en su vida personal como creativa, ese punto desde donde podemos conjurar los espejismos del recuerdo?

Una de las primeras cosas que aprendes cuando te vas a vivir al exilio es a poner los pies sobre la tierra, a no idealizar. Todos los lugares implican sus dificultades, necesitan de mucho trabajo y dedicación para insertarte y sobrevivir, es un proceso por el que todos pasamos. Quizás la ventaja de los cubanos exiliados es que venimos con una certeza de pérdida total del pasado, de nuestra propia historia, de todo lo que fue nuestra nación, nuestro entorno. No hay mirada hacia atrás, sólo hacia adelante.

Y después de estas reflexiones y sus respectivos procesos de lucha e inserción, ves, al final del camino, a Miami. El punto de interés primordial de un sistema destructivo que se apropió de Cuba hace casi medio siglo, y que no escatima recursos en mantener a cientos de espías cubanos en función de que todo fracase; y aun así, todo marcha, con mayor o menor dificultad. La vida y la libertad se abren paso.

Por otro lado, es el punto del planeta donde se preserva todo lo que fue la nacionalidad cubana, la cultura cubana, la vida que conocimos en nuestra infancia, la que vivieron nuestros padres, con el saludable control de las leyes de la democracia norteamericana. Es por todas estas razones que siento a Miami, al cabo de 16 años de vivir aquí, como nuestro hogar.

© cubaencuentro

5 Comentarios


5 by Alfredo Betancourt (Usuario no autenticado) 07/05/2008 14:40

Gory, gracias a que me expulsaron del Instituto de Diseño un año, por una tonteria, fui a parar a Revolucion y Cultura como aprendiz de Diseñador/Director de Arte, para no "perder el tiempo", y no lo perdi, fue lo mejor que me paso en toda la carrera, pues alli estabas tu, junto a Grandal, Mario Diaz, y otros muchos como Mayito y Marucha, que me hicieron enamorarme de la fotografia. Luego fuistes tu parte del jurado del primer premio otorgado por dicha revista, en que yo quedé en primer lugar y Cuenca en segundo, este premio a tan temprana edad fisica y artistica en vez "hecharme a perder" como piensan algunos erroneamente al usarlo como argumento para no otorgar premios a jovenes, me dio animos para continuar, ya que en aquella epoca, en Cuba, tu obra era mi referencia, tus piscinas y vitrinas nunca las olvidaré, es mas aunque quisiera, pues una de ellas luce en la pared de casa de mi tia, si esa misma. Un abrazo y suerte con la expo y el libro, pena que no pueda llegarme a verla en persona, a diferencia de ti, nunca me senti en mi casa en Miami, si bien que no pasé 16 años, quien sabe si hubiese sido paciente ...

4 by El Superyeyo (Usuario no autenticado) 07/05/2008 12:40

Está buena la jebita de Brooklyn. jejeje.

3 by Samsa (Usuario no autenticado) 07/05/2008 12:20

ARTE con mayúsculas. Thanks.

2 by Jorge Mata (Usuario no autenticado) 07/05/2008 12:00

Buena suerte Gory, las imágenes que haces siempre son un placer para la gente que como yo admiran tu trabajo. Mucho ashé pá ti.

1 by Julien (Usuario no autenticado) 07/05/2008 11:00

No podré visitar la Panamerican Art Projects (vivo a miles de millas de Miami), pero quiero agradecer a cubaencuentro el que me permita ser, de algún modo, un expectador de lujo de dicha muestra.

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